Medio Oriente

10 julio, 2014

Colonialismo del Siglo XXI: Israel sigue bombardeando Gaza

En medio de la euforia mundialista, el Estado de Israel ha lanzado nuevamente una violenta ofensiva militar sobre la Franja de Gaza.

En medio de la euforia mundialista, el Estado de Israel ha lanzado nuevamente una violenta ofensiva militar sobre la Franja de Gaza. Hace días que viene bombardeando y asesinando palestinos como “represalia” por la muerte de tres colonos israelíes.

Si bien el número varía constantemente, al momento en que se escribe esta nota las fuentes oficiales contabilizan 51 muertos y más de 300 heridos (la mayoría mujeres y niños) por los bombardeos que hace varios días efectúa la Fuerza Aérea israelí sobre la Franja de Gaza. Es, de esta forma, la ofensiva militar con más víctimas desde 2012.

Esta situación ha quedado solapada por la cobertura mediática del Mundial de fútbol, sin embargo ya ha comenzado a generar repercusiones. La Organización de Cooperación Islámica (OCI) se reunirá este jueves para buscar una estrategia que logre “contener la agresión militar sionista contra los palestinos, sus territorios de la Franja de Gaza y Cisjordania ocupada, y sus lugares sagrados, tanto musulmanes como cristianos”.

Así lo indicó el secretario general de esta organización, que nuclea a 57 países con población mayoritariamente musulmana, Iyad Amin Madani. A su vez informó que buscan proponer un plan para lograr una “movilización inmediata de las Naciones Unidas, en particular del Consejo de Seguridad y la Corte Penal Internacional”.

Por su parte, el secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, hizo un llamado “al cese de las hostilidades israelo-palestinas”. Sin embargo, con tibieza exhortó los dirigentes de “ambos lados en conflicto a poner fin a todos los ataques”, aunque denunció el número creciente de víctimas fatales en Gaza.

El diplomático olvidó, tal vez, que Palestina no tiene ejército y que por lo tanto no es un conflicto entre partes iguales si no el ataque de un ejército de ocupación sobre población civil.

Un conflicto de los últimos días…

Esta “represalia” israelí es la continuación de los operativos realizados en Cisjordania el último mes ante la desaparición de tres jóvenes colonos que luego fueron encontrados muertos.

Si bien no se presentaron pruebas, el gobierno israelí culpó (ya desde el momento de la desaparición) a la organización político-militar Hamas como responsable de la desaparición de los jóvenes. Fue así que lanzó una serie de operativos que derivaron en cientos de detenciones, destrucción de casas y el asesinato de por lo menos seis palestinos en Cisjordania.

El objetivo no declarado de esta acción era debilitar el pacto de unidad de las organizaciones palestinas (Hamas y Al Fatah) que hace unos meses llegaron a un histórico acuerdo para conformar un gobierno único. Cabe recordar que desde 2006 el gobierno de la Franja de Gaza está en manos de Hamas y Cisjordania de Al Fatah. Esta división favorece la política israelí de negar la conformación de un Estado palestino. Sin embargo, el acuerdo de unidad complicó esos planes.

Cuando hallaron los cuerpos (en Cisjordania) de los jóvenes desaparecidos (en Cisjordania) la reacción inmediata del Estado de Israel fue bombardear… la Franja de Gaza. La explicación es que ese territorio es donde mayor hegemonía política tiene Hamas. Si no, no se entiende porque se bombardea un lugar donde no sucedieron ni la desaparición ni la muerte de los colonos.

Es así que, sistemáticamente desde hace por lo menos una semana, Israel viene lazando misiles y bombas sobre las dos millones de personas que viven en los 350 kilómetros cuadrados de la Franja de Gaza (la cárcel a cielo abierto más grande del mundo). Un deliberado ataque a población civil indefensa.

…que tiene décadas

No es novedad que el Estado de Israel realice masacres indiscriminadas de palestinos y continúe con su política de negar la creación de un Estado para ese pueblo. Es que por más que parezca irracional, hay una lógica sustentada en una ideología muy clara.

La política impulsada por la ideología sionista (la que pregonó históricamente la creación de un Estado para el pueblo judío y gobierna desde siempre Israel) desde su nacimiento consistió en negar al pueblo árabe de Palestina.

Aun antes de la creación del Estado de Israel, los colonos judíos que llegaban ese territorio que era un protectorado británico crearon sociedades paralelas sin ningún tipo de conexión con los árabes que allí habitaban. De ahí la frase sionista de “una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra”. La negación de la sociedad árabe que allí habitaba y habita es parte constitutiva de la ideología que forjó el Estado de Israel que, además, pugna por ser un “Estado judío”. Esto “obliga” a mantener una población mayoritaria que profese esa religión y cultura.

Con la creación de Israel como país aprobada por la ONU en 1948 y la partición del protectorado inglés de Palestina en dos, la situación se agravó aún más ya que la llamada “Guerra de Independencia” de Israel contra los países vecinos que la invadieron supuso una mayor ocupación del territorio. Solo Gaza y Cisjordania quedaron en manos de Egipto y Jordania respectivamente que, sin embargo, no cedieron el control a los palestinos sino que incorporaron las regiones a sus países.

En 1967, una nueva guerra (la de “los seis días”) derivó en la ocupación de Gaza y Cisjordania por parte de Israel, territorios que mantiene hasta el día de hoy. Esas dos regiones son las que la ONU y los acuerdos de Oslo de 1993 entre palestinos e israelíes han definido como el futuro Estado Palestino. Sin embargo la propaganda sionista (que no es sinónimo de judía o israelí) decide ocultar deliberadamente esto y busca una y otra vez justificar su ocupación ilegal.

La resistencia palestina, que muchas veces es utilizada como justificativo de la agresión israelí, es la consecuencia de esta política colonial, de violencia sistemática y terror. En el fondo, la resistencia palestina es la muestra de que aún le queda dignidad y humanidad a ese pueblo oprimido y humillado.

Es por eso que hoy siguen siendo más actuales que nunca las palabras de Jean Paul Sartre en el prólogo del libro “Los condenados de la tierra” de Frantz Fanon. Allí se hablaba justamente de la violencia de los argelinos que buscaban la independencia de Francia y que hoy vale para los palestinos que quieren la independencia de Israel.

Al hablar de los colonizados Sartre nos decía: “Él lo sabe: ese hombre nuevo comienza su vida de hombre por el final; se sabe muerto en potencia. Lo matarán: no sólo acepta el riesgo sino que tiene la certidumbre; ese muerto en potencia ha perdido a su mujer, a sus hijos; ha visto tantas agonías que prefiere vencer a sobrevivir; otros gozarán de la victoria, él no: está demasiado cansado. Pero esa fatiga del corazón es la fuente de un increíble valor. Encontramos nuestra humanidad más acá de la muerte y de la desesperación, él la encuentra más allá de los suplicios y de la muerte. Nosotros hemos sembrado el viento, él es la tempestad. Hijo de la violencia, en ella encuentra a cada instante su humanidad”.

 

Santiago Mayor – @SantiMayor

 

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