Géneros

7 septiembre, 2021

“Nos sostiene la fuerza del movimiento feminista”

El programa FMI de Radio La Tribu dialogó con Martha Linares, directora nacional de Asistencia Integral a las Víctimas de Violencia por Motivos de Género del Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad.

Según los registros de MuMaLá, en lo que va del año se cometieron 142 femicidios en Argentina, de los cuales 118 fueron directos, sumados a 220 intentos de femicidio. En ese marco, el programa FMI – Fuimos Muy Ingenues, transmitido por Radio La Tribu todos los viernes de 17 a 19 horas, dialogaron con la directora nacional de Asistencia Integral a las Víctimas de Violencia por Motivos de Género del Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad, Martha Linares, para comprender cómo se trabaja desde el Estado ante estos índices.

-¿Qué balance hacen sobre la información de los femicidios sucedidos en lo que va del año, a más de un año y medio de gestión del Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad?

-Para nosotras los índices de femicidios, si bien son estables en Argentina, siguen siendo una preocupación. Nosotras lo trabajamos como lo que sería «la punta del iceberg», que es lo visible. Trabajamos con todo lo que viene antes del femicidio. El Ministerio obviamente pone un enorme esfuerzo por llevar adelante políticas públicas que tengan que ver con la prevención y la asistencia, y también con un trabajo cultural. Las situaciones de violencia por motivos de género suponen un fenómeno social e histórico, pero también cultural, por lo tanto, son modificables. 

Las situaciones de violencia de género no suceden porque sí. De hecho, si analizamos los datos de la línea 144, vemos un fenómeno interesante para pensar, que tiene que ver con que los agresores están dentro del círculo más íntimo de las personas, y que son parejas o exparejas en el más del 80% de los casos de todo el 2020. Eso lo que nos muestra es que no es algo que sucede de manera espontánea, sino que se trata de una construcción social de los vínculos sexoafectivos de las personas, y de cómo un sistema patriarcal se cuela en todos los ámbitos de nuestra vida. 

Después de un año de gestión sostenemos que es importante poder pensar en una política pública que no exija la denuncia policial o en sede judicial para poder abordar una situación, y el Programa Acompañar hace carne eso. Es una transferencia de recursos por un salario mínimo vital y móvil durante un período de seis meses, que no exige una denuncia. 

Por otro lado, el hecho de que exista una transferencia de recursos también tiene que ver con dar cuenta de que muchas veces lo que dice la gente sobre «lo tenés que dejar» o algún imperativo contra alguien que está en una situación de violencia, implica que desde el Estado nos demos la tarea de construir las condiciones objetivas para que eso sea posible. Muchas veces las mujeres no pueden resolver lo urgente para romper con esos vínculos ante situaciones de violencia económica o patrimonial. No se trata de que no tengan conciencia de que esa situación exista, sino que ya no tienen los medios para poder dar ese paso.

Las situaciones de violencia por motivos de género suponen un fenómeno social e histórico, pero también cultural, por lo tanto, son modificables

-¿Cómo trabajaron desde la línea 144 en el marco de la pandemia?

-Tuvimos más capacidad de respuesta. Tuvimos la posibilidad de abrir una línea de WhatsApp a partir de un convenio con Facebook Argentina, que nos permite contar con mensajería instantánea. Es un canal de comunicación que abrimos en pandemia a partir de la preocupación de que haya personas que tengan que guardarse en el aislamiento con sus propios agresores, y que no puedan ser escuchadas hablando con la línea. Eso es lo que nos permite tener hoy entre el 25 y el 32% de las comunicaciones estables. 

Para el mismo período, podemos leer un 28% más de capacidad de respuesta, y un 22% más durante la pandemia. También tiene que ver con que dotamos de mejores recursos técnicos a la línea, con la incorporación de más de 50 trabajadoras a partir de nuestro ingreso en la gestión. Eso también tiene que ir de la mano de pensar creativamente la forma en la que diversificamos los medios de comunicación con la línea. 

Otro eje es la campaña de difusión. Que ustedes conozcan los datos de la línea 144 es una política pública de difusión de la herramienta. La violencia está, existe, y lo que tiene que hacer el Estado es brindar una herramienta para que las personas puedan tener confianza en esa propuesta de política pública, y que se pueda acercar para obtener una orientación, contención y asesoramiento, que no equivale a hacer una denuncia y que tampoco necesita darnos sus datos personales. Las consultas también pueden ser anónimas en el caso de estar en una situación de violencia, o si alguien de un círculo quiere hacer una consulta específica sobre otra persona. 

