Batalla de Ideas

11 octubre, 2021

Alicia de la Patria: poeta, internacionalista y guerrillera

Se cumplen 96 años del nacimiento de una de las figuras más destacadas del peronismo revolucionario: Alicia Eguren. Continuidades, debates y preguntas para la agenda actual.

Luciano Alderete

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Las efemérides son acontecimientos importantes que se recuerdan en el presente, las cuales cumplen una función política a la hora de construir consensos internos y externos. Las mismas, señalan cuestiones relevantes que no deben olvidarse o episodios históricos que hacen a la identidad de los pueblos. Existen las efemérides oficiales y las que emergen de la memoria de las organizaciones de les de abajo. 

No faltan las oportunidades en que el Estado absorbe o subsume a algune personaje antisistema y lo vacía de contenido político. También están las gestas heroicas que imponen en la agenda oficial la incomodidad de recordar revueltas, motines, puebladas y otras acciones colectivas esquivas a ser despojadas de sus argumentos originales. 

En efecto, podemos ubicar nuestras liturgias y memorias dentro de las efemérides contestatarias, anti-sistemas, extraestatales e incómodas. Tienen vida y sentido mientras sigan planteando preguntas, debates y posiciones ideológicas. Es decir, mientras mantengan la vigencia y la capacidad de robustecer la mística de nuevas camadas de militantes y conserven la capacidad de acompañar las elaboraciones del pasado y la creación de nuevos programas de acción política.

Rastrear y analizar el itinerario personal y político de Alicia Eguren cumple con las condiciones para repensar las experiencias colectivas del pasado. Su trayectoria ofrece preguntas y debates para apuntalar las discusiones que el presente nos ofrece. Las antiguas jornadas de formación política de las organizaciones dejaron de tener como eje la lucha armada y/o el examen de las distintas variantes estratégicas para la toma del poder. 

Sin embargo, los álgidos años que van de 1955 a 1976 siguen ofreciendo interrogantes para nuevas discusiones: ¿Qué rol cumple la juventud en los procesos emancipatorios? ¿Cómo recuperar las reflexiones colectivas sorteando la falta de perspectiva de géneros de las organizaciones revolucionarias? ¿Qué valor tiene la identidad peronista en la construcción de alternativas de poder en la Argentina?

Alicia Eguren nació en 1925 en el seno de una familia yrigoyenista, católica, federal y antimistrista. Se egresó de la secundaria con el título de maestra normal y se graduó en la Facultad de Filosofía y Letras. Ejerció la docencia en la Universidad del Litoral y en la Universidad de La Plata. También fue secretaria en la cancillería durante el primer gobierno peronista, labor que la llevó a vivir un tiempo en Inglaterra. Publicó cinco libros de poesía (“Dios y el mundo”, “El canto de la tierra inicial”, “Poemas del siglo XX”, “Aquí, entre magias y espigas” y “El talud descuajado”). Fue fundadora de la revista “Sexto Continente” y compartió el trabajo intelectual con viejos nacionalistas como Carlos Ibarguren y con personajes históricos como Raúl Scalabrini Ortiz. Sus biógrafos manifiestan que ella y su padre se hicieron peronistas antes que el movimiento político encabezado por Juan D. Perón se autodenominara de esa forma. 

Los orígenes de su militancia se encuentran atadas al movimiento estudiantil y a la escuela secundaria, allí desarrolló sus primeras tareas de organización. A los 14 años su vida conoció los caminos de las grandes realidades. Sus discusiones, inquietudes, sueños y perspectivas fueron acompasadas por las preocupaciones de su época. Ella, junto a otres de su generación, serán el producto de las reflexiones maceradas por las guerras mundiales y por los movimientos de masas surgidos durante la primera mitad del siglo XX. 

Las tristes jornadas de junio de 1955 y el posterior golpe de Estado de septiembre la decidieron a contactarse con el primer delegado de Perón y ponerse a su disposición. Con él compartieron las ideas, las estrategias, la cárcel, las delegaciones internacionales y el amor. John y Alicia diseñaron los primeros esquemas organizativos de la Resistencia Peronista, fueron partícipes del pacto Perón- Frondizi y fundaron la Acción Revolucionaria Peronista (ARP) para enfrentar al ala vandorista del movimiento. 

Eguren fue amiga y enlace político del Che Guevara. Viajó a Cuba, cumplió tareas de miliciana y participó de la resistencia a la invasión de Playa Girón organizada por la CIA. La tristeza por la pérdida de su esposo en 1968 no impidió que continúe con su militancia revolucionaria.  

Durante los 18 años que van de 1955 a 1973 se destacó por ser una de las principales ideólogas de la izquierda peronista.  Sin Perón en el gobierno, el campo político oficialista se desarticuló en varios pedazos y una porción de él se nutrió de varias generaciones de militantes que se identificaron con los procesos de liberación del Tercer Mundo y con la Cuba socialista de Fidel. 

Las grandes realidades del momento histórico en las que vivió Alicia Eguren la colocaron ante el desafío de sintetizar en términos políticos e intelectuales el diálogo entre peronismo y socialismo. Es decir, su referencia política se edificó a la luz de la articulación de un debate mundial, regional y nacional anclado en la potencialidad de los movimientos nacional-populares para alcanzar objetivos socialistas. Hasta acá, lo conocido de su biografía. 

