Economía

9 junio, 2014

Argentina y los fondos buitre ante la Corte Suprema de Estados Unidos

La Corte Suprema de Estados Unidos debe pronunciarse este jueves si acepta o no tomar el caso que enfrente a Argentina con los fondos buitre que no entraron en los canjes de deuda de 2005 y 2010. Los posibles escenarios que se abren, y la delegación argentina que viajará a defender la posición del país.

La Corte Suprema de Estados Unidos debe pronunciarse este jueves si acepta o no tomar el caso que enfrenta a Argentina con los fondos buitre que no entraron en los canjes de deuda de 2005 y 2010. Los posibles escenarios que se abren y la delegación argentina que viajará a defender la posición del país.

Argentina enfrenta esta semana un nuevo capítulo en el pleito sostenido con los fondos buitre, en esta ocasión el escenario es la Corte Suprema de Estados Unidos. El jueves los magistrados que integran el máximo tribunal deberán decidir si aceptan tomar o no el caso que enfrenta a los bonistas que no entraron a los canjes anteriores de deuda con Argentina. La Corte puede también decidir pedirle una opinión sobre el tema al gobierno de Barack Obama, lo cual retrasaría la resolución del caso.

A fines de mayo, la Corte norteamericana puso como fecha el 12 de junio para dar a conocer su resolución sobre el caso de los holdouts. Con los códigos 13-990 y 13-991, se encuentran archivados los pedidos de apelación de Argentina y de los holdouts respectivamente. Ante ambas solicitudes “esta Corte debe certificar ante el Tribunal de Apelaciones de Nueva York si un soberano extranjero incumple una cláusula pari passu -(tratamiento igualitario)- cuando realiza pagos periódicos de intereses sobre la deuda, sin hacer también el pago de su deuda en default”, indica la citación del tribunal norteamericano.

En otro tramo del escrito, la Corte agrega que debe decidir si “un tribunal de distrito puede entrar en una orden judicial, coaccionar a un soberano extranjero a pagar daños y perjuicios monetarios, sin tener en cuenta si el pago se haría con los activos que la Ley de Inmunidad Soberana Extranjera hace inmune”.

Esta resolución que debe tomar el máximo tribunal norteamericano responde al pedido por parte del 7% de los bonistas que no entraron en los canjes abiertos durante 2005 y 2010, que demandan el pago total del capital adeudado más intereses, sin quita de por medio. Tanto el fallo en primera instancia del juez neoyorquino Thomas Griesa, como posteriormente la Cámara de Apelaciones, le dieron la razón a los buitres, liderados por NML Capital y Aurelius Capital Management, lo que llevó a la defensa Argentina, representada por el estudio Cleary & Gottlieb, a solicitar la intervención de la Corte Suprema de Estados Unidos.

El juicio es por un total de 1330 millones de dólares que en caso de obtener un fallo adverso Argentina deberá pagarle a estos bonistas. Sin embargo, en lo que ya ha sido definido en el mundo de las finanzas como “el juicio del siglo”, se juega mucho más que estos números. La decisión de la Corte norteamericana puede incidir tanto en los canjes ya cerrados por Argentina, llevando a que el resto de los bonistas exijan junto a los buitres el pago total del capital adeudado, dejando de lado la quita realizada, como a su vez puede comprometer futuras reestructuraciones de deuda de cualquier otro país, sentado un peligroso precedente.

En este sentido, y a favor de Argentina o mejor dicho contra la posición de los buitres, se han pronunciando tanto famosos economistas como Nouriel Roubini y Jospeh Stiglitz, el G-77 más China, Francia, e incluso la última asamblea del FMI y el Banco Mundial realizada el mes pasado, donde se sostuvo que “cualquier resolución que incentive un comportamiento predatorio de los holdouts podría socavar la arquitectura básica para préstamos soberanos y resolución de deuda”.

La defensa argentina cuenta también con el espaldarazo obtenido por parte del gobierno de Estados Unidos, quien en dos ocasiones se ha pronunciado a favor del país. Lo hizo tanto en el juicio, ganado, donde se sostenía la utilización de reservas de libre disponibilidad del Banco Central para pagar deuda, como en una causa paralela a la actual en curso, denominada “Discovery”. En la misma, los buitres exigen ante los tribunales acceso a los activos argentinos que se encuentren en instituciones financieras norteamericanas, para poder embargarlos a fin de poder compensar la deuda.

La exigencia de los holdouts se centra en hacer cumplir lo que ellos sostienen es una violación de la clausula pari passu (tratamiento igualitario), en tanto el país les paga a los bonistas que si entraron en los canjes pero no a ellos, mientras Argentina sostiene que un fallo adverso podría significar el incumplimiento de la Ley de Inmunidad Soberana (FISA).

Los escenarios posibles que puede abrir la decisión de la Corte Suprema son variados: por un lado existe la posibilidad de que la Corte decida tomar el caso, opción que muchos analistas financieros hoy ven bastante lejana, aunque no imposible. Más probable parecen las opciones de que el máximo tribunal decida, o pedirle una opinión al gobierno de Estados Unidos o directamente no tomar el caso y de esta manera convalidar el reclamo de los holdouts, obligando a Argentina al pago exigido, lo cual podría llevar a lo que se conoce como un default técnico, es decir una situación en la cual el país busca cancelar su deuda pero existen circunstancias que se lo impiden, mas allá de su voluntad de pago.

Las opciones son múltiples y ofrecen un abanico de posibilidades. La intervención de la administración de Barack Obama implicaría automáticamente ganar tiempo, ya que la opinión del gobierno norteamericano aplazaría para 2015 cualquier sentencia firme. Por otro lado en la situación más desfavorable, en caso de que la Corte no tome el caso, resta ver qué sucede con el recurso de stay (de suspensión de la sentencia) y si Argentina decide negociar en los tribunales neoyorquinos otra salida.

En ocasión de conocerse la decisión de la Corte Suprema, una delegación argentina viajará Nueva York esta semana. La cual incluye no solo a integrantes del oficialismo, como los presidentes de ambas cámaras parlamentarias (Julián Domínguez y Gerardo Zamora), sino también integrantes del PRO, el diputado Federico Sturzenegger, del Frente Renovador, el diputado Darío Guistozzi, y de UNEN, el diputado Martín Lousteau. Hecho este último que provocó críticas hacia dentro de este amplio y diverso espacio político.

Existe en la delegación que viajará una opinión unificada de defender la posición Argentina ante los fondos buitre y la misma será sostenida en las reuniones que los diputados y senadores argentinos mantendrán durante su estadía en Estados Unidos con los representantes parlamentarios de aquel país.

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