Salud

23 diciembre, 2015

¿Quien es Andy Blake?

El nombre de Andy Blake comenzó a circular como futuro director de la Secretaría Nacional de Salud Mental y Adicciones. De quién estamos hablando y qué implica su designación.

El nombre de Andy Blake comenzó a circular como futuro director de la Secretaría Nacional de Salud Mental y Adicciones. De quién estamos hablando y qué implica su designación.

Blake obtuvo su título como psiquiatra a través del posgrado de la UBA en los años 90 y luego realizó un magister en administración de sistemas de salud. Figuran en su currículum haber trabajado para el grupo OSDE y para Swiss Medical. Es docente de pregrado y posgrado de la UBA y actualmente ocupa el cargo de coordinador de Redes integradas de Salud Mental de la gestión macrista en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Cabe recordar algunos episodios centrales de sus ocho años de gestión en la capital del país, como la represión llevada a cabo el 26 de abril de 2013, con la consecuente entrada de la Policía Metropolitana al Hospital Borda y la agresión a usuarios, familiares y trabajadores que buscaban defender el desalojo de los talleres integrados de carpintería que el entonces jefe de Gobierno Mauricio Macri buscaba eliminar pensando en usar esas tierras para dar paso a un centro cívico.

Las tierras en donde están ubicados los monovalentes de la ciudad se revalorizaron en los últimos años y esto generó que la administración del PRO las haya puesto en tensión en favor de la especulación inmobiliaria.

Otra aspecto a remarcar fue la notable disminución del número de camas de internación, que se tradujo en un considerable aumento de camas en clínicas privadas. El sector de las prepagas fue en este sentido uno de los más favorecidos y esto se refleja no solo en la salud mental sino en toda la asistencia sanitaria brindada, con una notable disminución de la cobertura que el sistema público ofrece y un florecimiento del sub-sector privado. Las camas reducidas no fueron suplantadas por dispositivos intermedios como propone la ley, ni remplazadas por una política habitacional que acompañe el alta del manicomio, sino que los usuarios que hacía muchos años estaban internados fueron a parar a la calle.

No hay que dejar de recordar que esta gestión, de la cual Blake fue parte como funcionario público, vetó la creación del Órgano de Revisión (OR) en CABA. Según la ley 26.657 este órgano es el encargado, entre otras funciones, de evaluar las condiciones en las que se realizan los tratamientos, supervisar las condiciones de internación, requerir intervención judicial de caso necesario, detectar irregularidades, realizar propuestas que busquen garantizar los derechos de los usuarios y controlar el cumplimiento de la presente ley. En otras palabras el OR debería ser el encargado de velar por los derechos humanos de los usuarios del sistema de salud mental.

En la misma línea, durante el 2015 se eliminó la residencia de salud mental y se cambió su denominación por psicología y psiquiatría, yendo en contra del espíritu impulsado por la ley y favoreciendo una fragmentación de la formación en las residencias.

Las declaraciones del candidato a ocupar el puesto principal de la cartera de Salud Mental con respecto a la ley 26.657 son conocidas por calificar a la misma de “patética” debido a que se mete con las “competencias” profesionales.

Sus comentarios con respecto a la legislación hacen hincapié en el número de psicólogos que hay en nuestro país y que la misma vendría a darles trabajo a los cientos de licenciados. Su visión es que la “corporación” de psicólogos presionó a la hora de aprobar la ley, sin nunca mencionar a las corporaciones médicas ni la industria farmacéutica en el negocio de la salud. A su vez, omite el rol de las corporaciones de psiquiatría, quienes fueron las primeras en oponerse a la aprobación de la ley promulgada en diciembre de 2010. Esto invisibiliza al resto de los actores que forman parte de un campo como el de la Salud Mental, que supera a las especialidades médicas y psicológicas.

En este sentido se ha anunciado la posibilidad de dividir institucionalmente Salud Mental por un lado y Adicciones por otro, que al igual que en la Ciudad de Buenos Aires, pasaría a depender del Ministerio de Desarrollo Social. Es relevante tener en perspectiva que su actual unificación y abordaje desde el campo de la salud mental tiene que ver con entender al consumo problemático de sustancias como una política sanitaria.

La ley, que fue reglamentada en 2013, constituye un avance en la búsqueda de un nuevo paradigma en salud mental desde la perspectiva de la desmanicomialización y de los derechos humanos ya que plantea sostener el acompañamiento a los usuarios para que tomen el rol de protagonistas, fortalecer el primer nivel de atención y profundizar sobre la formación interdisciplinaria, entre otros aspectos.

Sebastián Murúa

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