De aquí en adelante quedan las preguntas y debates que se desprenden del itinerario político de Eguren. En primer lugar, consignar como uno de los elementos centrales el trabajo y ascendencia que tuvieron las ideas de Alicia sobre la juventud y sobre las organizaciones armadas revolucionarias. Son sobradas las reflexiones que asocian las ideas socialistas con la juventud para vaciar de contenido histórico los procesos de larga aliento. Del mismo modo, son conocidos los intentos que realizan los conversos propios y ajenos para construir consensos en torno a una idea: la Tendencia Revolucionaria del peronismo fue fruto de los afluentes de una clase media peronizada.

Alicia vivió la primera y segunda presidencia de Perón, la resistencia obrera a La Fusiladora, La primavera camporista y los primeros años de la dictadura de Videla. En diversos ámbitos y discusiones ha planteado: “Soy una peronista histórica. Por eso soy socialista”. 

En síntesis, el primer aporte para el debate actual, parte de recuperar la importancia estratégica del trabajo sobre la juventud. Porque las nuevas generaciones no son hormonalmente de derecha o de izquierda, son fruto de la politización que las organizaciones ejercen sobre ella en una coyuntura determinada. Hay que abandonar las raquíticas reflexiones que ofrecen los lugares comunes y dar lugar a nuevas estrategias que pongan el acento en el diálogo intergeneracional y en la comunicación de ideas. Milei no llega a la juventud ni a los sectores populares por su carisma, llega porque la izquierda y las expresiones del campo nacional popular dejaron de acercar debates de fondo a los sectores juveniles. Cómo así también, la pérdida del atrayente poder de fuego que ofrece la confrontación ante las injusticias sociales en las narrativas partidarias. 

El segundo aporte resulta de la propia acción de resistencia y de las propuestas alternativas al sistema. Ni las dictaduras y sus cárceles, ni las semi-democracias y sus proscripciones políticas, ni los virajes del General Perón impidieron que la militancia de varias generaciones pusiera en la mesa la discusión sobre el poder. En otras palabras, las coyunturas se analizan y a partir de las conclusiones que se extraen de ellas se elaboran acciones para incidir en la realidad. Las dificultades de una correlación de fuerzas desfavorable no pueden impedir que las ideas sean claras, cómo tampoco deben imponer discursos lavados para no perder adherentes. El escenario social condiciona, pero no anula la capacidad política de las organizaciones del pueblo. 

El último aporte se desprende de la obstinación ideológica que obliga a no abandonar los objetivos de largo plazo. Alicia Eguren transitó más de 18 años de activismo político en territorio nacional, en ciudades de América Latina y en las islas del Caribe sin perder los bríos ante las coyunturas adversas. Y lo hizo como internacionalista, como peronista y como socialista.  

Ella fue parte de la generación que tuvo un vínculo conflictivo con el mito de Juan D. Perón creado a partir del golpe de Estado de 1955. Alicia, junto a Rodolfo Walsh, Cacho El Kadri y Agustín Tosco compartieron las preocupaciones por las bases en que se iba a apoyar el líder exiliado a su regreso. En 1971 Eguren le escribe una carta abierta al General donde se puede ver la claridad del análisis, el ordenamiento de discusiones, la ubicación dentro del campo político y el tipo de lealtad que ejerce como peronista:

En sus manos está acelerar el proceso revolucionario en el país y en el Continente o troncarlo y desviarlo y multiplicar sus dificultades. Es una responsabilidad y un privilegio muy grande. Si el general Perón hace limpieza, el peronismo, ahora más que nunca lo seguirá y al peronismo toda la juventud revolucionaria del país, todos los actores progresistas, antiimperialistas, prosocialistas. Considere, General, que mi lealtad, que ha sido jamás enturbiada, es la lealtad a la revolución. Por ella combatirá un pueblo. Todos nosotros tenemos un deber irrevocable que cumplir, y deseamos cumplirlo dentro del peronismo. Lo saluda cordialmente.
Alicia Eguren

La recuperación en la década del 90 y en el siglo XXI de la obra de los padres de la izquierda peronista, de la Tendencia Revolucionaria y de las organizaciones armadas intenta saldar viejas deudas históricas y al mismo tiempo, rescatar del olvido las ideas de les militantes de izquierda que se peronizaron, de les peronistas que se radicalizaron hacia posiciones alternativistas y de las capas medias que asumieron el liderazgo de Perón. El panteón de los ideólogos tiene entre sus principales referencias a Rodolfo Puiggrós, Hernández Arregui y a John William Cooke. Y aunque las categorías binarias de madre y padre queden cortas, sirven para comenzar un proceso incómodo de reelaboración. 

En efecto, otro aporte que la figura de Eguren trae aparejado parte de construir las memorias del futuro con las madres del peronismo revolucionario para que sea efectivo un reordenamiento de nociones y para que las categorías de pareja militante y/o esposa pierdan vigencia dentro de nuestras narrativas.

Alicia Eguren fue secuestrada el 26 de enero de 1977 por un grupo de tareas de las FF.AA. y estuvo cautiva en Campo de Mayo y en la ESMA. En las declaraciones de les sobrevivientes de la última dictadura militar afirman que fue “trasladada” en los vuelos de la muerte. Su vida, su fecha de su nacimiento y sus preocupaciones engrosan los apuntes para algunos temas de la agenda del presente y su efeméride y las discusiones que trae con ella intentan cumplir con uno de los deseos escritos en su “Poema a las cabecitas negras”:

“¿Alguien,
algunos pueden,
pueden todavía vencer a la muerte?”

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