Cultura

14 febrero, 2017

¿Es el amor romántico un mito?

¿Cómo se define el amor, el estar enamorado, en una sociedad atravesada por la cultura del romance y la pasión? La «Doctora Amor», Esther Feldman -columnista de Basta de Todo de Radio La Metro-, arriesga algunas hipótesis sobre este sentimiento y el romanticismo en el marco del Día de San Valentín.

Ramón tiene 32 años y vive en el barrio porteño de Colegiales. Es un apasionado del fútbol, Boca es su religión. Se define como un romántico: durante muchos años escuchó canciones de esas que intentan desgarrar el corazón -ahora ya no tanto-, consume novelas que narran historias de amor y disfruta de ver una comedia romántica yankee. “Yo nunca estuve enamorado”, cuenta, “tuve mil historias con minas, pero nunca sentí por mucho tiempo esas mariposas en la panza, eso que sentís cuando estás enamorado de verdad”.

El 14 de febrero se celebra en Estados Unidos el Valentine’s Day, conocido en este país como San Valentín. Se trata de una de esas costumbres que adoptamos de una cultura que no es nuestra. En Argentina, las calles se visten con corazones rojos y los restaurantes se preparan para recibir a los tórtolos que esa noche salen a mansalva a brindar por ahí. Las publicidades están llenas de estereotipos sobre la pareja y el amor romántico, para no olvidar que celebrar implica adquirir regalos en “nuestro día”.

Hay emociones que tienen poco marketing: la tristeza y la frustración, por ejemplo. En cambio, la pasión y el amor están posicionadas como aquellas sensaciones a las que todos deberíamos aspirar o experimentar en un momento determinado de nuestra vida. ¿Cómo se define el amor, el estar enamorado en una sociedad atravesada por la cultura del romance y la pasión? ¿Cuán ciertos son los mitos sobre el amor romántico: “Te voy a amar para siempre, sin vos no soy nada, voy a dejar todo por vos”?,

¿Cuántas veces podemos jurar que un amor es para siempre? ¿El amor romántico es un mito? ¿Será cierto que Ramón nunca estuvo enamorado o fue sólo una víctima más de los mitos del amor?

Hablemos de amor

Según la licenciada en Letras Esther Feldman -conocida como la “Doctora Amor” por su columna sobre las relaciones de pareja en Radio La Metro– “las mariposas en la panza tienen su correlato físico, en ese momento los mitos sobre el amor sí son realidad. Lo que no es realidad es que perduren en el tiempo. La cultura sólo relata ese instante de locura que tiene el amor”. Es que, según Feldman, «a la gente sólo le interesan los momentos de pasión o de ruptura. La cotidianeidad y la rutina no tienen buen marketing cuando hablamos de amor”.

En diálogo con Notas, la licenciada se encargó de desmitificar todo aquello que gira en torno al amor romántico.

“Durante el período de la pasión, en la etapa inicial, sentís que perdés la cabeza, extrañás al otro todo el tiempo y es ahí cuando pensás que lo dejarías todo por estar con tu pareja. Eso es la pasión, el enamoramiento”, cuenta Feldman sobre esta etapa. “Hay un proceso fisiológico en el cuerpo que tiene que ver con la generación de endorfinas lo que hace que no tengas sueño ni hambre y que sientas una adrenalina mayor”, agrega.

“Lo que no es realidad es que todas esas sensaciones perduren a lo largo del tiempo. Si después no construís una relación en la que haya igualdad, compañerismo, amistad y rutina, no sobrevive el cuerpo y se produce una relación de sometimiento, de abandono de tu propia vida. La cultura relata sólo el instante de locura que tiene el amor”, explica la escritora.

“Las parejas saludables pasan de esa situación y encuentran el placer y la felicidad en otras cosas. No necesitan estar mirando todo el día el teléfono para ver si el otro los llama para entender que eso no es el amor”, explica Feldman y añade: “Una vez que una pareja logra traspasar esa situación, es cuando llega el verdadero amor”. Según la columnista de La Metro, ese es “el democrático, en el que no hay renunciamiento, el que está ligado más al compañerismo y al disfrute que a la adrenalina y a la tragedia del amor. La pareja tiene miles de matices y nadie habla de ellos”.

– ¿Está impuesto socialmente que una persona atravesando sus treinta años “ya tenga que estar en pareja” y que ese es el mejor estado que puede sentir?

– No estoy tan segura de esa afirmación, además cambia para los varones y las mujeres. Es cierto que hay una idealización de lo que es estar en pareja. Eso está claro. La sociedad piensa que estar en pareja es como en las películas románticas. Hollywood nos cagó porque nos muestra sólo una imagen de la mirada de la pareja y del amor que no suele ser la realidad de la vida de las personas. La imposición social de estar en pareja alrededor de los treinta años aplica más para las mujeres que para los hombres, está más relacionado con la maternidad y con que en algún momento tenés que formar una familia.

– ¿Crees que el papel que se le otorga al amor en la sociedad está sobrevaluado?

– No. Yo creo que el amor es el motor de la vida, no creo que esté sobrevaluado. Como dice Dolina, todo lo que uno hace lo hace por amor. Pero eso es muy amplio e incluye a los hijos, a los amigos, a los padres. Creo que hay un problema lingüístico, todos creemos que la pasión es el amor y la pasión es sólo una parte del amor. Ese es el punto, si creemos que estar en pareja es estar eternamente apasionados nos vamos a frustrar, si entendemos que el amor es otra cosa, no.

– Entonces, lo que está sobrevaluada es la pasión.

– Hay una sobrevaloración del estado de enamoramiento en general, del estado de la pasión. Y el enamoramiento y la pasión no son sinónimos de amor. La pasión es mucho más visceral. Nuestra sociedad promueve que sino sentís mariposas en el estómago no sos feliz, no estás enamorada y eso te hace pensar que entonces algo está mal. Disfrutar determinadas situaciones cotidianas en la pareja representa la vida misma. Tenemos que poder corrernos de los estereotipos del amor pasional y hablar de lo que nos pasa día a día. De la realidad. La mariposa vive sólo 24 horas, eso no es el amor.

***

En una fecha en la que sólo se habla de amor, es bueno colocar los mitos en su lugar y hablar del rol de la cultura, la literatura, las películas y el conjunto de contenidos que los individuos de una sociedad reciben por amor o por estar enamorado.

En los cuentos,  los mitos románticos se sostienen con mucho éxito, el problema aparece cuando las parejas reales -las que no se componen de princesas y príncipes- intentan aplicar esta fórmula “exitosa” a su vida cotidiana y es ahí cuando aparece el lugar para la frustración de no tener lo que “hay que tener”, ni sentir  “lo que sienten los que están enamorados”.

A pesar de todo, feliz día.

 

Jimena Sabbag – @jimesabbag

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