-El Ministerio en sí mismo termina siendo la política pública de un emergente del feminismo. Vemos que sectores de la derecha toman idearios propios del feminismo, como la violencia de género, casi como una estrategia de sedimentación de la necesidad de una política punitivista. ¿Qué preocupación hay cuando efectivamente se plantea esta salida a una problemática que tiene que ver más con un carácter estructural?

-Yo creo que esa mirada punitivista se contrapone a la propuesta de política pública. Es decir, después de lo que nosotres vimos a partir del movimiento feminista, se hace un compromiso federal con todos los gobernadores, por ejemplo, de trabajar con un sistema integrado de casos. Para nosotras eso es algo que quizás es muy invisible para la gente, pero que es una herramienta fundamental contar con un mismo sistema en todo el país que nos permita tener una mirada federal, y que a su vez respete el trabajo que hace cada una de las provincias y los municipios.

Contar con un consejo para trabajar contra los femicidios y travesticidios también es parte de una política pública frente al punitivismo. Tiene que ver con poder dotar con indicadores de riesgo letal al Ministerio de Seguridad, de Justicia y de Mujeres que se construyeron en conjunto. Es dotar con mejores herramientas al Poder Judicial, que es en este caso el que tiene que tomar las medidas de protección para las personas (como, por ejemplo, la perimetral).

Nosotras hoy tenemos el marco normativo que permite que efectivamente el Poder Judicial actúe. No es que necesitamos más leyes con más penas, sino que lo que necesitamos es que haya una interlocución entre esos organismos públicos para que trabajen mejor y con mayor efectividad.

También, es la primera vez que nuestro país cuenta con una campaña de prevención: Argentina Unida Contra las Violencias. Construyó dispositivos, herramientas de trabajo y demás reconociendo el rol que juega el movimiento de mujeres y diversidad, que es sumamente potente y que es un faro mundial. Esto permite que existan recursos. 

Por ejemplo, la campaña Argentina Unida Contra las Violencias brinda un montón de herramientas para que las usen directamente las organizaciones y los organismos, y tiene una diversificación de políticas que incluye un registro nacional (Tejiendo Matria), que incorpora a todas las promotoras territoriales a la dinámica del Ministerio. No hay ningún organismo que tenga todas las respuestas, pero tampoco el Estado puede prescindir de ese tejido territorial que tienen las compañeras que sostienen un trabajo articulado en los territorios. Nos parece que al punitivismo se le contrapone la propuesta política, y eso fue lo que estuvimos haciendo todo este tiempo. 

No es que necesitamos más leyes con más penas, necesitamos que haya una interlocución entre los organismos públicos para que trabajen mejor y con mayor efectividad

-¿Cómo convivió este último año la urgencia de instalar una cuestión de Estado con la pandemia?

-Yo creo que convivió con cuerpos tensionados. Fundamentalmente me parece importante reconocer el rol y el trabajo que tuvieron las trabajadoras de la línea 144, que además es una línea que es anterior a la existencia del Ministerio, por el compromiso y el trabajo que tuvieron durante toda la pandemia. Se mantuvo como un servicio esencial, brindando orientación y asesoramiento durante toda la pandemia.

En el caso nuestro, tomamos la tarea compleja y difícil -que en parte puede resultar invisible para la sociedad- que tiene que ver con construir un Ministerio de cero. A la cabeza de todo este proceso estuvo la ministra Elizabeth Gómez Alcorta, que tuvo que coordinar un equipo de trabajo que pudiera cumplir con las expectativas nuestras y las del movimiento, llegando a conquistar el aborto legal, seguro y gratuito y la ley de cupo laboral travesti trans.

Eso para nosotras fue un gran logro, jugamos un rol importante ahí, sin dejar de tener en cuenta las agendas más urgentes en términos de construcción de política pública. Vinimos con un enorme compromiso, y la fuerza de ese movimiento es lo que sostiene la voracidad de ir avanzando con la mayor cantidad de cosas que podamos en la menor cantidad de tiempo posible.

También estamos convencidas de que estamos de paso. Nuestro rol es dejar el piso lo más alto y firme posible, para que las etapas que vengan no puedan dar por tierra con todas las cosas que construimos en este tiempo. La convivencia es una tensa calma en la que persistentemente vamos avanzando. 

Nuestro rol es dejar el piso lo más alto y firme posible

Si llegaste hasta acá es porque te interesa la información rigurosa, porque valorás tener otra mirada más allá del bombardeo cotidiano de la gran mayoría de los medios. NOTAS Periodismo Popular cuenta con vos para renovarse cada día. Defendé la otra mirada.

Aportá a Notas