Fútbol argentino

29 octubre, 2014

El regreso de Tévez: entre los merecimientos y un pasado con espinas

Tras más de 3 años Carlos Tevez volvió a ser convocado a la Selección Argentina. Si bien merece el regreso, su historia en la albiceleste no hace pensar en un gran salto de calidad para el plantel de Gerardo Martino.

Y llegó finalmente el día: tras más de 3 años Carlos Tévez volvió a ser convocado a la Selección Argentina. Indiscutiblemente se trata de un muy buen jugador, que además atraviesa un gran momento futbolístico, pero los avatares alrededor de su presencia o ausencia en «la prioridad de todos» han excedido por mucho lo realizado adentro del verde césped. Así como se merece este regreso, esencialmente por su actualidad en la Juventus, tampoco estamos hablando de un jugador que en su historia albiceleste de la pauta de que va a marcar la diferencia de forma notable o por el cual haya que rasgarse las vestiduras.

Ahora bien, ¿por qué hay tanto revuelo alrededor del «Apache»? En determinado momento, quizás situado en su etapa de mayor esplendor en Boca o en tras la actuación consagratoria de los JJOO 2004, se instaló mediáticamente la idea de que Carlitos era «el jugador del pueblo». La empatía con sus orígenes, su desparpajo dentro y fuera de la cancha, su espíritu ganador -un dato ineludible en una carrera plagada de éxitos en cada equipo que jugó- sintonizaban a la perfección con esa definición. Sin embargo, como muchos jugadores de su generación, su relación «verdadera» (es decir, adentro del campo de juego) con la Selección fue bastante sinuosa y, pese a destacados instantes, con más aspectos para colocar en el debe que en el haber.

Expulsiones tontas en Eliminatorias, baja de nivel estrepitosa respecto de lo que brindaba en su club (un clásico de muchos de nuestros jugadores) que se manifestaba en la transformación de un tanque que vencía todos los obstáculos a una especie de «autito chocador» contra los defensores y un último recuerdo triste, solitario y (casi) final en la Copa América 2011 donde falló en la definición por penales ante Uruguay por cuartos de final. En total, a lo largo de 64 partidos convirtió 13 goles, de los cuales los más importantes son los dos que le hizo a México en los octavos de final de Sudáfrica 2010. Es decir, números y detalles que hablan a las claras de la exageración que se produce cuando se habla de la necesidad de que Tevez esté en la Selección o de la injusticia que significa su ausencia. Por supuesto, ese panorama no pone en discusión lo que Carlitos da en cada club en el que juega, que es mucho y trascendental. Y como hasta ahora no existe otro modo que la acumulación de méritos en el fútbol de cada día para luego integrar el seleccionado -más el agregado de la subjetividad del entrenador en sus elecciones-, la convocatoria actual del Apache es justa.

Gerardo Martino lo piensa como número 9 en la disputa con Sergio Aguero y Federico Higuaín. En esa carrera, hoy Tevez si no está un escalón arriba al menos empardó el nivel, cosa que no podía decirse en las instancias previas al Mundial, independientemente de las consideraciones que se arrojaron sobre “la importancia del grupo”, una hipótesis tan válida como incomprobable a esta altura. El ex Boca es figura fundamental de una Juventus que arrasa en el fútbol italiano, aunque tropieza en un plano internacional cada vez más esquivo para equipos de ese país. Lo de Aguero es un caso más complejo: tuvo un Mundial pésimo, pero ya aparece “recuperado” en el Manchester City con su cuota goleadora habitual. Le va a quedar siempre esa mancha en un acontecimiento donde se esperaba mucho más de él. Higuaín en cambio, aunque viene de convertir un hat-trick el último fin de semana, no está en su mejor momento e incluso aparece bastante alejado de su potencia característica.

Al margen de esos 3 nombres para el puesto, en el fútbol europeo no hay mucho más. Pero si miramos la Argentina inmediatamente se nos viene a la cabeza el extraordinario momento de Lucas Pratto, el delantero de Vélez que la está rompiendo hace rato y que seguramente merecerá una oportunidad. Sobre todo en una coyuntura donde todavía hay márgenes para probar, antes de la gran competencia que tendrá la Selección a mitad del año que viene en Chile para disputar la Copa América.

Precisamente el país trasandino será el escenario planteado para que la Argentina vaya por un título que no consigue desde 1993, por lo que esta vez la Copa se carga de una trascendencia mayor a la habitual. La actuación mundialista abre la puerta más que nunca a la ilusión. No será sencillo, porque la competencia continental es cada vez más exigente y eso se ha visto precisamente durante la Copa del Mundo. El anfitrión, que buscará con ansias hacer pesar su localía, Brasil y su necesidad de volver a reinar, una Colombia en alza o el siempre duro Uruguay aparecen en un horizonte desafiante. Ojalá Tevez, como muchos otros, ingrese con entusiasmo a un plantel que necesita revancha y contribuya a seguir alimentando la expectativa que nos generaron durante aquél hermoso mes brasileño.

Sebastián Tafuro – @tafurel

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