Cultura

29 septiembre, 2021

El francotirador internacionalista de la Guerra de Ucrania

El documental ‘Sniper’s War’ siguió durante tres años a Dejan Berić “Deki”, un soldado serbio que decidió combatir contra EE.UU. y la OTAN en defensa de la separatista República Popular de Donetsk.

Santiago Mayor

@SantiMayor

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A comienzos de 2014 una guerra fuera de los cálculos occidentales se desató en el Este de Ucrania y, con intermitencias, se mantiene hasta el día de hoy. En febrero de aquel año un golpe de Estado nacionalista apoyado por la Unión Europea (UE), EE.UU. y en el que intervino la CIA derrocó al presidente Víktor Yanukóvich. El mandatario, afín a Rusia, había cancelado el Acuerdo de Asociación y de Libre Comercio con Bruselas. Fue el inicio de años de conflicto. 

Primero cuando las y los ciudadanos de la península de Crimea realizaron un referéndum en el que aprobaron volver a integrarse a Rusia, país del que habían sido parte hasta 1954. Siguiendo ese ejemplo, y prácticamente en simultáneo, las regiones rusoparlantes de Lugansk y Donetsk, al este del país, proclamaron su independencia unilateral. Las tropas ucranianas y grupos neonazis atacaron la región y las milicias locales respondieron, dando comienzo a la guerra.

Precisamente hasta la República Popular de Donetsk llegaron la directora estadounidense Olya Schechter y su equipo para seguir durante tres años los pasos del famoso francotirador serbio Dejan Berić y realizar el documental Sniper’s War, estrenado en 2018 y actualmente disponible en la plataforma Amazon Prime

Deki Ucrania

Conocido popularmente como “Deki”, este militar peleó en la guerra de Kosovo y sufrió los bombardeos de la Organización del Atlántico Norte (OTAN) sobre Belgrado, la capital de su país. En los primeros minutos, este combatiente internacionalista deja en clara su postura al llamar “organización terrorista” a la OTAN y señalar a EE.UU. como “el Estado más genocida del mundo”. Ese será además el eje de todo el filme. Es que si bien en algún momento Schechter intenta incomodarlo con alguna pregunta, el relato está siempre centrado en la perspectiva política del protagonista (lo cual hizo ruido en EE.UU. y le valió críticas duras en varios medios de ese país).

No obstante el registro documental que logra Sniper’s War prácticamente no tiene precedentes. Las cámaras llegan hasta el frente de batalla y tienen que correr o agacharse cuando se escuchan los bombardeos. Incluso ubican una cámara en el casco de ‘Deki’ para poder seguir en primer plano su particular tarea que él mismo describe con una racionalidad implacable: “En una batalla, salgo primero. Mato a sus francotiradores y artilleros. Si no hago mi trabajo, cientos de mis hombres mueren»,

Consultado sobre qué le genera matar a otras personas también tiene una respuesta precisa. “Nada”, sostiene. Y asegura que jamás le disparó a una persona desarmada a diferencia del ejército ucraniano que ataca a civiles constantemente.

También es destacable la manifestación de un fenómeno sólo posible en un conflicto bélico del siglo XXI: el protagonista intercambia mensajes con un francotirador enemigo, “el Dios de Mariupol”, en la red social rusa VK (similar a Facebook). Allí el ucraniano lo agrede, amenaza con atacar a su familia en Serbia y lo “cita” con día y horario a enfrentarse en distintas batallas. Estas y su desenlace quedan registradas.

La película tiene además méritos que exceden el excelente trabajo documental. Acerca a les espectadores a un conflicto vivo pero ignorado en gran parte del mundo, pero sobre todo lo hace desde una perspectiva opuesta a la de la mayoría de los gobiernos y medios de comunicación occidental. 

Esa mirada no solo es la de ‘Deki’, si no también la de los ciudadanos y ciudadanas de la República Popular de Donetsk. El obispo de la Iglesia Ortodoxa lo bendice y le asegura que siempre lo recibirá en su casa; una maestra lo invita a hablar en la escuela donde es presentado como un héroe; un hombre que vive en uno de los pueblos de la línea de fuego le agradece que los defienda y afirma que el comunismo soviético era mucho mejor que lo que vino con la independencia de Ucrania.

La confianza en el serbio es tan grande que incluso es llamado a cumplir tareas de seguridad para proteger a los altos mandos de la república separatista durante el desfile del Día de la Victoria.

El posicionamiento abiertamente anti estadounidense de ‘Deki’ y una edición que prácticamente no juzga sus valores, ni su ética, convierten a Sniper’s War en una agradable y audaz rareza para las grandes plataformas de streaming. 

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