Derechos Humanos

5 octubre, 2021

Gatillo fácil: cadena perpetua para los asesinos de Facundo Ferreira

Los policías recibieron la máxima pena por cometer el homicidio del niño de 12 años, a quien le dispararon por la espalda en el año 2018.

Los policías tucumanos Mauro Gabriel Díaz Cáceres y Nicolás Javier González Montes de Oca fueron condenados a cadena perpetua tras haber sido considerados como coautores de homicidio, doblemente agravado por alevosía y por el ejercicio abusivo de la función de los miembros de la fuerzas de seguridad, agravado por el uso de armas de fuego e incumplimiento de deberes de funcionario público.

La sentencia remite al crimen de Facundo Ferreira, un joven de 12 años al que le dispararon con una bala de plomo en la nuca en el mes de marzo del año 2018. Los efectivos policiales habían intentado plantear que se trató de un enfrentamiento y que el niño les había disparado con un arma calibre 22. Sin embargo, dos pericias hechas sobre el cuerpo del chico demostraron que en sus manos no había restos de pólvora. Esta postura fue defendida incluso por los funcionarios del gobierno provincial tucumano, en ese entonces a cargo de Juan Manzur.

“No se trató de un caso de gatillo fácil, ya que los agentes actuaron contra un claro ataque y contra una agresión; como es su deber y obligación”, había dicho el ministro de Seguridad de la provincia,Claudio Maley. 

En el transcurso del juicio, se demostró que ambos imputados manipularon la escena del crimen cuando Facundo todavía estaba con vida. Una hora más tarde, el niño fue ingresado a un hospital con otro nombre y como mayor de edad. Finalmente, quedó constatado que los tiros provinieron de los efectivos, que dispararon a una corta distancia.

Horas después de que se conociera la sentencia, la periodista tucumana Mariana Romero denunció que los familiares de Montes de Oca, uno de los condenados, “emboscaron a los familiares del niño y los atacaron en la esquina de tribunales”. “Después, quisieron golpear a la prensa, intervino Infantería. Nos juraron que nos van a matar”, publicó la trabajadora de prensa en sus redes sociales, donde aseguró que los familiares golpearon brutalmente a un taxista.

“Temprano, Montes de Oca usó sus últimas palabras ante el tribunal para atacar a la prensa con nombre y apellido y acusarla de su situación. La presidenta del Tribunal le dijo que no use sus últimas palabras en eso, pero él igual siguió. Minutos más tarde su familia increpó a la prensa en el bar de la esquina, también con nombre y apellido, acusándola de asesina y de ser la responsable de la muerte de la madre del Policía mientras él estaba preso”, continúa el relato.

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