Mundo Gremial

29 julio, 2015

Santiago Menconi: «El Estado nos viene atacando para hacer pelota la lucha»

El delegado de la Línea 60 Santiago Menconi dialogó con Notas tras la represión sufrida este martes por parte de los trabajadores cuando se disponían a cortar la Panamericana. Luego de más de un mes de conflicto lograron, después de ser agredidos por la Gendarmería, tener una mesa de diálogo.

El delegado de la Línea 60 Santiago Menconi dialogó con Notas tras la represión sufrida este martes por parte de los trabajadores cuando se disponían a cortar la Panamericana. Luego de más de un mes de conflicto lograron, después de ser agredidos por la Gendarmería, tener una mesa de diálogo.

«Hay 18 compañeros heridos y dos hospitalizados. Uno está fuera de peligro, pero el otro está en terapia intensiva porque le dieron muchos golpes en la cabeza, se desmayaba, perdía el conocimiento», explicó Menconi.

A su vez remarcó que «Los que habían sido detenidos quedaron en libertad pero les abrieron una causa en la jurisdicción de Tigre».

Aunque resulte extraño, en vez del Ministerio de Trabajo fue el titular de la cartera de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, Alberto Granados, quién decidió mediar en el conflicto y convocar a los trabajadores a una reunión.

De esta forma se llevó a cabo una primera reunión el martes y este miércoles habrá un segundo encuentro. Para Menconi «Granados tiene que mediar entre nosotros y la empresa. Tiene que llegar a un acuerdo para que la empresa reconozca que hay 53 trabajadores despedidos, que hoy [por el martes] la empresa tuvo que reconocer que no están reincorporados. Además que nos paguen los días caídos y que cese la persecución al cuerpo de delegados».

Consultado sobre como analiza lo que sucedió el delegado fue contundente: «Está de manifiesto que el Estado nos viene atacando para hacer pelota la lucha». Por eso explicó que van «a seguir en asamblea permanente. El jueves, ya votamos, seguir con los cortes».

«Nosotros salimos a cortar la ruta, que es la última alternativa después de haber agotado todas las instancias legales y judiciales, y el Estado salió a reprimirnos. No hay que quedarnos con esto y redoblar la apuesta. Tomada tiene que responder por esto», concluyó.

Más de un mes de conflicto

Todo comenzó el jueves 25 de junio cuando los choferes llevaron a cabo una medida de fuerza que implicaba no cobrar el boleto a los 250 mil pasajeros que utilizan la línea diariamente. La protesta fue para exigir la reincorporación de Ariel Alejandro Benítez, despedido sin motivo un día antes.

Un día después, luego de una audiencia en el Ministerio de Trabajo, las autoridades de la cartera laboral dictaron la conciliación obligatoria por lo que la medida de fuerza debía quedar suspendida y la empresa reincorporar a Benítez.

Sin embargo el sábado de esa misma semana, el chofer despedido no pudo ingresar a trabajar y la patronal impidió la salida de los colectivos dando inicio a un lockout. Además la empresa DOTA (que maneja 46 líneas del área metropolitana) envió 50 telegramas de despidos. Desde entonces y durante cinco días la Línea 60 estuvo sin funcionar.

Finalmente los trabajadores lograron poner nuevamente en funcionamiento los colectivos siguiendo con la medida de fuerza de no cobrar boleto aunque se vieron forzados a brindar un servicio reducido ya que fuerzas policiales -con orden judicial solicitada por la empresa- bloquearon el predio de la cabecera de Ingeniero Maschwitz (partido de Escobar). Allí los choferes estuvieron yendo a cumplir horario pero sin poder salir a hacer sus recorridos.

Una nueva orden judicial llamó a normalizar el servicio. No obstante los choferes advirtieron que continuaban los inconvenientes “porque la empresa no hace nada para sacar los colectivos a la calle”.

Durante el fin de semana del 11 y 12 de julio (luego de dos semanas de conflicto) hizo su aparición el titular de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), Roberto Fernández, anunciando que había alcanzado un acuerdo con la empresa para reincorporar a los trabajadores despedidos.

Fernández dejó en claro rápidamente cual era su rol al sostener que “un minúsculo grupo de personas maliciosas que no representan al sindicato está impidiendo la libertad de trabajo en la Línea 60″. Coincidiendo así con el discurso de la empresa que sostiene que son los trabajadores los que impiden el funcionamiento.

En ese sentido los trabajadores de la línea 60 señalaron: “Los trabajadores y el cuerpo de delegados le comunican a los usuarios que jamás ha sido convocado a ninguna reunión de conciliación, que la empresa sigue en situación de lockout patronal y que los trabajadores estamos en nuestras cabeceras dispuestos a que nos den servicio. Continuaremos con nuestros reclamos por los 53 despedidos, los días caídos y el cambio de las condiciones de trabajo entre otros reclamos”.

Pocos días después, mientras los trabajadores realizaban una asamblea en Constitución, un fuerte operativo de la Policía Federal se desplegó en el lugar con orden de desalojar. La rápida respuesta de sus compañeros y distintas organizaciones que manifestaron su solidaridad impidió que se lleve a cabo la orden judicial.

Posteriormente los choferes realizaron un festival allí mismo en Constitución para visibilizar su reclamo y exigir que se abra una mesa de diálogo con la empresa, algo que no sucedió en todos estos días. Ante la falta de respuesta, el jueves resolvieron llevar a cabo un primer corte de la Panamericana, aunque dejando liberado uno de los carriles. Este martes, al intentar cortar la totalidad de la ruta, fueron reprimidos.

Tal como explicó Menconi a Notas, “lo que nosotros pedimos es muy sencillo: la reincorporación de los 53 despedidos, el pago de los días caídos y el cese de la persecución a nuestro cuerpo de delegados. Con esas condiciones la línea 60 sale a trabajar cobrando boleto”.

 

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