Nacionales

9 octubre, 2021

Perón, el elegido del pueblo

Un día como hoy, de 1974, falleció el general Juan Domingo Perón, líder del movimiento político más preponderante de la historia argentina. Militar de carrera, intelectual pragmático y fundamentalmente, un conductor nato, su trayectoria marcó un antes y un después en la política nacional.

Nació en Roque Pérez, Partido de Saladillo, el 7 de junio de 1893. Hijo de Juanita Sosa, de sangre india, y Mario Perón. Su infancia transcurrió en el campo, entre el gauchaje, en la localidad de Lobos y luego en la Patagonia chubutense.

Tenía once años cuando sus padres lo enviaron a Buenos Aires a realizar el colegio secundario donde maduró su vocación por la medicina y la ingeniería. Sin embargo, debido a carencias económicas, tuvo que optar por la carrera militar, beca de estudio mediante.

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Un joven Perón se iniciaba en la carrera militar.

A fuerza de disciplina e intelecto, se fue granjeando el respeto de sus compañeros castrenses, y paralelamente a sus estudios militares fue forjando la doctrina que más tarde utilizaría en su actividad política.

Junto a un grupo de oficiales nacionalistas, disconformes con la realidad política nacional, crearon el Grupo de Oficiales Unidos (GOU). Comenzaba a gestarse la idea de tomar el poder, y aprovechando el contexto del fraude instaurado desde el golpe de Estado de 1930, la corrupción y la crisis económica que puso en jaque al gobierno militar de Ramón Castillo, el GOU encontró el momento para actuar.

El general Pedro Pablo Ramírez asumió la presidencia en junio de 1943 y Perón quedó a cargo de la Secretaría de Gobierno. Además pidió quedarse con el Departamento de Trabajo, que luego elevó al estatus de Secretaría. Un año más tarde, ya ocupaba también la vicepresidencia y el Ministerio de Guerra.

El 15 de enero de 1944, un trágico terremoto se desató sobre la ciudad de San Juan. Perón reclutó a un grupo de figuras del ambiente artístico para colaborar como voluntarios. Allí sobresalía una joven actriz de carácter fuerte, que se alzaba por sobre las demás voces. Diría el general de aquel encuentro: “Increíblemente, esta desgraciada circunstancia para nuestra patria significó que me sucediera el hecho más significativo para mi vida sentimental”.

Desde la Secretaría de Trabajo, Perón forjó un lazo inquebrantable con distintos sectores de los trabajadores. Sin embargo, la disputa frente al ala conservadora del gobierno, derivó en su destitución y posterior encarcelamiento en la Isla Martín García.

En ese marco el 17 de octubre de 1945, una marea humana desbordó las calles del país, cientos de miles los que llegaron a la Plaza de Mayo, pidiendo por la liberación inmediata de su líder. El “subsuelo de la patria sublevado”, como lo describió Raúl Scalabrini Ortíz, emergió desde las periferias hasta el centro de la escena política.

Amparado por el fervor popular, y tras la realicación de elecciones, el 4 de junio de 1946 Perón asumió la presidencia. Desde el gobierno, llevó a cabo una agenda en favor de los sectores más postergados, a partir de una amplia redistribución de la riqueza, el reconocimiento de los derechos políticos de las mujeres, una política económica que impulsó la industrialización y la nacionalización de sectores básicos de la economía, y una política exterior de alianzas en principio no alineadas, apoyada en el principio de la tercera posición, en teoría equidistante entre el comunismo y el capitalismo.

Pero el 16 de junio de 1955 los Comandos Civiles, integrados por distintos partidos políticos opositores, junto con la Marina de Guerra y sectores de la Iglesia Católica intentaron un Golpe de Estado que incluyó el bombardeo de la Plaza de Mayo con más de 364 muertos y centenares de heridos. El golpe falló pero se concretaría otro el 16 de septiembre, dejando otras 156 víctimas fatales. Sectores peronistas y opositores reclamaron armas para impedirlo, pero Perón se negó, en sus palabras, eligiendo el tiempo por sobre la sangre.

Durante los años que siguieron, de proscripción y persecución, militantes peronistas llevaron adelante la llamada «resistencia», rica en historias de organización de base, hazañas de coraje y valentía.

A fines de 1972 comenzaba a tomar forma el Operativo Retorno bajo el lema “Luche y vuelve”. En noviembre de aquel año, junto a una comitiva con decenas de dirigentes de diversos sectores, Perón volvió a pisar suelo argentino tras 17 años de exilio.

Sin embargo al estar proscripto, para las elecciones de 1973 designó como candidato a Héctor Cámpora, quien tras asumir la presidencia -y luego de fuertes disputas con el ala derecha del movimiento- llamó a elecciones democráticas y en los comicios del 23 de septiembre, el general obtuvo el 62% de los votos. El 12 de octubre de 1973, asumió su tercer mandato.

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La famosa consigna de aquel entonces fue «Cámpora al gobierno, Perón al poder».

La breve gestión transcurrió en un contexto nacional e internacional complicado. Por un lado, la crisis mundial del petróleo que afectaba la economía nacional y por el otro, las disputas internas del peronismo, dividido en sus dos alas, la “ortodoxa” y la “revolucionaria”, lo que dificultó aún más la capacidad de maniobra de un Perón que mientras tanto luchaba contra sus propios problemas de salud.

Falleció el 1 de julio de 1974 y fue sucedido por su esposa, en su condición de vicepresidenta. En medio de la violencia política creciente, María Estela Martínez fue derrocada por el Golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.

A pesar de los años transcurridos, Perón sigue apasionando a distintas generaciones que aún se identifican con su doctrina. Su presencia sigue en el odio de los poderosos y el amor del pueblo que ve en su signo una esperanza. Todavía agitan su bandera soñando con una patria más justa, libre y soberana.

Isidoro Aramburú – @IsidoroAramburu

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