Derechos Humanos

19 mayo, 2015

Piden destitución de los jueces Piombo y Llargués por bajar la pena de un abusador de menores

Los jueces utilizaron la supuesta orientación sexual de un niño de 6 años como atenuante en la causa por el abuso sexual que sufrió por parte del vicepresidente del Club Florida. Además, exigen que sean separados de sus cargos en la Universidad Nacional de La Plata.

Una vez más los jueces de la Cámara de Casación de la Provincia de Buenos Aires, Horacio Piombo y Ramón Sal Llargués, han dado que hablar a partir de la emisión de un polémico fallo en el que dictaminan la reducción de la pena a un hombre acusado de abusar sexualmente de un niño de seis años tomando como atenuante la supuesta orientación sexual de la víctima.

El Tribunal Oral Criminal N°3 de San Martín condenó a Mario Tolosa a seis años de prisión al comprobar que el hombre había abusado sexualmente de uno de los niños que asistía a los entrenamientos de fútbol del Club Florida de Vicente López, del cual el abusador era vicepresidente.

La sentencia que incriminó a Tolosa por «abuso sexual con acceso carnal» fue apelada en el año 2014. El pasado viernes los jueces Piombo y Sal Llargués fallaron a favor de cambiar la calificación de «abuso sexual gravemente ultrajante» por la de abuso “sexual simple” lo que les permitió bajar la pena de prisión de Tolosa a tres años y dos meses.

Los argumentos que esgrimen los jueces para sostener esta decisión no solo son prejuiciosos sino que también son altamente discriminatorios. En el fallo, el juez Sal Llargués argumenta: “No creo que este carácter [ultrajante] haya concurrido contingentemente. Me afecta al respecto una insondable duda que tiene por base esa familiaridad que el niño ya demostraba en lo que a la disposición de su sexualidad se refiriera. En todo caso y a esa corta edad, transitaba una precoz elección de esa sexualidad ante los complacientes ojos de de quienes podían (y debían) auxiliarlo en este proceso”.

Con esta fundamentación, los jueces desestiman la gravedad del hecho tomando como atenuante la supuesta homosexualidad del niño y convirtiendo en un juego discursivo perverso a las víctimas, el niño y su familia, en responsables del delito.

A esto se le suma que los jueces deciden no contemplar como agravante el hecho de que el niño había sido víctima de abusos por parte de su padre. De hecho, es precisamente este antecedente lo que les permite sostener que el segundo abuso sería “menos grave que el primero”. Las declaraciones realizadas por el juez Piombo a radio La Red refuerzan esta idea: «Consideramos que lo de gravemente ultrajante fue cuando el padre lo inició en lo aberrante, no cuando vinieron otros, que cometieron el delito pero no con el agravante» y continuó: «No puede ser ultrajado un niño que está acostumbrado a ser ultrajado en su casa y que está habituado a la sexualidad y que tiene una orientación homosexual”.

Estas polémicas declaraciones tuvieron una rápida respuesta por parte de activistas y organizaciones de derechos humanos.

El presidente de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), César Cigliutti, afirmó que «no puede haber de ninguna manera y bajo ninguna circunstancia ningún atenuante ante una violación de un niño o de una niña”. “El fallo de los jueces Horacio Piombo y Benjamín Sal Llargués es un nuevo abuso que tiene que enfrentar un niño», expresó Cigliutti y manifestó que «no basta el repudio a estos jueces, sino el juicio político para que sean destituidos».

Por su parte Esteban Paulón, presidente de la Falgbt, dirigió serias acusaciones hacia los jueces sosteniendo que no puede haber ningún atenuante cuando un niño o niña es abusado/a y que «pretender que la supuesta orientación sexual de la víctima de un abuso quite gravedad al hecho o sea considerado un atenuante al momento de juzgar un caso de este tipo es discriminatorio, estigmatizante y violatorio de la Convención de los derechos del niño y la ley de Protección Integral a la infancia».

La directora del Comité Argentino de Seguimiento y Aplicación de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño (Casacidn), Nora Schulman, declaró a Radio Provincia que “esta mirada machista, perversa, no considera al niño como persona en crecimiento», además «el daño irreparable que le puede hacer estigmatizarla de esta manera» demuestra que «a esta Justicia no le interesan los niños, es perverso”.

A su vez, desde la Federacion Universitaria de La Plata (FULP) también repudiaron el fallo, sosteniendo que el “criterio sostenido en esta sentencia es violatoria de la Convención de Derechos del Niño en particular y, en términos generales, de los Pactos Internacionales de Derechos Humanos” y agregaron que es una sentencia “claramente con discriminación de clase y heteronormativa, estigmatizante, homofóbica y que legitima delitos aberrantes”. La FULP remarcó que “lo más preocupante y alarmante de esta situación, es que estos dos jueces, hoy son docentes de la Universidad Nacional de la Plata, de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales”.

Los antecedentes

Lamentablemente, no es la primera que vez que estos jueces fallan a favor de  violadores, violentos y abusadores. De hecho ambos tienen un oscuro inventario: en octubre de 2014, Piombo votó a favor de la reducción de la pena a un profesor de música que abusó de cuatro nenas de 6 y 9 años: le bajó la condena de 40 a 25 años de cárcel al considerar que la pena impuesta bien podía ser para un asesino serial; en 2012, el mismo juez firmó la libertad asistida a un condenado por la violación de su hijastra de 12 años; en 2011 ambos jueces le redujeron la pena a un hombre que asesinó a su pareja a martillazos porque consideraron que la conducta de la mujer había ejercido “una vigorosa influencia” para que el hombre cometiera el crimen; el mismo año absolvieron a Domingo Francisco Ávalos, pastor que abusó sexualmente de dos niñas, argumentando que las menores pertenecían a una clase social que acepta las relaciones sexuales a temprana edad.

Y no sólo eso: en 2006 le redujeron la pena a un violador por su perfil de «sátiro» y «psicópata». La condena de 17 años de prisión bajó a 14 porque los jueces tomaron en cuenta los informes psiquiátricos que determinaron que el delincuente, condenado por dos violaciones, posee «una alteración de la personalidad con rasgos psicopáticos perversos». El sesgo patriarcal, homofóbico y elitista de estos fallos tienen como resultado la revictimización de personas a quienes les han sido vulnerados gravemente sus derechos.

Afortunadamente los pronunciamientos en repudio al reciente fallo desde diversos sectores no se hicieron esperar. La FULP solicitó el Juicio Académico y el desplazamiento tanto de Piombo como de Sal Llargués de sus cargos en la Universidad. Por su parte, la FALGBT y Casacidn pidieron el juicio político para los camaristas.

Fernanda Ronconi, desde La Plata

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