Mundo Gremial

23 julio, 2015

«El salario mínimo aumenta de acuerdo a las necesidades políticas del gobierno»

El Consejo del Salario anunció este martes un aumento del 28,5% en dos tramos del Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) que llegará a 6060 pesos a partir de enero de 2016. Radio Sur entrevistó al periodista especializado Jorge Duarte que analizó este anuncio, así como sus alcances y limitaciones.

El Consejo del Salario anunció este martes un aumento del 28,5% en dos tramos del Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) que llegará a 6060 pesos a partir de enero de 2016. Radio Sur entrevistó al periodista especializado Jorge Duarte que analizó este anuncio, así como sus alcances y limitaciones.

– ¿Cuál es tu primera impresión de este Consejo del Salario que duró apenas un día?

– Con claroscuros como prácticamente todo lo que vino sucediendo los últimos años. Por un lado es una buena noticia que exista el Consejo del Salario y funcione por 12 años consecutivos. Pero por otro lado la mala noticia es que funcione de forma exprés, sin todas las partes involucradas y prácticamente sin debate.

El dato duro es que hubo un aumento del 28,5% en dos tramos y que el salario mínimo se va a 6060 pesos a partir del 1 de enero, es decir con nuevo gobierno.

Se esperaba que la suba estuviera un poquito más arriba, que se aproxime más al 30% o lo supere y el salario esté por encima de 6100, cosa que no sucedió. Así que bueno, un sabor agridulce.

Es una herramienta importante que está bueno que funcione, pero también esta vaciada de muchas de sus capacidades y potencialidades.

– Hablemos de los ausentes. Ni Pablo Micheli de la CTA Autónoma, ni Hugo Moyano de la CGT Azopardo estuvieron presentes ¿No los invitaron? ¿Decidieron no ir?

– Desde hace un par de años la convocatoria al Consejo del Salario excluye a la CGT Azopardo y la CTA Autónoma y solo toma como referencia a la CGT de Antonio Caló y la CTA de Hugo Yasky. Es una decisión política del gobierno nacional que convalida oficialmente solo a esas dos centrales sindicales. Teniendo a las otras dos en una situación de anomalía.

– Ahí hay una complejidad porque justamente con la CTA hubo un blanqueo de que existen ambas y un reconocimiento igualitario ¿No es así?

– Si, hubo una formalización en el Ministerio de Trabajo de la división de la CTA. Se le dio una inscripción también a la CTA de Pablo Micheli (algo que venían reclamando), sin embargo siguen sin ser convocados a las reuniones de los órganos tripartitos. Esto tiene que ver más con una decisión política que con algo de corte más legal o formal.

– Hace 12 años se está llevando adelante el Consejo del Salario ¿en algún momento hubo debate o fue siempre con la dinámica que tuvo este último?

– En general la decisión del aumento del salario pasa por cuestiones más políticas que de discusión salarial. En algún momento hubo alguna injerencia mayor del sector sindical en la fijación de la cifra, pero mayormente tiene que ver con una definición del gobierno nacional de aumentar de acuerdo a sus expectativas, necesidades y tiempos políticos.

Así quedó reflejado este año. No casualmente la reunión se hizo un mes y medio antes que en 2014 y el primer aumento va a coincidir prácticamente con el período electoral [NdeR: las PASO del 9 de agosto]. Ahí se ve la utilización política de esta herramienta que la verdad que tiene muchas más potencialidades que no están siendo utilizadas.

Por ejemplo el Consejo del Salario debería fijar los montos para el subsidio de desempleo y también debería fijar un patrón sobre el cual funcione el SMVM. Es decir una canasta básica.

Ninguna de estas funciones son utilizadas aunque hubo reclamos y algunos sectores pidieron que sea así. Porque fijar un salario mínimo sin tener una referencia es muy complejo.

Además hay otras funciones. El salario mínimo podría ser un dinamizador de las paritarias anuales si se discutiera en otro momento, por ejemplo a principio de año. Sin embargo se pone al final, con todos los acuerdos salariales ya firmados y más que potenciarlos lo que hace es cerrar un ciclo. Ahí también hay una debilidad que podría ser corregida.

Incluso el propio Antonio Caló dijo que un trabajador, para llegar a fin de mes, necesita nueve mil pesos. Hay una discrepancia muy importante entre la expectativa que dice tener Caló y lo que finalmente quedó establecido. Igual hay que decir que los trabajadores registrados de la Unión Obrera Metalúrgica (el sindicato que dirige) tampoco llegan a ese número.

– ¿Creés que este aumento alcanza a la inflación?

– Es difícil saber si responde al número de la inflación. Lo que si responde es al patrón salarial establecido durante el año. En algunas otras oportunidades se estableció un aumento un poquito por arriba de la media. Pero la verdad es que este año quedó justo en eso.

Por eso también este sabor agridulce. Está bien que suba pero un 28,5% pareciera ser bastante poco. Más teniendo en cuenta que no es lo mismo un 28% o 30% sobre un salario importante que sobre el mínimo.

Uno ahí encuentra que, al final del año, el aumento termina siendo de 1300 pesos. Algo que parece bastante poco.

– ¿Cómo funciona ahora la implementación de este aumento? Porque recordemos que afecta a los trabajadores no registrados o que carecen de convenio colectivo.

– Tiene un impacto sobre unos cien mil trabajadores fuera de convenio cuya referencia salarial es el SMVM. Y hay también un impacto indirecto en la economía informal que se termina adecuando, de alguna manera, detrás de los acuerdos salariales formales.

Así que el impacto existe pero es difícil de cuantificar más allá de esos cien mil trabajadores formales.

 

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