Economía

9 diciembre, 2015

5 claves del modelo económico kirchnerista

En estos años Argentina fue el tercer país de la región que más distribuyó el ingreso, no obstante sigue habiendo un 20% de pobreza, 33% de los trabajadores informales, 3,5 millones de niños con padres que cobran por debajo del salario mínimo. ¿Cómo se conjugan estos fenómenos?

En estos años Argentina fue el tercer país de la región que más distribuyó el ingreso, la intervención estatal creció significativamente, los incrementos salariales se ubicaron por encima de los precios, se les garantizó a todos los pibes y pibas un ingreso básico y tuvieron lugar enfrentamientos con sectores puntuales del poder económico.

El partido que ganó las elecciones no perdona esto. No obstante las deudas sociales siguen siendo importantes: 20% de pobreza, 33% de los trabajadores informales, 3,5 millones de niños con padres cobrando un ingreso por debajo del salario mínimo. A su vez la economía se encuentra más concentrada y extranjerizada que en los años 90.

¿Cómo se conjugan estos fenómenos?

1- El extraordinario crecimiento de los primeros años fue impulsado por la demanda, aunque las bases fueron sentadas en el ajuste de Eduardo Duhalde

La megadevaluación de 2002 triplicó el precio del dólar por lo que encareció las importaciones y protegió a la industria local de la competencia externa, durante al menos siete años. Como consecuencia de la inflación que trajo aparejada la devaluación, los salarios reales se redujeron un 30% en tan solo un año. Por este motivo la tasa de ganancia de los empresarios tuvo un salto exponencial.

Producto del desplome de la demanda la crisis trajo consigo una caída de la actividad económica de 11% en 2002. La utilización de la capacidad instalada en las industrias era de apenas la mitad, en otras palabras, la mitad de las fábricas, maquinarias y recursos productivos estaban en desuso.

Esto dio margen para que mediante aumentos salariales posteriores se reimpulse la demanda local sin que los empresarios vean afectadas sus ganancias ya que por un lado, los salarios estaban en niveles históricamente bajos y por el otro no se requerían nuevas inversiones para producir más. Esta dinámica entre salarios y ganancias permitió una rápida recuperación de la producción ya que no se necesitaban nuevas inversiones.

Cabe destacar otras políticas destacadas de impulso a la demanda e inclusión social como la moratoria jubilatoria que incluyó 1,5 de millones nuevos jubilados en 2005.

2- La suba de precios internacionales no explicó el crecimiento pero lo hizo posible

Dado el carácter dependiente de la economía argentina por cada punto que crece la actividad económica crecen en 1,8 las importaciones. Para financiar las crecientes compras al exterior fue determinante la suba de precios internacionales. En particular entre 2003 y 2008 los precios de la soja, principal complejo exportador argentino, subieron más de un 100%.

De no ser por este aumento la Argentina hubiese registrado un saldo comercial negativo desde 2008. Por lo tanto si bien el crecimiento económico se debió sobre todo al impulso de la demanda interna (las exportaciones representan tan solo el 7% del PBI) la evolución favorable de los precios permitió financiar la expansión económica.

3- El cepo es consecuencia de la restricción externa y no causa

El crecimiento de las reservas anotado hasta 2011 se fue erosionando por cuatro motivos principales: (1) El incremento de las importaciones asociado al crecimiento de la economía en el marco de una estructura productiva totalmente dependiente de las compras al exterior para funcionar; (2) El alto grado de extranjerización de la economía implicó importantes salidas en concepto de remisión de sus ganancias; (3) A diferencia de lo ocurrido en la mayoría de la región, Argentina dispuso un fuerte proceso de desendeudamiento externo que insumió una gran cantidad de reservas; (4) La principal salida fue la fuga de capitales (compras sin finalidad) que solo en 2011 alcanzaron los 18 mil millones de dólares.

Esa cuenta que estuvo completamente liberalizada hasta esa fecha fue la que se controló a partir de los controles cambiarios. Dado que ninguno de los otros factores fue modificado el cepo funcionó apenas como un parche para paliar la escasez de divisas y generó otro tipo de problemas financieros.

4- Altos costos económicos de las continuidades con el neoliberalismo

La búsqueda del desarrollo basado en la burguesía nacional tuvo otro nuevo capítulo frustrado en estos años. Pese que las condiciones macroeconómicas garantizaron durante la postconvertibilidad importantes márgenes de rentabilidad y que la política económica sirvió para asegurar un elevado nivel de demanda, el comportamiento del empresariado no correspondió de manera virtuosa con la inversión, sino que fugaron ganancias y aumentaron precios de manera abusiva tanto los empresarios nacionales como extranjeros.

Esta tendencia se expresa por ejemplo en que entre 2002 y 2011 la fuga de divisas ascendió a 82 mil millones de dólares. Después de los controles cambiarios aplicados a fines de 2011 las operaciones comenzaron a realizarse a través del contado con liquidación y las diversas variantes del dólar. Esta lógica fue impulsada fundamentalmente por la cúpula empresarial.

En este sentido, en la última década se intensificó el peso de las 500 empresas más grandes del país -que ascendía a 14,3% entre 1991 y 2001- a 21,5% entre 2002 y 2012. Asimismo, cabe destacar que tanto en la economía en general (66% de las 500 empresas más grandes del país son extranjeras) como en las exportaciones (siete de las diez principales empresas exportadoras son extranjeras) el nivel de extranjerización se sostuvo en los niveles de la convertibilidad.

Qué producimos y cómo producimos sigue siendo un asunto privado guiado meramente por la rentabilidad y por unas pocas empresas con mucha capacidad de maniobra. El modelo productivo extractivista y de ensamblaje industrial obedece a este criterio.

5- La salida es política

A lo largo de la historia han existido periodos excepcionales donde ganancias y salarios crecían a la par, uno de ellos fue el periodo 2003-2008 en la Argentina. Sin embargo cuando se agotaron las condiciones que dieron lugar a esta dinámica comenzaron a surgir tensiones. Algunas de ellas derivaron en confrontaciones y avances, otras en conciliaciones y retrocesos.

Por eso una de las principales conclusiones de esta década es que todo proyecto transformador precisa de una fuerte voluntad política ya que requiere necesariamente afectar intereses. En este sentido el gabinete empresarial conformado por Mauricio Macri marca claramente que intereses representa la nueva conducción del Estado Nacional y el carácter regresivo que tendrá la política económica.

La estructura productiva argentina no es un designio de la naturaleza o un simple error de política, sino que tiene que ver con que hay actores que se benefician de ese escenario. Por lo tanto, la discusión económica trasciende los límites técnicos y pasa al plano de la política.

Pablo Wahren – @p_wahren

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