Mundo Gremial

12 febrero, 2016

Jorge Duarte: «El cálculo del gobierno es llegar a los dos dígitos de desempleo»

Este jueves el presidente Mauricio Macri recibió a distintos dirigentes sindicales que, en su mayoría, se muestran afines a colaborar con las políticas de su gobierno. Jorge Duarte, periodista especializado en temas gremiales, dialogó con Radio Sur y analizó el escenario político-sindical.

Este jueves el presidente Mauricio Macri recibió a distintos dirigentes sindicales que, en su mayoría, se muestran afines a colaborar con las políticas de su gobierno. Jorge Duarte, periodista especializado en temas gremiales, dialogó con Radio Sur y analizó el escenario político-sindical.

– La mayoría de los medios de comunicación dieron la noticia de que Macri recibió a todas las centrales sindicales ¿esto es así?

– No sé por qué titulan así porque no recibió a todos. Lo que sí es claro es que fue el primer encuentro de Macri desde su llegada a la presidencia con sindicalistas, con los líderes de las tres CGT (Hugo Moyano, Luis Barrionuevo y Antonio Caló) y también algunos personajes importantes del mundo cegetista que no terminan de estar encuadrados con ninguno de los tres líderes como Juan Carlos Schmid, Armando Cavallieri o Gerardo Martínez.

De lo que haya salido de esta charla va a depender gran parte de nuestro futuro próximo en materia salarial y de empleo, porque uno de los temas eje de las discusiones va a ser la paritaria. Ya está empezando a discutirse las primeras paritarias del sector público y en pocos días van a empezar a discutirse las negociaciones del sector privado.

– ¿Qué particularidad tiene la negociación paritaria con este nuevo gobierno?

– La principal es que estamos en un proceso de merma del consumo y en una ola de despidos masivos que condiciona cualquier plan de lucha del sector sindical. También estamos frente a la particularidad que se negocia en cierto clima de tregua sindical por la llegada hace poco tiempo al gobierno de una nueva gestión. Es una tregua de por lo menos seis meses que suelen darle los sindicatos al gobierno.

Seguramente va a ser un condicionamiento importante a la hora de hacer cualquier medida de fuerza. Sin embargo también hay que decir que la política de shock que aplicó el macrismo desde su llegada está poniendo en jaque esta tregua del sindicalismo amagó con darle. La ola de despidos masivos, la inflación y el deterioro salarial están complejizando cualquier período de impasse que puedan ofrecerle.

– Algunos gremios dicen no esperar grandes anuncios, pero si algo relacionado con el impuesto a las ganancias ¿Alcanza que se modifique en este momento el mínimo de ganancias?

– Modifica y mucho pero para un sector muy minoritario del movimiento obrero. Ganancias es un tributo que pagan algo así como el 10% de los asalariados mejor pagos. Seguramente es un tributo injusto por el monto desde el cual empieza a pagarse pero quitarlo termina beneficiando a una porción minoritaria, y aquellos que tienen los peores salarios y las peores condiciones no encuentran ningún beneficio con la modificación de ganancias. Es una reivindicación central de la CGT.

El último paro nacional fuerte tenía como principal eje ganancias, si bien siempre se le agregan otras reivindicaciones, ganancias era el caballito de batalla.

Termina siendo insuficiente ante la ola de despidos y el deterioro salarial que termina perjudicando a aquellos que menos cobran. Si uno hace el desglose de lo que fue la inflación oficial con lo que nos manda a analizar el INDEC con los índices de San Luis y de la ciudad de Buenos Aires, en el de San Luis del mes de diciembre el ítem alimentos y bebidas subió -solo ese mes- más del 10%, eso pega en los salarios de todos pero sobre todo en los que peores salarios tienen. Ganancias termina siendo un tema importante para un sector reducido de los trabajadores pero deja afuera a la gran masa de asalariados.

– ¿Qué pasó con los que medían la inflación cuando Cambiemos era oposición y ahora que son oficialismo no hay números disponibles?

– En parte confirma algo que se decía muchas veces que son índices que pueden ser de referencia pero que no son confiables. Algunos lo siguen midiendo, otros dejaron de hacerlo. Pero la verdad es que el índice confiable lo tiene que brindar el INDEC y hoy no lo está haciendo.

