Cultura

24 abril, 2014

Maruja en estado de gracia

Maruja enamorada, el nuevo biodrama de Vivi Tellas nos propone acompañar a la maravillosa Maruja Bustamante en un recorrido amoroso/existencial por la historia de sus relaciones de pareja. Amor y humor, dolor y salvación en una experiencia teatral única.

Este lunes 14 de abril se reestrenó Maruja enamorada, el último biodrama de Vivi Tellas, que nos propone acompañar a la maravillosa Maruja Bustamante un recorrido amoroso/existencial por la historia de sus relaciones de pareja. Amor y humor, dolor y salvación en una experiencia teatral única.

 

Cuando entramos a la sala Maruja ya está en escena, trabajando con Iti el hermoso, la otra mitad del dúo musical Te Amo, sobre algunas de las partituras de sus canciones. En algún momento Maruja se levanta del banco, nos dice que va a hablarnos de sus historias de amor y le pide a Iti que “haga” de todos sus novios. Así comienzan a plantearse las preguntas que buscarán responderse en este trabajo teatral que se define como “una hipótesis sobre el amor”: ¿El amor es una ficción? ¿Quiénes somos en el amor? ¿El amor termina cuando empieza? ¿Siempre nos enamoramos de la misma persona? ¿Cuál es el cuerpo del amor?

Las hermosas canciones de Te amo que se interpretan en vivo van pautando el recorrido amoroso/existencial de Maruja Bustamante, desde un amor infantil en la escuela hasta el de un novio reciente que cuando supo de la obra en proyecto le rogó que “no lo haga quedar mal”, pasando por algunos intensos amores lésbicos o por aquél breve noviazgo infantil frustrado por diferencias religiosas que es la anécdota detrás de La leyenda de Lis Chi. Por supuesto, hablar de amor es también hablar de padres y madres, de cómo su miradas, sus decisiones y sus gestos de alguna manera fueron moldeando nuestras formas de amar.

Esta coreografía de padres, madres, novios y novias alrededor de Maruja (hay que destacar que Iti, que no es actor, está maravilloso en todas sus personificaciones) se refuerza con materiales documentales que refuerzan la “impresión de realidad”: algunos de los objetos de su colección personal de chanchos, el álbum de su fiesta de 15, fotos familiares y hasta una grabación de una conversación telefónica con su padre se suman naturalmente para proporcionarnos la experiencia única y maravillosa de asomarnos a algunos momentos dramáticamente intensos de una vida tan intensamente dramática como la de Maruja.

Esta experiencia teatral extrañamente conmovedora, por momentos emotivamente impactante, es el biodrama, la forma que encontró la directora teatral y curadora Vivi Tellas de ir más allá de un teatro convencional que, después del enorme éxito obtenido a inicios del milenio con su puesta de La casa de Bernarda Alba, le daba la sensación de estar agotado, de ser una manifestación escénica que “se estaba mordiendo la cola”, que ya no tenía mucho más para dar de sí. Ahora se suele hablar de biodrama, que se ha puesto bastante de moda en los circuitos alternativos, como si fuera una forma teatral clásica, casi milenaria, olvidando que este invento osado de Tellas tiene un recorrido de apenas un poco más de una década en las tablas argentinas y que, además, en sus primeros pasos fue recibido con manifestaciones no sólo de sorpresa sino también de rechazo por críticos y teatreros.

La concepción del mundo como teatro no es nueva, ya Calderón postuló el “gran teatro del mundo” y Shakespeare hizo plantear a Hamlet el lugar de la memoria “en este globo trastornado” (donde globo significa tanto su cabeza como el teatro donde se representaban las obras del Cisne de Avon y también el mundo entero, como explica Eduardo Rinesi en Política y tragedia), pero aquí lo que sucede es más complejo. No se trata sólo de iluminar la vida concibiéndola como un teatro en el que todos representaríamos uno o varios personajes sino también de pensar lo que es y puede ser el teatro para y en la vida de todos y cada uno. Como plantea Óscar Cornago en Biodrama. Sobre el teatro de la vida y la vida del teatro, se trata de “una mirada sobre el teatro hecha a partir de lo que no es teatro, la propia vida; pero al mismo tiempo una reflexión teatral sobre la vida de las personas con el fin de rescatar ese lado que parece perderse desde acercamientos más técnicos, mediatizados o intelectuales”.

Como una suerte de reacción ante un empacho de ficción, el biodrama propone un «retorno a lo real» (fenómeno no exclusivo del medio teatral, que también puede constatarse en la explosión documentalística y, si bien con premisas y resultados opuestos y mayormente nefastos, también en la televisión con la moda de los realities) o, en todo caso, de desdibujamiento de las fronteras entre realidad y ficción, entre persona y personaje. Así es que estas obras no trabajan sobre textos previos sino que su dramaturgia se construye a partir de una biografía, de trabajo colaborativo previo con la persona que va a “contar” partes de su vida en escena. Contarlas teatralmente, se entiende. No se trata de que alguien se siente a hablar de cómo fue su semana en la oficina o a improvisar a ver qué sale sino que, en palabras de Tellas, “todo lo que se ve está marcado, no hay nada librado a la improvisación; incluso hay muchas cosas que se reescriben porque quiero que se digan de una manera. Obviamente, debo acordarlo con los protagonistas porque son historias de ellos. Yo agrego historias que voy imaginando a partir de sus relatos o les pido algo específico. Si siento que falta algo trágico, o algo desopilante, les pido que recuerden algo de ese orden y lo narren”.

La particularidad de este nuevo biodrama dirigido por Vivi Tellas es que se trata del primero que pone a una actriz en escena, ya que todos sus trabajos anteriores fueron llevados adelante por no actores. Acerca de la experiencia cuenta Vivi: “Es la primera vez que trabajo con Maruja. La conocía de nombre como la nueva estrella del teatro independiente hasta que un día, en febrero de este año, vino a mi taller de Biodrama. Cuando la conocí en persona me deslumbro con su gracia única. Presentó un trabajo biográfico que me intereso mucho, se trataba de su vida amorosa. Trabajar con Maruja Bustamante es muy inspirador, fluido y emocional. Ella está siempre en un estado de gracia. Tenemos mucho en común, nos dimos cuenta que las dos sufrimos de erotomanía, que creemos que todo el mundo está enamorado de nosotras, eso nos da mucha risa. El amor es un territorio muy fértil para la ficción”.

Todas las vidas, bien miradas, tienen algunos momentos dramatúrgicamente hermosos. El arte, la magia de Vivi Tellas, consiste en descubrir esas joyas existenciales, individualizarlas y convertirlas en material dramático. Y siempre con una mirada cruda pero tierna, amorosa y humorosa, porque también todas las peripecias humanas son bastante graciosas. Si existe algo que nos permite volver la mirada hacia nuestros recorridos vitales sin que esto se convierta en un ejercicio de autoflagelación, eso es el sentido del humor. Sólo aprendemos, sólo crecemos, gracias al amor y al humor, como nos lo muestra generosa y valientemente Maruja desde el escenario.

FICHA TÉCNICO ARTÍSTICA

Dramaturgia: Maruja Bustamante, Vivi Tellas

Intérpretes: Maruja Bustamante, Ignacio Ocampo

Investigación: Gael Policano Rossi

Asistencia general: Nicolás Capeluto

Producción ejecutiva: María Solari

Dirección: Vivi Tellas

EL ESTEPARIO TEATRO

Medrano 484 – Capital Federal

Teléfonos: 011 2004-6507

Web: http://facebook.com/elesteparioteatro

Entrada: $ 80

Lunes – 21:00 hs – Hasta el 02/06/2014

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