Educación y Ciencia

12 diciembre, 2014

Estudiantes frente al grado (II)

Segunda parte de la nota en que se analiza las dificultades docentes a la hora de dar clases en el marco del nuevo rol que exige la actualización de los desafíos educativos.

Segunda parte de la nota en que se analiza las dificultades docentes a la hora de dar clases en el marco del nuevo rol que exige la actualización de los desafíos educativos.

Debilidades en la formación docente

El sistema educativo juega un papel muy importante como trasmisor de conocimientos y herramientas, difusor de valores y ámbito privilegiado para la integración de nuevas generaciones. Sin embargo, durante las últimas décadas, si bien incorporó a nuevos sectores sociales y nuevas tecnologías, se encuentra en un proceso de deterioro de su calidad.

Hoy en día, no se discute que para lograr mejores resultados en los alumnos y obtener una mayor calidad educativa, es necesario contar con buenos docentes, altamente capacitados y bien remunerados.

Los Institutos Superiores de Formación Docente (ISFD) son los encargados de potenciar el desarrollo de las capacidades cognitivas, sociales, afectivas, estéticas y morales de aquellos jóvenes que eligieron esta carrera. No obstante, actualmente este proceso de profesionalización se ve abatido por diferentes dificultades que peligran el desarrollo de dicha formación.

La comunicación entre la escuela y los ISFD es una parte fundamental dentro del proceso formativo. Sin embargo, actualmente no existe en su totalidad, ya que los profesorados trabajan sobre el mismo diseño curricular pero desde un punto de vista que no se condice con el accionar áulico.

Miranda Elena Elisa (38), estudiante de la Escuela Normal N°9, que ejerce como maestra a cargo de cuarto grado en la Escuela N° 16 D.E. 1 “Wenceslao Posse” bajo las resoluciones establecidas por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, considera que hay estudiantes que no están preparados para estar frente al aula: “No es lo mismo realizar las prácticas del profesorado que estar frente a un grado ya ejerciendo el cargo, porque muchas veces lo que se aprendió en el instituto no se puede aplicar”.

Por otro lado, el sistema de formación docente no es paralelo al proceso de cambio de la sociedad, debido a que hoy existen distintos problemas que incursionan en las aulas y obstaculizan la enseñanza. La directora de la Escuela N° 16 D.E. 1 “Wenceslao Posse”, profesora Adriana Beatriz Villar (51), observa la influencia de la sociedad en la educación: “Se corrió la figura de la escuela frente a la sociedad, es decir, se dejó de lado la función de la escuela y ahora se da asistencia a otras cosas”. A su vez afirmó: “La sociedad está acá adentro y cambió mucho”.

Actualmente la demanda de alumnos en las escuelas creció y no hay la cantidad de docentes necesarios. Esto trae aparejado el poco incentivo para la elección y permanencia en la carrera docente. “Faltan jóvenes con vocación para estudiar, es por eso que los profesorados están vacíos y como mucho se reciben 5 chicos por año”, sostuvo Villar.

Así, los nuevos escenarios sociales demandan una formación inicial sustantiva y de calidad para toda la docencia. También requieren de la formación permanente del profesorado, actualizando y renovando el desafío del conocimiento, de los cambios socio-culturales y profundizando los diálogos e intercambios entre los distintos actores.

Toda estrategia se utiliza para lograr resultados óptimos. Las resoluciones establecidas, en este caso, son salvavidas sobre un hecho evidente: la gran ausencia del actor principal en la enseñanza, el docente.

Pero ¿qué pasa con los estudiantes que no tienen un título y están cursando el profesorado? Surgen respuestas creíbles como la escuela está en déficit de docentes y a los alumnos de los profesorados trabajar les sirve de experiencia. Sin embargo, lo cierto es que aquellos que aún cursan la carrera no están del todo capacitados y preparados para estar frente al grado. Es necesario primero resolver los problemas en la formación docente.

El docente en un nuevo rol

Hoy, uno de los grandes desafíos del maestro en el aula es que deben resolver nuevos problemas para los cuales no tienen recursos ni conocimiento porque las situaciones son novedosas y cambian permanentemente. Cambian los conocimientos, la familia y los contextos.

A todo esto se suma el hecho de que los Institutos Superiores de Formación Docente van siempre más lentos. Entonces, cuando un docente comienza a trabajar en el grado, los problemas son novedosos y no encuentran respuestas.

“La sociedad cambió y hoy la maestra tiene que enseñarle a los chicos cosas básicas que tendrían que venir desde la casa”, explicó Miranda Elena Elisa, estudiante de la carrera de docente, quien considera también que la profesión docente se desvalorizó en los últimos años.

Actualmente, la escuela tiene que responder a una demanda de sociabilización del alumno, tiene que enseñarle cómo comportarse, el respeto a las reglas, a no agredir, no pegar, no escupir en el suelo, entre otras cosas. Todas cuestiones que en el modelo tradicional correspondía a las familias, actor que debería brindarle al chico la base en la educación.

Sin embargo, a veces, esos valores no vienen inculcados en los alumnos y al docente se le agrega una tarea más en su lista.

“Se dejó de lado la función del docente, muchas veces el maestro deja de enseñar el contenido o las herramientas para tratar temas sociales, es decir, ahora también tenemos que ser psicólogos”, aseguró Elisa, quien también afirma sentirse sobrecargada y desanimada porque no puede cumplir con su rol específico que es enseñar.

El respeto y el prestigio es otro de los desafíos que siempre tuvo y tendrá el magisterio, el cual se fue desdibujando con los cambios sociales y el cuestionamiento hacia las instituciones en general, entre ellas, la escuela.

El Dr. Emilio Tenti Fanfani, licenciado en Ciencias Políticas y especializado en educación, observa en su obra “La escuela y la cuestión social”, que hoy la autoridad hay que construirla: “Cuando se fundó el sistema escolar los niños por ser niños ya le daban crédito al maestro sólo por ser adulto, mientras que hoy depende cada vez más del esfuerzo, es decir, el maestro tiene que crear las condiciones de su credibilidad”.

De esta forma, no se pueden modificar las condiciones de trabajo si no se modifica la formación, y la formación sola no mejora si no se renuevan las expectativas. Por eso es necesario invertir en formar al maestro del siglo XXI y tener en los Institutos Superiores de Formación Docente mínimamente profesores con nivel de maestría.

 

Victoria Sciacca

Si llegaste hasta acá es porque te interesa la información rigurosa, porque valorás tener otra mirada más allá del bombardeo cotidiano de la gran mayoría de los medios. NOTAS Periodismo Popular cuenta con vos para renovarse cada día. Defendé la otra mirada.

Aportá a Notas