Mundo Gremial

23 septiembre, 2021

En el nombre de la unidad de la CGT: ¿es con nosotras?

Este miércoles, el sindicalismo nucleado en la CGT se dio encuentro en la reunión del Comité Central Confederal, máximo órgano de decisión de cara a la inminente renovación de autoridades de la central en el congreso a realizarse el próximo 11 de noviembre.

Laura Oringa

@lauoringa

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Los dirigentes de la principal central obrera de nuestro país se juntaron para avanzar hacia el Congreso General Ordinario y, a su vez, tomar definiciones sobre dos puntos de tensión pendientes en la agenda: por un lado, tomar posición en la disputa interna de representación entre mecánicos (SMATA) y garajistas (Estacioneros) y, por el otro, dar lugar a la reforma estatutaria que “incorpore la perspectiva de género” que, de mínima, avance con el cumplimiento efectivo del cupo sindical femenino del 30%, dispuesto en la Ley N° 25.674 desde el año 2002.

En medio de la crisis política en el Frente de Todos pos-resultados de las PASO de los últimos días y en la misma sintonía de “ante todo la unidad”, finalmente primó la definición unánime de los 201 participantes posponer la discusión de ambos puntos, confirmándose la movilización el 18 de octubre en el marco del Día de la Lealtad y la convocatoria efectiva al congreso renovación en noviembre.

Mientras que los dichos Héctor Daer refieren a una dilación sobre el cupo debido a que “el proyecto aún no está terminado”, el reclamo que vienen llevando adelante desde el espectro de Mujeres Sindicalistas, espacio conformado dentro de la Corriente Federal de Trabajadores (CFT-CGT) pone de manifiesto que, una vez más, en nombre de la “unidad” se retrasan debates necesarios para el movimiento feminista y disidente.

Frente al panorama actual de un movimiento sindical que sigue sosteniendo profundas desigualdades en cuanto a la perspectiva de género y atentas a las instancias de decisión que se estaban concretando, el lunes previo a la Confederal desde Mujeres Sindicalistas se habían posicionado a través de un comunicado bajo la consigna “La CGT es con nosotras”,  donde cuestionaron la inclusión de este debate sin efectivamente haber sido convocadas, a contramano de la legítima demanda que vienen sosteniendo: las mujeres de la CGT queremos construir política sindical, pensarla y decidirla. 

En el comunicado, no solo problematizan la contradicción de una reforma que supuestamente busca incluirlas sin convocarlas a participar efectivamente de ese proceso, sino que plantean diferencias sobre la nueva metodología propuesta de cargos titulares alternos, donde se clarifica el atrincheramiento de los varones en estas instancias de poder: según argumentan, esta modalidad solo busca sumarlas superficialmente a la foto, relegando su participación solo a “temas de mujeres”, a la vez que una conducción en teoría bipartita podría traducirse en dificultades al momento de acordar entre las partes que llevarían a una tensión del modelo sindical.

Si bien las declaraciones posteriores de algunos participantes en la instancia fueron positivas de cara a los acuerdos alcanzados, y en el discurso de cierre la actual conducción saliente dio su palabra de que “no hay ninguna posibilidad de reconocer un cambio hacia atrás de la legislación que tenga que ver con los trabajadores y las trabajadoras”,  la pasividad de las diversas (pero no tan distintas) direcciones de la CGT en los últimos años frente a las necesidades cada vez más imperiosas del pueblo trabajador, plantean más dudas que certezas sobre el devenir de la misma central que en el 2016, por ejemplo, no tuvo reparos en la postura dialoguista inicial con el entonces ministro del macrismo Jorge Triaca, en un contraste lapidario con el empoderamiento de las compañeras sindicalistas que, en unidad con las CTA, se tradujo en el contundente primer paro al modelo ajustador que desde el primer momento vino a proponer ese gobierno, ese mismo año.

Por el momento, quedarán pendientes de cara a noviembre los pasos que se darán hacia una efectiva incorporación de la representación femenina y disidente entre les laburantes formales. Una vez más relegadas pero con la convicción más firme que nunca de los lugares que nos corresponde ocupar y las disputas a dar para alcanzarlos, la verdadera unidad para generar transformaciones, tanto en lo histórico como en el difícil mapa coyuntural que estamos transitando, también es con nosotras y con nuestra presencia, en un contexto donde desde los feminismos venimos demostrando que nos sobran fuerzas para dar pelea a los embates de la ultraderecha en Argentina y en toda la región.

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