Europa

6 julio, 2015

En Grecia el pueblo derrotó a la Troika

El triunfo del «NO» en el referéndum del domingo es un hecho histórico para el continente europeo. Las medidas de austeridad que proponía el Eurogrupo y la Troika no podrán ser llevadas adelante como salida a la crisis que atraviesa a Grecia en los últimos años.

El triunfo del «NO» en el referéndum del domingo es un hecho histórico para el continente europeo. Las medidas de austeridad que proponía el Eurogrupo y la Troika no podrán ser llevadas adelante como salida a la crisis que atraviesa a Grecia en los últimos años.

La democracia le ganó al miedo

La pregunta a la que tenían que responder los votantes era muy simple: “¿Debe ser aceptado el acuerdo propuesto, que fue presentado por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional en el Eurogrupo del 25-06-2015 y consiste de dos partes, las que constituyen su propuesta unificada?”. El resultado ha sido contundente.

Este domingo desde las 7 de la mañana cuando abrieron los colegios electorales 10.800.000 griegos estaban habilitados para votar. Del 62,5% que decidió participar del referéndum, el 61,3% de los votantes lo hicieron por el «NO» y 38,7% por el «SI».

Efectivamente, el gobierno griego encabezado por Syriza ha logrado polarizar al país a partir de la aceptación o el rechazo de las políticas de austeridad. En las últimas elecciones parlamentarias de enero las fuerzas que convocaron a votar por el «NO» habían sumado el 40% de los votos. Y, a pesar de la unidad de las principales fuerzas opositoras al gobierno (como Nueva Democracia, PASOK y To Potami) en torno al «SI», la propuesta impulsada por el gobierno logró un 20% más de votos.

En el medio de una feroz campaña mediática para que el pueblo griego decida por el «SI», de un ataque financiero que ha fugado más de 40 mil millones de euros en la últimas semanas y de un corralito bancario impuesto indirectamente por los bancos privados, los objetivos de quienes buscaban la capitulación o la retirada de Syriza del gobierno no se ha logrado.

La apelación al miedo no cesó ni el mismo domingo electoral. Mientras en Grecia los ciudadanos comenzaban a votar, el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz declaró a través de la radio pública alemana que «si votan ‘NO’ tendrán que introducir otra moneda, porque el euro ya no estará disponible como medio de pago». De esa manera, Schulz intentó extorsionar a los griegos con una posible cesación en los pagos de pensiones y salarios.

A pesar de los ataques sistemáticos durante estos meses, el gobierno griego ha demostrado flexibilidad táctica para negociar y claridad estratégica para no pactar nuevos planes de austeridad. Y, en esta ocasión, ha apelado a uno de los principales valores políticos reivindicados en Europa: la democracia.

Esta confrontación entre los intereses financieros y las maniobras de la Troika contra la democracia como método efectivo para resolver contradicciones fue expresada por el mismo primer ministro Alexis Tsipras. Luego de votar en un colegio de Atenas apuntó: «La democracia le va a ganar al miedo y al chantaje» y «Grecia toma en sus manos su destino».

La lucha continúa

Una vez conocidos los resultados, miles de adherentes al «NO» se convocaron en la plaza Sintagma que ha sido durante los últimos años escenario de multitudinarias movilizaciones de resistencia a las medidas de austeridad. Ante los asistentes Tsipras declaró: «El pueblo griego respondió a la verdadera cuestión en juego: ¿Qué clase Europa queremos? Y la respuesta fue una Europa de solidaridad y democracia».

Destacó además que el resultado de la elección «alterará el diálogo que está en marcha» y que «no se trató de un mandato para romper con Europa». También pidió una inmediata mesa de negociaciones para que se restaure el sistema bancario en la país.

La reunión pedida públicamente por el primer ministro griego fue convocada por el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y se llevará adelante este martes por la noche.

Euclid Tsakalotos, uno de los dirigentes responsables de las negociaciones, anticipó que la propuesta griega se basará en el informe emitido el último viernes por el FMI que reconoce el carácter «insostenible» de la deuda griega. Ante la cadena británica Sky News sostuvo: «Nuestros acreedores deben enterarse de que la realidad ha cambiado».

Por su parte, el portavoz del gobierno griego, Gabriel Sakellaridis declaró en la televisión local que las negociaciones podrían concluir en las próximas 48 horas y que «vamos hacer todo lo posible para cerrarlo cuanto antes».

Schulz -luego de comenzar el día amenazando a los griegos- declaró al conocerse los resultados definitivos que Atenas no está ahora «en una mejor posición para negociar» y que el resultado en Grecia debilita a su gobierno ante Europa. Simultáneamente también sostuvo que es necesario comenzar a hablar de ayuda humanitaria para Grecia.

Más duro aún que Schulz fue el vicecanciller socialdemócrata Sigmar Gabriel. «Con el rechazo a las reglas de la zona del euro, como se refleja en el mayoritario ‘no’, las negociaciones sobre millonarios programas son difíciles de imaginar», dijo al periódico Tagsspiegel.

En enero de este año los defensores de la aplicación de las políticas de austeridad en Grecia sostenían que en caso de llegar Syriza al gobierno el país inmediatamente se saldría de la Eurozona. En junio, a medida de que se acababan los plazos de negociación sostuvieron que Syriza estaría obligada a claudicar a sus propuestas radicales si quería que Grecia no se saliera del euro. Y, en la última semana, ante la convocatoria al referéndum desataron profundos ataques mediáticos y financieros que consideraban que conducirían a que el pueblo griego tenga que aceptar como un mal menor las políticas de austeridad. Ninguno de todos estos pronósticos y objetivos se han cumplido.

Grecia no se va del «euro», no solo por voluntad de Syriza, sino porque así no lo permite el mismo «euro». El gobierno griego no ha claudicado por que ha demostrado un profundo compromiso con los intereses populares y por esa razón convocó a un referéndum. Y, este domingo, en un país en dónde hace una semana no abren los bancos ni la bolsa de comercio, el pueblo griego ha demostrado su poder en las urnas.

La dimensión histórica de los sucesos en Grecia aún es muy pronta para analizar. El gobierno griego se prepara para afrontar nuevas negociaciones que no serán para nada sencillas. Mientras tanto la mayoría del pueblo festeja haber derrotado a la Troika en las urnas.

Lucas Villasenin – @villaseninl

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