Medio Oriente

19 octubre, 2016

Irak: unidad para enfrentar a Daesh y liberar Mosul

Irak ha lanzado una ofensiva sobre la ciudad de Mosul, la segunda más importante del país -controlada por el Estado Islámico-. Mientras el gobierno de Bagdad bombardea la ciudad, en Siria se critica al presidente Bashar Al-Assad por hacer lo mismo sobre Alepo. La doble vara de un conflicto complejo.

“Ha llegado la hora. La campaña para liberar a Mosul ha comenzado. Querido pueblo de Mosul, la nación iraquí celebrará la victoria como una”. Con estas palabras, el primer ministro de Irak, Haider Al-Abadi, celebraba de antemano la victoria en la segunda ciudad más importante del país mezzoriental y actual capital del Estado Islámico (Daesh) en Irak.

La toma de Mosul, ciudad a orillas del río Tigris en el norte de Irak, por parte del Estado Islámico en junio de 2014 dio inicio al denominado Califato. A partir de ese momento, las fuerzas yihadistas fueron conquistando territorio, llegando a extender su zona de influencia a pocos kilómetros de la capital, Bagdad. Si bien esta extensión comenzó a menguar a fines de 2015, Mosul siguió siendo el baluarte de Daesh en Irak, y por lo tanto el dolor de cabeza tanto de Abadi como de la Coalición encabezada por los Estados Unidos que, tras numerosos intentos fallidos, recién lograron lanzar la Batalla de Mosul el pasado lunes 17.

Las fuerzas de la coalición están integradas por las Fuerzas de Seguridad de Irak, milicias tribales sunnitas, los ‘permeshgas’ kurdos y las Fuerzas de Movilización Popular shiítas cuyo número se estima entre 40 mil y 50 mil hombres. Están apoyados e instruidos por las fuerzas de seguridad occidentales, incluyendo el apoyo aéreo de Francia y Estados Unidos, y se enfrentan a los cinco mil u ocho mil miembros de Daesh que defienden la capital del Estado Islámico en Irak.

Liberar Mosul o morir en el intento

Todas las miradas están puestas en la liberación de Mosul, dado que allí se juega la correlación de fuerzas tanto a nivel de los países de la región, como hacia el interior de Irak, donde kurdos, shiítas y sunnitas pujan por el control de determinados territorios. El gobierno shiíta de Bagdad, encabezado por Abadi, lucha por mantener la hegemonía.

Abadi necesita recuperar Mosul para sostenerse en el poder y recuperar legitimidad, vapuleada constantemente no solo internamente, sino también por las autoridades de Turquía, que los han tildado de «débiles e incapaces de controlar la situación en el país, así como de autolegitimarse». A su vez, si logra conducir a la victoria en Mosul, estará mejor posicionado para enfrentar las demandas sunnitas y kurdas por el control del territorio liberado, una vez que hayan expulsado a Daesh.

Todo parece indicar que la batalla durará unas semanas, pero el resultado dependerá de cómo reaccionen los yihadistas en esta ciudad de 1,5 milllones de habitantes, si lucharán calle por calle para resistirla utilizando a los habitantes como escudos o, por el contrario, se replegarán a Siria donde aún mantienen grandes zonas bajo su control, como Deir Ez Zor y Raqqah. Por su parte, la ONU ya ha instalado tres campos de refugiados a las afueras de Mosul, dado que esperan una enorme crisis humanitaria con aproximadamente 200 mil desplazados.

La cuestión Siria

Si llegara a tener éxito la estrategia de liberar Mosul direccionada por la coalición, sería un duro golpe para Daesh en Irak, pero un conflicto para Siria, que aún no logra encontrar el camino para enfrentar a la oposición, y es puesta en la mira por los medios de comunicación occidentales.

Luego del fracaso anunciado de las conversaciones en Ginebra para llegar a un acuerdo con la oposición en Siria, la frágil alianza que mantenía Estados Unidos con Rusia sobre el conflicto armado en dicho país fue escalando en tensiones, hasta generarse un punto álgido con la llamada del secretario de Estado norteamericano, John Kerry, a su par Sergei Lavrov, instando a que los rusos respaldaran un ataque en Alepo para terminar con los rebeldes y el alto número de víctimas humanas que estaban ocasionando. Estas presiones de Estados Unidos a Rusia para terminar con el conflicto, mediante amenazas de romper con el acuerdo bilateral, están motivadas por el deseo de Barack Obama de resolver la cuestión Siria antes de terminar su mandato.

Sin embargo, esta resolución se ve afectada por la posible entrada de los yihadistas de Mosul a Siria, de concretarse la victoria de las fuerzas iraquíes sobre dicha ciudad. Así, en declaraciones a la prensa, un vocero del Comité de Seguridad del Consejo de la provincia de Nínive, reveló que la salida occidental de la ciudad hacia la región de Al Yazira, que conduce a Siria, permanecerá “vacía” para que los yihadistas puedan dirigirse al país vecino, según un plan trazado por Estados Unidos.

Asimismo resulta significativa, en este escenario, la lluvia de críticas y presiones internacionales sobre el gobierno sirio de Bashar Al-Assad por los bombardeos en Alepo, mientras su par en Irak, Haider Al-Abadi, recibe elogios por acciones similares en la ciudad de Mosul.

En las últimas horas, Rusia y Siria suspendieron los bombardeos sobre Alepo en vistas a una tregua humanitaria y a la reanudación de las conversaciones en Ginebra para intentar destrabar el conflicto por la vía diplomática. Para ello, el gobierno sirio habilitó corredores humanitarios para que los rebeldes puedan alcanzar la zona de Idlib y los heridos y enfermos puedan ser evacuados.

Resta por esperar una nueva ronda de conversaciones de paz en un conflicto que pareciera no tener resolución en el corto plazo.

Ana Schinder – @anispokis

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