Hay que ser justos, hace muchos años que no está midiendo un índice de inflación que sea acorde a la realidad. Lo que nos dijo Jorge Todesca cuando llegó al INDEC es que vayamos a dos índices de referencia que son los que toman los gremios desde hace muchos años para negociar salarios que son: el índice de precios al consumidor de la ciudad de Buenos Aires y el de San Luis. En ambos casos marca una inflación que se aceleró y que hoy está por encima del 30% largamente. Veremos cuando nos den el índice de enero que seguramente esté en línea con el de diciembre y ahí vamos a tener una referencia.

De todos modos cada una de las centrales sindicales tiene sus propias mediciones y con ellas son con las que fueron a negociar los últimos años, así que alguna referencia tienen. Todas hablan de por lo menos 32% o 33% como piso de lo que se perdió de salario en el último año.

– ¿Cómo se puede evaluar la unidad de acción entre las diferentes organizaciones de cara al paro que se anunció desde ATE para el 24 de febrero?

– La llegada de Cambiemos al poder y fundamentalmente la brutalidad de las políticas que aplicó en sólo 60 días cambió y puso patas para arriba el escenario en materia económica, generó un cambio notable en lo que fue el marco de alianzas de los distintos espacios sindicales y las distintas centrales en los últimos años.

Esto lo demuestra el hecho de que Barrionuevo y Moyano hayan migrado hacia el oficialismo, que la CGT de Caló se haya fragmentado y que Pablo Micheli haya quedado en la oposición junto con Hugo Yasky, con quién comenzó a tender una red de relaciones para tratar de volver a pensar en una alianza que le ponga límite a los despidos y el aumento de precios.

En ese sentido hoy lo que parece más viable es, no tanto en el paro de ATE que va a mantenerse con cierta independencia de todas estas negociaciones, alguna medida de fuerza que incluya a las dos CTA -hasta hace poco muy distantes-, algunos gremios cegetistas que están tratando de diferenciarse de las cúpulas y el resurgimiento de las organizaciones sociales como un actor importante que habían tenido un rol secundario durante los últimos diez años.

En ese combo veremos cómo termina evolucionando, pero todo índica que con epicentro en las CTA y las organizaciones sociales estará el primer foco de resistencia a las políticas de Cambiemos.

– Cuando uno escucha y ve la cantidad de despidos que hubo en el Estado y también en el sector privado, es un eje de preocupación ¿qué va a pasar con el empleo y como se delinean los años venideros?

– La verdad es que todo indica que la política económica de Cambiemos va hacia un desempleo bastante más alto que el que tuvimos los últimos años. No solo por los despidos en el sector público que son masivos y que parece que van a ser bastantes más en los próximos meses, sino por la réplica que hay en el sector privado y la amenaza constante de la apertura de importaciones que puede llegar a menguar muchísimo la mano de obra industrial en Argentina.

El cálculo es que en el próximo año, año y medio vamos a llegar a los dos dígitos de desempleo que sería un número «razonable» para un país con una economía liberal que necesita regular el salario con el disciplinador que es la desocupación.

Así que sin ánimo de ser pesimista, todo indica que ese es el panorama al que vamos.

– ¿A qué juega Hugo Moyano en todo este escenario?

– Uno de los juegos que mejor le sale que es este de “policía bueno” y “policía malo”. Por un lado logra sentarse a negociar y ser el principal interlocutor en materia sindical del gobierno -algo que tenía negado en los últimos años-, pero también es el que sale a marcarle la cancha y sentar algunas posiciones que necesita dejar sobre la mesa el movimiento obrero.

Hace un doble juego que hoy le está saliendo bien, logra consolidarse, vuelve a tener un rol central, hace que el resto de los sindicalistas tengan que ir tras sus pasos y también es quién puede hacer algunos planteos con declaraciones, que por ahora no dejan de ser eso y están muy alejadas de los hechos.

Históricamente los gremios de la CGT fueron acuerdistas, casi que por ADN, por lo tanto si el gobierno quiere hacer pasar estas políticas de los primeros seis meses necesita conseguir algún interlocutor que le dé respuestas que no pueden darle las CTA.

 

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