Mundo Gremial

30 julio, 2015

Trabajadores de la Línea 60 volverán a cortar la Panamericana

Sigue sin haber acuerdo en el conflicto de la Línea 60 por eso este jueves por la mañana los choferes realizarán un nuevo corte de la Autopista Panamericana a la altura de la Ruta 197. Con la represión de la Gendarmería de este martes aun presente no se descarta que se repita un escenario similar.

Sigue sin haber acuerdo en el conflicto de la Línea 60 por eso este jueves por la mañana los choferes realizarán un nuevo corte de la Autopista Panamericana a la altura de la Ruta 197. Con la represión de la Gendarmería de este martes aun presente no se descarta que se repita un escenario similar.

Luego de más de un mes los trabajadores tuvieron que ser brutalmente reprimidos para que alguna instancia gubernamental se dignara a intervenir. Fue el Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires (curiosamente no el de Trabajo) el que convocó a una reunión. Esta se llevó a cabo el martes pero pasó a un cuarto intermedio.

No obstante la posibilidad de destrabar gran parte del conflicto estaba en manos de la jueza María Servini de Cubría que este miércoles levantó finalmente la restricción que existía para sacar los colectivos desde las terminales a prestar servicio pero dispuso que para ello se le ajustara el mecanismo de la tarjeta SUBE. Es decir que la línea debía volver a funcionar pero cobrando boleto.

Esta decisión iba en contra de la resolución de las asambleas de los trabajadores del 60 que quieren poner a funcionar el servicio pero manteniendo la medida de fuerza de no cobrar el pasaje hasta que los 53 despedidos sean reincorporados.

Mediante un comunicado la Comisión Interna apuntó que Servini de Cubría es «una jueza que no pertenece al fuero laboral» y aun así «se inmiscuye en un conflicto gremial». Además denunciaron que «para lograr su objetivo, está reforzando fuertemente la militarización de la cabecera [de Constitución] con Infantería de la Policía Federal».

El texto difundido por los choferes sostiene que apelarán el fallo judicial y rechazaron «cualquier intento represivo contra los trabajadores de la 60. Denunciamos que forma parte del intento de la empresa, encabezada por Marcelo Pasciuto, para quebrar nuestra medida de lucha, el no-cobro de boleto, con la cual estamos reclamando por la reincorporación de 53 despedidos».

«No nos llamaron para negociar, todo está estancado. En asambleas se decidió continuar con el plan de lucha y cortar mañana a las 8 la Panamericana, a la altura de Ingeniero Maschwitz», confirmó a la agencia DyN el delegado Esteban Simonetta.

Más de un mes de conflicto

Todo comenzó el jueves 25 de junio cuando los choferes llevaron a cabo una medida de fuerza que implicaba no cobrar el boleto a los 250 mil pasajeros que utilizan la línea diariamente. La protesta fue para exigir la reincorporación de Ariel Alejandro Benítez, despedido sin motivo un día antes.

Un día después, luego de una audiencia en el Ministerio de Trabajo, las autoridades de la cartera laboral dictaron la conciliación obligatoria por lo que la medida de fuerza debía quedar suspendida y la empresa reincorporar a Benítez.

Sin embargo el sábado de esa misma semana, el chofer despedido no pudo ingresar a trabajar y la patronal impidió la salida de los colectivos dando inicio a un lockout. Además la empresa DOTA (que maneja 46 líneas del área metropolitana) envió 50 telegramas de despidos. Desde entonces y durante cinco días la Línea 60 estuvo sin funcionar.

Finalmente los trabajadores lograron poner nuevamente en funcionamiento los colectivos siguiendo con la medida de fuerza de no cobrar boleto aunque se vieron forzados a brindar un servicio reducido ya que fuerzas policiales -con orden judicial solicitada por la empresa- bloquearon el predio de la cabecera de Ingeniero Maschwitz (partido de Escobar). Allí los choferes estuvieron yendo a cumplir horario pero sin poder salir a hacer sus recorridos.

Una nueva orden judicial llamó a normalizar el servicio. No obstante los choferes advirtieron que continuaban los inconvenientes “porque la empresa no hace nada para sacar los colectivos a la calle”.

Durante el fin de semana del 11 y 12 de julio (luego de dos semanas de conflicto) hizo su aparición el titular de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), Roberto Fernández, anunciando que había alcanzado un acuerdo con la empresa para reincorporar a los trabajadores despedidos.

Fernández dejó en claro rápidamente cual era su rol al sostener que “un minúsculo grupo de personas maliciosas que no representan al sindicato está impidiendo la libertad de trabajo en la Línea 60″. Coincidiendo así con el discurso de la empresa que sostiene que son los trabajadores los que impiden el funcionamiento.

En ese sentido los trabajadores de la línea 60 señalaron: “Los trabajadores y el cuerpo de delegados le comunican a los usuarios que jamás ha sido convocado a ninguna reunión de conciliación, que la empresa sigue en situación de lockout patronal y que los trabajadores estamos en nuestras cabeceras dispuestos a que nos den servicio. Continuaremos con nuestros reclamos por los 53 despedidos, los días caídos y el cambio de las condiciones de trabajo entre otros reclamos”.

Pocos días después, mientras los trabajadores realizaban una asamblea en Constitución, un fuerte operativo de la Policía Federal se desplegó en el lugar con orden de desalojar. La rápida respuesta de sus compañeros y distintas organizaciones que manifestaron su solidaridad impidió que se lleve a cabo la orden judicial.

Posteriormente los choferes realizaron un festival allí mismo en Constitución para visibilizar su reclamo y exigir que se abra una mesa de diálogo con la empresa, algo que no sucedió en todos estos días. Ante la falta de respuesta, el jueves resolvieron llevar a cabo un primer corte de la Panamericana, aunque dejando liberado uno de los carriles. Este martes, al intentar cortar la totalidad de la ruta, fueron reprimidos.

Tal como explicó el delegado Santiago Menconi a Notas, “está de manifiesto que el Estado nos viene atacando para hacer pelota la lucha”. Pero aclaró: “Nosotros salimos a cortar la ruta, que es la última alternativa después de haber agotado todas las instancias legales y judiciales, y el Estado salió a reprimirnos. No hay que quedarnos con esto y redoblar la apuesta. Tomada tiene que responder por esto”

“Lo que nosotros pedimos es muy sencillo: la reincorporación de los 53 despedidos, el pago de los días caídos y el cese de la persecución a nuestro cuerpo de delegados. Con esas condiciones la línea 60 sale a trabajar cobrando boleto”, concluyó.

 

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