El Mundo

30 septiembre, 2021

“AUKUS da la pauta que para EE.UU. la guerra con China puede ser nuclear”

La creación de la alianza militar entre Washington, Reino Unido y Australia provocó roces geopolíticos en todo el mundo. La periodista y analista internacional Alejandra Loucau analiza este nuevo escenario que impactó desde China hasta Europa.

Santiago Mayor

@SantiMayor

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El pasado 15 de septiembre se dio a conocer la creación de una alianza de seguridad y cooperación trilateral denominada AUKUS integrada por EE.UU., Reino Unido y Australia. La misma le garantizará al país oceánico la adquisición de ocho submarinos de propulsión nuclear fabricados por la industria estadounidense.

En simultáneo, el gobierno australiano canceló un acuerdo que tenía con Francia para comprar 12 submarinos. Pero lo que parecía un pequeño roce comercial se transformó en una disputa geopolítica abierta. La Unión Europea no había sido informada ni invitada a formar parte de esta alianza por lo que París llamó a consultas a sus embajadores en Washington y Canberra por primera vez en la historia.

Por su parte China, objetivo central de AUKUS, cuestionó el surgimiento de esta nueva organización y advirtió sobre la escalada de una carrera armamentista en Asia y Oceanía. Si bien Australia minimizó esto asegurando que sólo comprará submarinos, la periodista y analista internacional Alejandra Loucau plantea dudas al respecto al remarcar que el acuerdo también incluye “la entrega de misiles Hornet y Tomahawk” y suma al país insular a “la fabricación de misiles hipersónicos”.

En esta entrevista con Notas remarca además que “solo los cinco miembros del Consejo de Seguridad de la ONU y la India poseen submarinos nucleares, por lo que queda en evidencia que este tipo de naves implican un asunto muy delicado”.

– El anuncio de la creación de AUKUS generó rechazo en Francia y también en la Unión Europea por cuestiones que parecen ir más allá de lo económico (el negocio de los submarinos) y que tienen implicancias geopolíticas más generales ¿Hay un cambio en las prioridades de EE.UU. dando mayor peso a la confrontación con China? ¿Se trata de un reordenamiento o una expansión del campo de acción de Washington a nivel mundial?

– Claramente la máxima prioridad de EE.UU. pasó a ser durante los últimos años y sobre todo ahora China. Justamente su estrategia está orientada a impedir su ascenso y expansión. 

Esto constituye un objetivo en el cual Europa carece de la importancia geopolítica. Los movimientos estadounidenses ahora se dirigen a Asia, el Océano Índico y el Mar del Sur de China.

A raíz de esta situación podría leerse un reordenamiento estratégico y geopolítico en función de estas nuevas necesidades.

Esta prioridad renovada que tiene China en la estrategia de Washington se viene construyendo desde hace tiempo, pero las administraciones demócratas tenían dificultades para asumir que era su principal enemigo. Sobre todo en las presidencias de Barack Obama (2008 – 2016) que es cuando China comenzó a aparecer en el escenario mundial de una manera mucho más acelerada.

El Partido Demócrata no lo tuvo tan en cuenta como la circunstancias lo reclamaban. Y por el contrario dedicó muchísimo esfuerzo militar a contener a Rusia. Esa rusofobia demócrata fue un obstáculo para la contención de China.

A partir de la presidencia de Donald Trump, y también por todo el sector militar que lo acompañó y que es bipartidista, eso comenzó a cambiar. Por eso se revivió el acuerdo cuadrilateral llamado Quad, que era de la década anterior, que había sido cancelado. Es un grupo que incluye a EE.UU., Reino Unido, Australia, India y Japón.

Esto sienta un antecedente de alianza militar, porque es un foro estratégico más allá de que sea informal, sobre todo en lo relacionado a innovación tecnológica y la discusión sobre el Mar del Sur de China. Y otro de los objetivos es el tema de Myanmar, que es uno de los puntos centrales de la estrategia estadounidense para perjudicar a Beijing.

Estos cambios de prioridades ¿van en detrimento de la histórica alianza atlántica de EE.UU. con Europa centrada en su disputa con la Unión Soviética primero y Rusia ahora?

– Respecto a Europa me parece que hay algunos elementos que indican que EE.UU. ya no lo considera un aliado fundamental o al menos como bloque. A pesar de algunas cosas que se le endilgaron a Trump, me parece que más que una política suya era una tendencia que no tenía que ver con una decisión de un loco que estaba en la Casa Blanca.

Hablo de la tendencia al bilateralismo, al unilateralismo y la reformulación de alianzas con otros intereses en desmedro de las viejas alianzas multilaterales. Esta era una tendencia antes de Trump, pero se le endilgó a él ese mote de nacionalista. Lo que está haciendo Joe Biden ahora demuestra que no era algo aislado.

