Nacionales

8 diciembre, 2015

Germán Garavano y los ejes de su futura gestión en Justicia y DDHH

Germán Garavano es el elegido por Mauricio Macri para dirigir la cartera de Justicia y Derechos Humanos. Entre los temas más candentes que deberá encarar se encuentran la relación con la procuradora Alejandra Gils Carbó, la reforma del Código Procesal Penal y el proceso de Juzgamiento de Crímenes de la última dictadura.

El ex fiscal general de la Ciudad es el elegido por Mauricio Macri para dirigir la cartera de Justicia y Derechos Humanos. Entre los temas más candentes que deberá encarar se encuentran la relación con la procuradora Alejandra Gils Carbó y la agrupación Justicia Legítima, la reforma del Código Procesal Penal y el proceso de Juzgamiento de Crímenes de la última dictadura.

Todavía se estaban contando los votos del ballotage cuando Ernesto Sanz anunció que no iba a asumir al frente del Ministerio de Justicia “por razones personales”. El actual senador y uno de los principales mentores del fructuoso acuerdo entre el PRO y la UCR, tenía prometido el cargo para impulsar los juzgamientos a los funcionarios del gobierno saliente acusados de corrupción. Sin embargo, su “renunciamiento histórico” le abrió la puerta a Germán Carlos Garavano, quien finalmente fue el confirmado por Marcos Peña para asumir la cartera.

Garavano (46) es porteño y abogado egresado de la Universidad Católica Argentina. Actualmente se desempeña como consejero suplente del Consejo de la Magistratura de la Nación. A diferencia de gran parte del gabinete conformado por Mauricio Macri, Garavano es un hombre de carrera en el Estado y perfil técnico. Ingresó a la Justicia a los 18 años en el fuero penal federal y transitó todos los cargos hasta ser secretario.

Entre 1998 y 2003 fue consultor internacional en diversos programas sobre reforma del sistema judicial. Es un impulsor de la informatización de la justicia y el mejoramiento en la administración y la gestión de los recursos judiciales, lo que le valió cierto reconocimiento en latinoamérica.

En 2003 pasó a ocupar funciones, en una escalada sin tregua, en el entonces reciente Poder Judicial porteño: comenzó como juez (2003-2007) hasta alcanzar el puesto de Fiscal General de la Ciudad (2007-2014), probablemente lo que lo haya catapultado a ser hoy el hombre de confianza de Mauricio Macri en Justicia.

Durante su administración fue protagonista de diversas polémicas: quizás la más de resonante haya sido su dictamen a favor del uso de las pistolas Taser, armas consideradas como elemento de tortura por la ONU. También inició un proceso de ofensiva sobre la protesta social, imponiendo el requisito de solicitar autorización del GCBA para manifestarse.

Aunque es de origen radical, sus relaciones son amplias. Desde su fundación, la ONG de la cual participa, Unidos por la Justicia, presta asesoramiento a varias cortes provinciales, algunas de las cuales lo retribuyen generosamente. Además, es reconocido por sus pares en el mundillo judicial: fue votado para ocupar cargos en el Consejo de la Magistratura la Ciudad (por los funcionarios) y de la Nación (por los abogados de la matrícula). De aquí su fama de operador del PRO en la Justicia.

Una Justicia con conflictos

El 18 de noviembre del 2015 La Nación publicó una nota firmada por Garavano. Bajo el título “Reconstruir la fe en el sistema” y a pocos días de que Ernesto Sanz anunciara públicamente su renuncia, Garavano, sin decirlo, expuso cuál será la agenda que ocupará sus días como funcionario nacional al frente de la cartera de Justicia y Derechos Humanos.

1. Gils Carbo y Justicia Legítima

Garavano fue muy crítico de la política judicial que llevó adelante el kirchnerismo, aduciendo que las leyes de la llamada “Democratización de la Justicia” estaban más relacionadas con la protección de funcionarios del gobierno que con una voluntad democratizadora. Desde la victoria de Mauricio Macri en el ballotage se abrió fuego contra Gils Carbó, que ocupa un cargo clave como jefa de fiscales a nivel nacional y es una de las caras principales de la agrupación judicial “Justicia Legítima”, punta de lanza dentro del poder judicial en el proceso de reforma.

Desde el macrismo se trazan estrategias para desplazarla de su cargo. Esta disputa materializa el conflicto de fondo y será eje fundamental en los primeros meses de la gestión del nuevo ministro.

2. Vínculo con el Poder Judicial

Sin dudas el paso del kirchnerismo redundó, cuanto menos, en una nueva distribución del poder al interior del mundillo judicial. Por eso, otra cuestión central a encarar en los próximos meses será la “pacificación” del vínculo entre el nuevo Poder Ejecutivo y el viejo Poder Judicial. Las críticas de Garavano a las reformas, como también las declaraciones de Macri en donde se compromete a “dejar trabajar independientemente a la justicia”, deben leerse en esa clave.

Un ejemplo claro es la composición del Consejo de la Magistratura que estableció la nueva ley, cuyo sistema principal consistía en la elección popular de ciertos consejeros y fue declarada inconstitucional por la Corte Suprema.

El reciente pedido de sobreseimiento que realizó el fiscal de la causa en la que el futuro presidente se encuentra procesado por escuchas ilegales resulta revelador: la corporación judicial devolvió el guiño y la intención pareciera recíproca.

Queda planteado el interrogante sobre la “nacionalización” de la interna macrista en la justicia porteña. Es un secreto a voces que Garavano y Daniel Angelici, encarnan dos modelos en tensión que conviven dentro del mismo espacio político.

La diputada nacional y dirigente de cambiemos, Elisa Carrió, jugó duro contra el empresario del juego y actual presidente de Boca Juniors. En declaraciones publicadas en La Nación, Carrió denunció que Angelici «se está reuniendo con jueces y fiscales y esto Mauricio Macri lo tiene que ver».

3. Código Procesal Penal

Este es otro de los puntos más controversiales que la gestión Garavano deberá asumir con rapidez. Hoy en día, la reforma es ley. No obstante, debe definirse mediante decreto del Poder Ejecutivo su entrada en vigencia.

Aunque Garavano parece estar acuerdo con el paso hacia un sistema acusatorio, que es el adoptado por el nuevo código, la intención del Ejecutivo es postergarlo hasta 2017, lo que le permitiría negociar reformas con el massismo. Atento a la composición del nuevo Congreso, el vínculo con el Frente Renovador es clave y podría destrabarse receptando las propuestas de campaña ultra punitivistas de Sergio Massa.

4. Juzgamiento de los crímenes de Lesa Humanidad

Garavano fue director académico de la Fundación FORES, de donde proviene también el flamante ministro de Justicia bonaerense Carlos Mahiques. La Fundación es conocida por defender la continuidad de los jueces de la última dictadura militar.

A pesar de las declaraciones de Macri, aún no ha habido un posicionamiento claro de Garavano acerca de la política de Derechos Humanos. Si bien los juicios dependen de la Justicia, es insoslayable el apoyo que el Ejecutivo puede brindar al impulso de los procesos.

En tiempos donde se pretende abrir un nuevo capítulo, intentando avanzar sobre la complicidad civil, judicial y empresaria con la dictadura, la falta de posicionamiento, sumado a los antecedentes, hacen pensar que no será un tema prioritario de la agenda ministerial.

Hugo Peña

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