Batalla de Ideas

11 octubre, 2021

Octubre rojo travesti

A seis años del travesticidio de Amancay Diana Sacayan.

Karen Brett

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Que somos disidencias, que somos octubre internacionalista, junio rojo y noviembre arcoiris, que somos 365 días al año. Esta nota empieza por el final y con conclusión adelantada: sin travas y trans no hay feminismo, sin feminismo no hay revolución. Y además, sí, Diana, te extrañamos este mes también.

2015 fue el año del estallido del Ni Una Menos, del Vivas Nos Queremos, de las calles tan movilizadas como los cuerpos y los corazones, de las conciencias activas en plena construcción. De nuevas y mejores alianzas, del Basta de Femicidios tan necesario. Pero pronto no bastó,  y fue necesario subir el piso.

Octubre 2015, toca “encuentrarnos” en Mar del Plata, en ese momento, territorio fértil dónde venían haciendo pie el Opus Dei, el evangelismo conservador, y el macrismo (valga la redundancia).

Como nos tienen acostumbrades los encuentros, volvimos más sólides, más organizades, más movilizades, bastante reprimides por las fuerzas policiales y ese año también por las fuerzas parapoliciales. Mientras volvíamos, la noticia que no quisimos creer, y la confirmación que llegó apenas pisamos los territorios que cada une habita: el travesticidio de Amancay Diana Sacayan como un hito de esos que no queremos en nuestra historia.

Desde el 3J de ese año hasta ese encuentro habíamos sumado 4 meses y más de 40 femicidios. Lo habíamos puesto en palabras, en carteles, en paredes. Insatisfechas siempre, camino a Mar del Plata nos preguntábamos qué había después del Ni una Menos, cómo seguir empalmando luchas, cómo no quedar encorsetadas en los distintos acontecimientos que nos habían llevado hasta allí. 

Ese 11 de octubre ni las dudas bastaban, pero el legado de historia trava, sudaka y originaria de Diana Sacayan, la furia travesti que nos atravesó los huesos dejaban poco lugar al resto. No quedaba resto, nos inundamos del “Fue travesticidio”, todo fue ponerle el nombre que corresponde a los mecanismos del patriarcado, del machismo, empalmar las luchas, darle potencia al movimiento, desbordar el movimiento. Vivas nos queremos. Diana, te queremos.

Dudar como camino pero con convicciones de guía. Saber que somos revolución, porque este mundo ya no nos sirve. El movimiento de mujeres aprendió caminando, y no con pocas resistencias el movimiento LGTBI+ empujó y empujó, y entró.

Hoy nuestros encuentros ya no son denominados solo de mujeres, y fuimos por más. Hay que hablar de crímenes de odio, travesticidios, de esas injusticias patriarcales que nos expulsan del mundo sin saber que NO tienen chance. No hay chance. Que se enteren. Lo dijo el Mayo francés, somos semillas, pero también somos mucho más.

Ganamos el juicio de Diana, y con el sabor raro que nos dejó que esa batalla la ganó una condena, sí pudimos nombrar que fue odio, que fue travesticidio, ganamos ponerle nombre a todas las cosas que vamos a derrotar y ya no queremos más. 

Somos mayorías, sujetes de derechos, derechos que construimos en unidad, tejiendo, debatiendo, tramando, discutiendo, armando, encontrándonos y aprendiendo. El aprender como figura tan necesaria y urgente como el desaprender, y escuchar pero escuchar de verdad. La unión de las maneras de hacer política feminista con la praxis trava, con el travestizar los espacios es potencia, y toda esa potencia confluyendo es el feminismo, ese que le está arrebatando nuestros derechos al patriarcado, y nosotres orgulloses gritamos: lo estamos tirando. 

Ganamos varias batallas como parte estratégica de esa unidad que forjamos; ganamos el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad, ganamos el Aborto Legal, Seguro y Gratuito y replicando la lucha de Diana, en plena pandemia le arrancamos doble tajada al sistema. Al capitalismo que nos quiere cada vez más pobres y a un pakiarcado que nos quiere sumises y excluides le ganamos la batalla por el Cupo Laboral Travesti Trans para todo el territorio nacional y la inclusión laboral en las empresas privadas. 

Esa partida se ganó y de nuevo no nos alcanza, necesitamos para todes una vida digna de ser vivida y no para unes poques, necesitamos a Tehuel con nosotres marchando al lado por lo que falta, queremos Ni Une Menos por odio machista.

Tenemos mucho todavía por tejer, y la furia travesti como esa construcción compleja y revolucionaria de la que seguimos aprendiendo.

Tenemos la convicción que nos quedan inmensas alegrías colectivas por festejar y también sabemos, que a 6 años de la partida de Diana, la seguimos aprendiendo, queriendo y extrañando. 

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