Fútbol

16 octubre, 2015

Dos partidos, dos respuestas, infinitas preguntas y la retirada del anti messismo

El comienzo de las eliminatorias puso las cosas en su lugar, para Messi, para Chile y para la selección argentina, la final de la Copa América fue un trampolín para uno y un tobogán para otro. Chile emerge como el mejor del continente y los de Martino se llenaron de dudas, mientras tanto el anti messismo comienza su retirada final.

El comienzo de las eliminatorias puso las cosas en su lugar, para Messi, para Chile y para la selección argentina, la final de la Copa América fue un trampolín para uno y un tobogán para otro. Chile emerge como el mejor del continente y los de Martino se llenaron de dudas, mientras tanto el anti messismo comienza su retirada final.

Las piernas extendidas, la mirada perdida cargada de enojo, los pies descalzos, ya no hay tiempo para ponerse los botines, el partido terminó y él quedó inmortalizado en esa imagen. La foto es del mundial Alemania 2006 y grafica el momento en que nació el messismo en Argentina, el entrenador José Pekerman dejó sentado en el banco a Lionel Messi y la selección perdió por penales con Alemania.

No pasaron ni diez años de aquella imagen que fue el primer golpe de la relación Messi-selección, pero que acrecentó su número de seguidores, primero por la teoría de que el de afuera siempre es el mejor, después por la confirmación práctica de ese postulado en aquella ocasión.

Como toda punta de pirámide, estar arriba genera detractores, Messi no fue ni es la excepción, se ha dicho desde que no canta el himno, hasta que camina la cancha. Como señaló en El hombre mediocre el escritor José Ingenieros: «Los mediocres son enemigos de la obra; desean achicarla por la simple razón de que ellos no la han escrito. Ni sabrían escribirla». La carrera de Messi en la selección estuvo cargada de peros, que se reinventaban todo el tiempo.

Después de la final de la Copa América perdida con Chile este año, las sentencias fueron: “Messi no corre” y “nos ganó una final Chile”, en tono despectivo. El fútbol que vive entregando señales para después mofarse de los que no las supieron ver, en su primera doble fecha de eliminatorias sudamericanas camino a Rusia 2018, dejó dos postulados: “Argentina corre más de lo que piensa” y “Chile es la mejor selección de América”.

Después de aquella imagen de los cuartos de final del Mundial 2006, Lionel Messi jugó casi todos los partidos oficiales que disputó la Argentina, apenas se perdió los últimos dos de la eliminatoria pasada y los primeros dos de esta.

Si esa foto marcó el comienzo de una era en la selección argentina, esta doble fecha dejó algunas postales que muestran el final de un capricho sin fundamento. Una lo muestra otra vez a Messi con las piernas estiradas, descalzo y con mirada de animal competitivo en busca de volver a la jungla, la foto la publicó el propio jugador en su cuenta de Facebook con un mensaje de apoyo a sus compañeros, luego de la derrota en el Monumental el jueves por la noche. Ese día el cartel electrónico de la cancha de River decía: “Leo estamos con vos. ¡Recupérate pronto!”, el público presente lo leyó y los jugadores lo hicieron biblia en la cancha.

El anti messismo seguirá existiendo en las sobremesas de los asados, en gente que cambia un triunfo de su club por un título de la selección, pero esa corriente de no pensamiento queda erradicada para siempre de los medios gráficos, televisivos y radiales.

La otra cuestión que deja este inicio de las eliminatorias más parejas del mundo es la reconfirmación de Chile como el mejor equipo del continente, con jugadores que en sus clubes no inspiran mucho pero que con la Roja forman parte de un todo que los complementa.

En agosto de este año el ex capitán de la selección alemana Lothar Matthaus reconoció que al único equipo que tenían miedo de enfrentar en el mundial era a Chile, al que le habían ganado un amistoso por 1 a 0 en Stuttgart, allá por marzo de 2014. “Chile le enseñó al mundo cómo se debe jugar contra Alemania. Cómo se tiene que presionar al rival, cómo tienen que contragolpearle”, fueron las palabras textuales del cinco veces mundialista. El mismo entrenador del seleccionado alemán, Joachim Low, en la conferencia de prensa posterior al partido reconoció, «pocas veces un rival nos superó en todas las facetas del juego».

La Argentina que recuperó prestigio luego de aquella final bien planteada y jugada contra Alemania, perdió la brújula luego de la final de Copa América con Chile. El periodista español Martí Perarnau escribió una nota imprescindible para el futuro de la celeste y blanca: “Encontrar a Messi y devolverle el balón”, algo que el equipo no hizo en aquella final y expuso de manera extraordinaria el vídeo hecho por el entrenador español Marcos Reina: “¿Seguro que la culpa fue de Messi?”.

El creer que correr es mejor que pensar nos llevó a sacar un punto de seis en el inicio de unas eliminatorias tan complejas, que si terminaran hoy, los tres equipos del continente que mejor desempeño tuvieron en el último mundial no clasificarían de manera directa. Uno es Argentina, los otros Colombia y Brasil, justamente los rivales de noviembre.

Si lo poquito que se puede rescatar en ofensiva de los partidos con Ecuador y Paraguay son las jugadas que Tevez se tiró atrás en Asunción a jugar en el puesto donde más cómodo se siente, no es descabellado pensar en la vuelta de Gonzalo Higuaín y hasta en la convocatoria de goleadores como Mauro Icardi o Marco Rubén. Tanto Ezequiel Lavezzi, Paulo Dybala y Javier Pastore hacen goles pero no es su mayor virtud, si a eso se le suman volantes de marca y laterales con poco gol, se entiende la falta de efectividad del equipo.

Los números son abrumadores, sacando los partidos con Paraguay en la Copa América, la Argentina solo le metió un gol a Jamaica y uno a Uruguay en partidos oficiales. Desde que Gerardo Martino asumió al frente del equipo, la selección jugó ocho partidos entre Copa América y Eliminatorias, en la mitad no anotó goles.

La Copa América marcó a este equipo que, con Messi, supo jugar bien. El golpazo de la final perdida dejó una herida invisible, nada volvió a hacer igual después del penal de Alexis Sánchez. “Hay una parte del equipo que todavía está en Chile preguntándose porqué perdió la final”, dijo Juan Pablo Varsky.

Habrá que pasar de la mejor manera posible la doble fecha de noviembre, donde cuatro puntos de seis sería un campeonato mundial en este contexto. Quedará como tarea para noviembre solucionar lo solucionable, para todo lo demás habrá que esperar al año que viene. En marzo de 2016 la historia de este equipo vuelve donde quedó anclada, a Santiago de Chile. Allí llegará hasta el salón principal, donde está el motor que mueve la luz y siempre allí hará su tarea mejor. ¿Quien? El reparador de sueños, Lionel Messi.

Lucas Jiménez – @lucasjimenez88


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