El Mundo

20 septiembre, 2021

La VI cumbre de la CELAC y la disputa abierta por el futuro de América Latina

El organismo regional tuvo su primer encuentro de alto nivel en cuatro años gracias a la iniciativa de México. Hubo críticas a la Organización de Estados Americanos (OEA) y una mirada puesta en reimpulsar la integración regional.

Santiago Mayor

@SantiMayor

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El sábado 18 de septiembre se reunieron en la capital mexicana 17 jefes de Estado, dos vicepresidentes y delegaciones de los 32 países miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Esta VI cumbre de alto nivel se hizo esperar ya que la última se había llevado a cabo en enero de 2017 en República Dominicana.

Su realización fue posible gracias a la decisión política del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador y su canciller Marcelo Ebrard, que tuvo un notable protagonismo durante el fin de semana. “Hay que destacar en este intento de reconstrucción de la CELAC el rol importante de México, que es un país que en los últimos años y sobre todo últimos meses ha tenido un lugar de gravitación en América Latina en diferentes agendas”, explicó a Notas el periodista y escritor argentino Marco Teruggi. 

Efectivamente, desde que el país norteamericano asumió la presidencia pro-témpore en 2020 (y que continuará durante 2022) decidió reimpulsar el organismo de integración regional discutiendo la hegemonía de la Organización de Estados Americanos (OEA) influenciada por Washington. Fue así que en abril se realizó el encuentro de “Desarrollo Tecnológico de vacunas CELAC contra COVID-19” reuniendo a las y los científicos de países que vienen más avanzados en el tema: Argentina, Brasil, Chile, Cuba y México. Asimismo hubo dos encuentros de Especialistas CELAC para el Monitoreo del Coronavirus y, a pedido del organismo, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) elaboró un Plan Integral de Autosuficiencia Sanitaria que fue presentado este sábado.

CELAC

Esta definición del gobierno de México ha ido acompañada de una diplomacia autónoma y en detrimento de la injerencia estadounidense en la región. El país fue el primero en brindar asilo a Evo Morales tras el golpe de Estado de 2019 en Bolivia; también está siendo sede de los diálogos entre el gobierno venezolano y la oposición con el objetivo de buscar una salida pacífica a la crisis política; y en consonancia con su línea histórica ha profundizado los vínculos con Cuba.

Los puntos centrales

La VI Cumbre de Jefes y Jefas de Estado y de Gobierno de la CELAC culminó con un documento de 44 puntos. Entre ellos se destacan algunos principios básicos de la región como el rechazo al bloqueo estadounidense contra Cuba y la reivindicación de la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas.

Asimismo se acordó la creación de la Agencia Latinoamericana y Caribeña del Espacio (ALCE), cuyo tratado constitutivo había sido firmado en julio y el Fondo de Respuesta Integral a Desastres para enfrentar el impacto del cambio climático.

Un tema central fue la aprobación del plan de la CEPAL para la Autosuficiencia Sanitaria. “La motivación principal de este plan es el desigual acceso a la vacunación”, apuntó Alica Bárcenas, secretaria general de la Comisión. Recordó que hay países con un gran porcentaje de vacunación pero otros como Haití, Guatemala y Nicaragua que están muy por detrás.

La propuesta de la CEPAL incluye la creación de un repositorio virtual de datos clínicos, una plataforma regional de ensayos clínicos, un mecanismo de compra de vacunas y medicamentos transparente y una plataforma de compras subregionales.

Otros puntos de acuerdo fueron el rechazo a las sanciones unilaterales y la injerencia en asuntos políticos y económicos de los Estados miembros. Un mensaje directo a la intervención de EE.UU. sobre Venezuela y otros organismos cada vez más deslegitimados como el Grupo de Lima.

Por último, se fijó una posición conjunta de cara al Fondo Monetario Internacional (FMI) exigiendo que se flexibilicen las condiciones de deuda y financiamiento, y también que reduzca o condone totalmente deudas teniendo en cuenta la crisis económica agudizada por la pandemia.

Cuestionamientos a la OEA

La Organización de Estados Americanos (OEA), se había visto opacada durante el comienzo del siglo XXI por nuevos organismos como la Unión de Naciones de Sudamérica (Unasur), la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA – TCP) y la propia CELAC. 

