Política

3 diciembre, 2021

Recta final con el FMI: el Gobierno en busca de apoyos para un acuerdo sin futuro

El ministro Guzmán ya se reunió con la CGT mientras que el presidente Fernández participó de un acto con la UIA. La carrera por cerrar un acuerdo que no se va a cumplir, que trae recortes al gasto público y que no va a generar crecimiento ni mejoras en las condiciones de vida de las mayorías populares tal como el historial del organismo lo demuestra.

Bajo la consigna “Exportar valor argentino, claves para un Mercosur productivo”, el presidente Alberto Fernández participó este jueves del cierre de la 27º Conferencia organizada por la Unión Industrial Argentina (UIA). 

Tanto el Jefe de Estado, como Juan Manzur y Santiago Cafiero, los otros funcionarios que participaron del encuentro, coincidieron que la intención del gobierno es cerrar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) sin que se afecte la reactivación económica y que permita al país primero crecer económicamente para después pagar.

«Afrontaremos las deudas que otros generaron», dijo Fernández. «Pero ese acuerdo no será a costa del desarrollo del país ni en base a ningún programa de ajuste. Seguimos negociando con el FMI a paso seguro y con el pulso firme. Queremos lograr un acuerdo que nos permita refinanciar los abultadísimos vencimientos de deuda para los próximos 3 años a los que se había comprometido el gobierno de Mauricio Macri», agregó. 

Días atrás, el ministro de Economía, Martín Guzmán, se reunió con la CGT y afirmó: “Nuestro gobierno no va a firmar ningún acuerdo de ajuste porque significa impedir darle continuidad a la recuperación económica”. 

Por otra parte, miembros del ministerio de Economía y del Banco Central viajarán este sábado a Washington D.C. para afinar con los técnicos del Fondo el programa que en los próximos días se presentará en el Congreso nacional para ser sometido a la discusión de todas las fuerzas políticas.

A su vez, este martes la secretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Cecilia Todesca Bocco, confirmó que el Gobierno prevé hacer frente al pago de US $1.892 millones al Fondo Monetario Internacional, el 18 de diciembre próximo. Ya suman U$S 6.496 millones que el gobierno pagó al organismo desde que asumió en Casa Rosada.

El Gobierno apura la carrera para cerrar un programa con el FMI sin otra alternativa que pagar con el menor ajuste posible. Pero ¿Se puede recaudar 16 mil millones de dólares anuales como pretende el FMI a partir del 2025? ¿Llega Argentina en tres años a sacar a la mitad de su población de la pobreza y a la vez cumplir con los requerimientos de ajuste fiscal del organismo? ¿Es posible salir de la crisis bajo la tutela y supervisión del Fondo?

¿No hay alternativas? El realismo imposible

Cómo adelantó el periodista Alejandro Bercovich para Revista Crisis “el programa que delinearon en privado Martín Guzmán y Kristalina Georgieva establece un sendero de reducción del déficit fiscal, una restricción creciente a la asistencia monetaria del Banco Central al Tesoro, y una meta de reducción de la brecha entre el dólar oficial y los paralelos, lo cual a lo largo de la historia se alcanzó siempre con devaluaciones en el mercado oficial. Es ortodoxia pura y dura, aun cuando se administre en dosis no letales”.

¿Es posible negociar sin hipotecar el futuro de los argentinos dado el historial que el FMI tuvo no solo con otras naciones endeudadas sino con la Argentina misma en reiteradas oportunidades? ¿Por qué no hubo voluntad del gobierno de apostar a democratizar esta discusión y de impulsar la movilización social que acompañe la defensa de la soberanía e intereses del pueblo frente a una deuda que fue una estafa con tintes políticos y que violó el estatuto del organismo?

¿Quiénes también están apurados y demandan cerrar pronto un acuerdo con el Fondo? El famoso “círculo rojo”, ese “1% más rico que tiene su patrimonio dolarizado y en gran medida en el exterior, a salvo de los vaivenes locales”, como recuerda Bercovich. Y que también son los principales beneficiarios de las transferencias de recursos que implican las devaluaciones que el organismo pretende imponer a costa de castigar todavía más el bolsillo de las mayorías.

Una deuda impagable que no se quiso investigar

En marzo de este año, un informe del Banco Central de la República Argentina (BCRA) reveló que entre 2015 y 2019, la deuda externa tuvo como principal correlato la formación de activos en el exterior, nombre técnico de la fuga de capitales, superando los 86 mil millones de dólares.  

El mismo estatuto del FMI establece: «ningún país miembro podrá utilizar los recursos generales del Fondo para hacer frente a una salida considerable o continua de capital» (Artículo VI, Sección 1 del Convenio Constitutivo del FMI).

Cómo se sabe la fuga de divisas impacta directamente en las perspectivas de desarrollo nacional. Son un ancla al despegue de las fuerzas productivas, ya que acercan a la restricción externa, es decir, generan una creciente demanda de dólares por parte de nuestro país para hacer frente a su estructura económica dependiente.

En noviembre último, en una entrevista a la cadena CNN que responde al Departamento de Estado norteamericano, Macri reveló el uso que le dio al préstamo récord otorgado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) por u$s44.000 millones. “La plata del FMI la usamos para pagar a los bancos comerciales que se querían ir porque temían que vuelva el kirchnerismo”, aseguró.

El préstamo que el FMI le otorgó al gobierno de Cambiemos en mayo del 2018 fue el más grande de la historia del organismo. De esta manera, la Argentina entró en su tercer ciclo de endeudamiento.

Estados Unidos es el socio mayoritario del FMI, es decir, es el país con mayor poder de decisión en este organismo multilateral de crédito que básicamente responde a sus intereses. 

En este sentido, en vez de bloquear un préstamo que iba en contra de los propios estatutos del organismo decidió que de todas formas se le otorgue una suma récord a Macri para apoyarlo en su reelección y evitar un triunfo del kirchnerismo, a sabiendas que ese dinero se iba a ir en la fuga de capitales.

Incluso en 2020 el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Mauricio Claver-Carone, reconoció que en sus días de director del FMI, en representación de la administración de Donald Trump, impulsó el otorgamiento de semejante préstamo para favorecer a Macri en la búsqueda de su reelección. 

Como admitió el ex asesor de Trump, Estados Unidos debía apoyar al gobierno de Cambiemos para tener además su voto permanente frente a Venezuela y evitar que la crisis económica facilitara el regreso del peronismo.

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