AUKUS
El primer ministro de Australia, Scott Morrison, el presidente de EE.UU., Joe Biden, y el primer ministro británico Boris Johnson durante el lanzamiento de AUKUS. 15 de septiembre de 2021 || Crédito: Andrew Harnik / AP

La forma en que se desempeñó y comunicó esta nueva alianza AUKUS, da cuenta de esto. Primero que la OTAN ya no es tan relevante. Se ve en la retirada de Afganistán que fue caótica y dejó a la organización bastante mal parada porque sus socios debieron seguir el derrotero de la salida estadounidense y otros elementos que muestran esta desvalorización.

Más allá de que por supuesto la sigue considerando porque no abandonó el enfrentamiento con Rusia.

Pero Francia y Alemania, cuando se anunció AUKUS, no estaban anoticiadas. Y además la Unión Europea estaba comunicando el mismo día que se estaba preparando para desarrollar su nueva estrategia en la zona del Indo-Pacífico. En paralelo su ex miembro el Reino Unido anunciaba con EE.UU. una estrategia paralela en la misma región.

Estos elementos dan cuenta que Washington ya no considera a Europa con la misma importancia que durante el siglo XX y hasta hace una década atrás.

Tanto China como otros países asiáticos han denunciado que la creación de AUKUS puede desencadenar una carrera armamentística en la región. No obstante Australia ha negado que vaya a incorporar armamento nuclear a su arsenal ¿Qué mirada tenés respecto a este punto? 

– El tema nuclear me parece bastante delicado. En principio porque según la teoría estratégica militar estadounidense que manejó durante sus décadas como potencia -teniendo en cuenta que fue algo importantísimo durante la Guerra Fría- afirma o entiende que disponer de vehículos navales propulsados por energía atómica abre la puerta a la fabricación de bombas atómicas. Esto es lo que entienden hasta ahora.

Por eso entra un poco en contradicción esta versión de que el acuerdo con Australia se trata solo de submarinos.

Esto está demostrado por ejemplo en el hecho de que EE.UU. haya combatido tanto que Irán enriqueciera uranio para uso civil. ¿Por qué? Porque existe la posibilidad de que eso se convierta en uso militar. Y cuando hablamos de submarinos hablamos de algo estrictamente militar.

Entonces si a eso le sumamos que existe un gran secretismo respecto a la construcción de los submarinos nucleares, no podemos cerciorarnos de que no sean una puerta de entrada  a la nuclearización de Australia. O que Australia termine haciéndose de armas nucleares.

Hago hincapié en el tema del secretismo porque es algo reservado a las potencias. Si Argentina quisiera hacer un submarino nuclear le pedirían hasta la marca de la pintura, pero a EE.UU. nadie se lo pide. Hay una falta de control de los organismos internacionales que se ocupan de vigilar la desnuclearización. 

Y también hay que tener en cuenta que EE.UU. solo había reservado la tecnología de la propulsión atómica al Reino Unido. No lo había compartido con ningún otro país. A eso se suma que solo los cinco miembros del Consejo de Seguridad de la ONU y la India poseen submarinos nucleares, por lo que queda en evidencia que este tipo de naves implican un asunto muy delicado. Por eso no debemos caer en la subestimación o ingenuidad de creer que es solo eso.

Por otro lado, que EE.UU. traslade estos ocho submarinos a Australia, da la pauta de que está pensando que la guerra con China puede llegar a ser nuclear. Aunque sea desde el punto de vista de la disuasión.

– Por último, aunque formalmente no incluye a Australia ¿qué peso crees que tiene la creación de AUKUS en la disputa por el Mar Meridional de China y el control de esta región estratégica?

– Tienen una gran relación porque el conflicto del Mar del Sur de China se viene agudizando y EE.UU. lo ha elegido como forma de presión para evitar la expansión de Beijing, sobre todo marítima, influenciando a los demás países que participan de la disputa. AUKUS es importante porque Washington viene con una ofensiva enorme en la región y esto cambia el equilibrio regional. 

Que un país adquiera submarinos nucleares estadounidenses modifica un conflicto que prácticamente sólo tenía roces diplomáticos. Por ejemplo EE.UU. reclamando a China por violar la Convención del Derecho al Mar (que a propósito, Washington no la firmó pero exige que se cumpla). No obstante, viene existiendo desde el año pasado una escalada bastante acelerada. Y el hecho de que un país se arme de esta manera modifica la relación de fuerzas.

Territorios que reclaman los distintos países con costas sobre el Mar Meridional de China

China lo ha tomado muy mal y señaló que esto favorece una carrera armamentista. Pero no solo eso, sino que también impulsa la nuclearización del conflicto. Hay que ver como evoluciona porque Beijing no está teniendo una estrategia tan ofensiva, pero esto pone a toda la región en una situación muy delicada.

Por último me parece importante agregar que si bien el escándalo de AUKUS se centró en la entrega de los submarinos, hay una parte que no está muy difundida. No solo incluye esto, sino también la entrega de misiles Hornet y Tomahawk; y hacer participar a Australia de la fabricación de misiles hipersónicos. Se trata de una militarización de Australia.

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