Sin embargo su reaparición en el escenario regional estuvo dada por el giro a la derecha de diversos gobiernos de la región que, bajo el amparo estadounidense, desarticularon las herramientas de integración de América Latina. Así el organismo dirigido por el uruguayo Luis Almagro tuvo un rol preponderante en el golpe de Estado en Bolivia en 2019; en las agresiones constantes contra Venezuela; y también contra Cuba y Nicaragua, mientras hacía silencio ante las represiones en Chile, Colombia y Brasil.

Es por eso que tiempo atrás el propio López Obrador expresó la necesidad de reemplazarla por una organización que represente los intereses de todos los países. De cara a la cumbre de la CELAC se había anunciado la presentación de una propuesta de reforma y si bien no se alcanzó un consenso, México pretende seguir trabajando en esta iniciativa a la que adhirieron varios países.

“Hay que ver como avanza, qué pasos concretos da, que respuestas construye en esta coyuntura”, advirtió Teruggi en relación a esta cumbre. Pero destacó que existe un bloque que se ha planteado “en contraposición a lo que ha sido la OEA y el lugar de Luis Almagro”. “No quiere decir que la OEA vaya a perder automáticamente peso, pero sí que hay un espacio de reconstrucción que implica una progresiva salida de la etapa anterior en la que se vivió una ofensiva de las fuerzas de derecha”, añadió.

En la vereda de enfrente a la iniciativa mexicana se ubicaron con claridad los presidentes de Uruguay, Luis Lacalle Pou, y de Paraguay, Mario Abdo. Ambos defendieron a la OEA y tuvieron un cruce con el mandatario venezolano Nicolás Maduro a quien dijeron que no reconocen como jefe de Estado de su país y también con el cubano Miguel Díaz Canel.

Ambos presidentes sudamericanos habían recibido dos días antes a Mauricio Claver-Carone, el presidente estadounidense del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que había sido uno de los ideólogos de la política estadounidense hacia Cuba, Venezuela y Nicaragua durante la administración Trump.

Un continente sin hegemonías

“El mapa de los gobiernos de América Latina ofrece una fotografía de una heterogeneidad y una disputa”, analizó Teruggi para quien “se puede pensar que hay dos grandes propuestas enfrentadas: una neoliberal, con gobiernos de derecha, y una que se puede calificar en términos generales como progresista con algunas variantes más de izquierda”.

Esto se pudo observar en los cruces verbales que hubo en la cumbre y la falta de consenso respecto a la OEA. No obstante el canciller mexicano Ebrard señaló que esas diferencias no pueden ser un impedimento para el funcionamiento del organismo, tal como sucedió los últimos años.

Sin duda “que haya habido una recuperación de terreno de fuerzas progresistas en estos años recientes (en 2018 ganó López Obrador en México, 2019 Alberto Fernández en Argentina, 2020 Luis Arce en Bolivia y 2021 Pedro Castillo en Perú) permite impulsar el regreso de la CELAC”, destacó el periodista argentino. Aunque remarcó que tanto el bloque progresista como el de derecha “están en una situación donde ninguno tiene una estabilidad y predominio mayoritario sobre el otro”.

La (casi) ausencia argentina

El presidente Alberto Fernández tenía previsto asistir a la cumbre e incluso pretendía lograr que Argentina asuma la presidencia pro témpore. Algo que de todas maneras era poco probable por la negativa de Nicaragua que denunció al gobierno argentino por entrometerse en sus asuntos internos al cuestionar la detención de distintos políticos acusados de corrupción. 

No obstante, tras la derrota electoral sufrida en las primarias del 12 de septiembre el presidente se bajó de la delegación. Así la máxima autoridad gubernamental que iba a estar presente era el canciller Felipe Solá. Pero este fue destituido por teléfono apenas arribó a México. Enojado, el ahora ex ministro de Relaciones Exteriores decidió no asistir a la reunión y dejó a cargo del asunto al subsecretario de política latinoamericana, Juan Valle. 

De esta forma Argentina terminó menospreciando un evento crucial a nivel geopolítico que podría haber levantado el perfil diplomático del país en la región.

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