Géneros

31 agosto, 2021

César Cigliutti: los derechos como horizonte y el orgullo, su lucha

El último día de agosto del 2020 nos dejó Cesar Cigliutti, militante por los derechos humanos de la comunidad LGBT+. Fue el presidente de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) desde 1996. Hoy es recordado entre les grandes referentes de la comunidad: esos que construyen legado, que se expanden y arden en la memoria de todas, todos y todes.

Crédtio: Sebastián Freire

Agustina Lanzillotta* y Emiliano Agustin Rómbola**

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César tenía 63 años, era el presidente de la CHA, una de las organizaciones del Colectivo LGBT+ más antiguas de la Argentina. Fundada en abril de 1984, tenía como principal lucha combatir los edictos policiales que se usaban para reprimir y violentar a homosexuales, lesbianas, travestis y trans cotidianamente. Además, la CHA forma parte de la Asociación Internacional de Gays y Lesbianas (ILGA), y más organismos internacionales. “Un montón de años es un montón de tiempo, un montón de historia, un montón de lucha”, decía Cesar en una entrevista que realizó para Télam en el año 2013, al cumplirse 29 años desde la creación de la CHA. Quién más sino él para conocer el esfuerzo y la dedicación que requiere luchar día a día por nuestros derechos.

En 2002, la Legislatura porteña convirtió en ley el proyecto de la CHA de unión civil en Capital, donde César, junto a Marcelo Suntheim, fueron los primeros en realizarlo. “El primer antecedente de reconocimiento del Estado y el más importante para la futura ley de matrimonio igualitario”, según afirmó César tiempo después. Su lucha, la de la CHA y la de múltiples organizaciones sociales, lograron el 15 de julio del 2010 la aprobación de la Ley de Matrimonio Igualitario en Argentina, un hito en la lucha por la igualdad. César ya se había casado en enero del 2008 en el ayuntamiento de Madrid, denunciando que no podía hacerlo aún en su país, pero luego de conseguir el triunfo con la promulgación de la ley, se casó dos años después en el lugar que lo vio nacer.

“Sabemos que esto tiene un efecto dominó, tiene que suceder en algunos lugares para que siga sucediendo en los otros”, así pensaba él respecto a los derechos de la comunidad LGBT+, deseando que se multiplique al resto de los países del continente. Fue ejemplo para muchas personas que buscan un lugar en esta sociedad que los discrimina una y otra vez. Afrontó innumerables batallas a lo largo de su vida, incluso semanas antes de partir tuvo que lidiar con el hospital del Garrahan, cuando rechazó a un joven que quería donar sangre solamente por ser gay. Luego de su denuncia, junto a la CHA, logró ser escuchado y que se aplicara la ley vigente que prohíbe la discriminación a la hora de donar sangre. 

César era esa voz amorosa que te relataba cómo había surgido la primera Marcha del Orgullo en Argentina en 1992, y sus charlas con Jáuregui sobre qué palabra era la indicada para visibilizarse como comunidad. Carlos quería usar “dignidad” pero César le dijo claramente: “Me parece que ya es hora de usar la palabra orgullo, porque es el antónimo de la vergüenza. Y la vergüenza es el sentimiento que quisieron imponernos por nuestra identidad”. En su momento, la palabra fue cuestionada hasta por la propia comunidad, pero hoy se constituye como la bandera más grande en la identidad de las personas LGBT+.

César se fue conmemorando los 50 años de la revuelta de Stonewall, 10 del Matrimonio igualitario, 8 de la Ley de Identidad de Género y con un objetivo urgente y claro: la Ley Nacional de Cupo Laboral Travesti-Trans. En todos sus años de militancia podía materializar cada vez más el mundo que soñaba: vivió en carne propia cómo las Marchas del Orgullo pasaron de 300 personas, a duplicarse año a año, llegando a más de 50.000 en 2019. De las máscaras blancas que cubrían los rostros para protegerse de las consecuencias de darse a conocer, al glitter y las vestimentas más coloridas que realzan cada corporalidad. “Se fue con la paz más grande”, dijo su amigo Pedro Paradiso Sotillea, abogado y secretario de la CHA, a Cosecha Roja.

El 31 de agosto del 2020 lo despedimos, y hoy lo recordamos entre les más grandes, sabiendo que junto a Diana Sacayan, Lohana Berkins, Carlos Jáuregui y Nadia Echazú son el camino trazado para ser todos los días y cada vez más libres e iguales. Dos meses antes de fallecer, César decía que entre las cosas que están pendientes en la Argentina, además del Cupo Laboral Travesti-Trans ya aprobado, son la Ley Antidiscriminatoria que incluya la orientación sexual y la identidad de género, y actualizar la ley contra el VIH-Sida. 

Por su lucha, por sus convicciones y por su inmenso amor seguiremos construyendo incansablemente el mundo que tanto soñó.

César Cigliutti presente, ¡ahora y siempre!

*Integrante de BARDO – Colectivo Contracultural
*Integrante de Mala Junta – Feminismo Popular

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