Cultura

6 junio, 2014

Qué ver mientras Frank descansa (2)

Recomendamos algunas series políticas para llenar el vacío que dejó el genial Kevin Spacey luego del final de la segunda temporada de House of Cards. Segunda tanda de sugerencias para lidiar con el síndrome de abstinencia y aguantar hasta que empiece la tercera temporada.

Recomendamos algunas series políticas para llenar el vacío que dejó el genial Kevin Spacey luego del final de la segunda temporada de House of Cards. Nueva tanda de sugerencias para lidiar con el síndrome de abstinencia y aguantar hasta que empiece la tercera temporada.

Netflix dió en el clavo cuando dejó ir los trece capítulos de HOC todos juntos y apostó al nuevo espectador que no aguanta una semana para saber cómo sigue su telenovela favorita. Sin embargo, esto genera demasiada ansiedad entre los fanáticos de Underwood. ¿Qué hacer mientras Frank descansa? Tratar de conquistar el mundo, pues.

 

The Thick of it (2005)

Con el formato de “falso documental” esta serie está destinada a ser amada por los fanáticos de The Office. Destripa la vida privada y la labor pública de la clase política británica, en especial del Ministro de Asuntos Sociales y sus tres asesores, dejando siempre mal parados a todos, como Ricky Gervais nos enseñó.

 

Veep (2012)

La Elaine de Seinfeld no puede dejar de ser graciosa ni aún en las situaciones más solemnes. Acá encarna a la vicepresidenta de Estados Unidos y despliega toda su capacidad de hacer el ridículo con elegancia que nos enseñó en los 90. Comparaciones con Cobos y Boudou en 9, 8, 7…

 

The Newsroom (2012)

Ese patriotismo chauvinista que Aaron Sorkin (The West Wing, A Few good man) sabe guionar tan bien esta vez de la mano de un equipo periodístico del prime time televisivo. Occupy Wall Street, el asesinato de Osama Bin Laden y el Tea Party en el medio de la batalla de los medios y el poder, con una brillante actuación de Jane Fonda en el papel de una Héctor Magnetto yankee con problemas de conciencia.

 

The Americans (2013)

Muestra la vida cotidiana de un matrimonio de espías rusos encubiertos como buenos ciudadanos norteamericanos en los Estados Unidos de la década del 80. ¿Hace falta decir algo más? Sí, que a través de flashbacks nos muestra como fueron entrenados por la KGB y cómo debieron conocerse después de que la URSS los casara y los mandara la USA. Como la NSA pero a la vieja usanza rusa.

Leticia Cappellotto – @TodoDoble

 

Qué ver mientras Frank descansa (1)

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