Mundo Gremial

5 agosto, 2021

¿Se puede reducir la jornada laboral?

Dos proyectos de reducción de la jornada laboral empiezan a dar vuelta por el Congreso de la Nación. Una idea que se debate en otros lugares del mundo, que el Frente de Izquierda viene proponiendo desde 2017 y que hoy el oficialismo lo empieza a pensar como una posibilidad para enfrentar la crisis y la pandemia. La Unión Industrial Argentina ya se mostró en desacuerdo

Con la campaña electoral recién iniciada y en el marco de mucho debate interno y pocas propuestas, dentro de la bancada oficialista del Congreso de la Nación empiezan a circular dos proyectos, ambos propuestos por diputades provenientes del sector sindical, para reducir la jornada laboral que ya tienen estado parlamentario. 

La diputada Claudia Ormachea, dirigente de la Asociación Bancaria (AB) cuyo referente principal es el dirigente kirchnerista Sergio Palazzo, es autora de un proyecto de ley en el que se proponen jornadas laborales de 6 horas diarias o 36 horas semanales, mientras que el diputado Hugo Yasky, referente histórico de la CTA promueve una semana laboral de 4 días. 

En ambos casos, les legisladores están dispuestos a discutirlo y a sincronizar y compatibilizar las propuestas. “Un proyecto no se opone al otro” aclaró Ormachea que además evalua la posibilidad de proponer una ley con las dos variantes y que los propios trabajadores y trabajadoras puedan elegir entre reducir la jornada diaria o la cantidad de días a la semana. 

Les dirigentes del Frente de Izquierda (FIT) fueron quienes plantearon este tema por primera vez en Argentina en plena campaña electoral del 2017, sin embargo en ese entonces no logró la potencia necesaria. Hoy es una propuesta concreta de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y países como España o Finlandia iniciaron el debate y en países como Dinamarca o Japón lo han aplicado en determinados sectores de la economía.

En Islandia y Nueva Zelanda implementaron una rebaja de la jornada laboral trabajando solo 4 días y el resultado no solo implicó una mejora de la productividad por un mejor balance entre la vida personal y laboral de les trabajadores, sino que en el país oceánico mejoró mucho el turismo interno, uno de los sectores más golpeados por la pandemia. En la región, Argentina es uno de los países con una jornada laboral más extensa. La disposición vigente está en las 48 horas semanales, superior a la de Chile, Brasil, República Dominicana, El Salvador, Guatemala, Honduras y Ecuador.

En la región, Argentina es uno de los países con una jornada laboral más extensa. La disposición vigente está en las 48 horas semanales, superior a la de Chile, Brasil, República Dominicana, El Salvador, Guatemala, Honduras y Ecuador.

En la mayoría de los casos aseguran que reducir la jornada no reduce la productividad y hasta puede generar una reducción del ausentismo y de los costos empresariales en materia de servicios. Generaría más empleo sin afectar el poder adquisitivo del salario y sin aumentar la precariedad laboral.

Los proyectos oficialistas surgidos de dirigentes sindicales cuentan también con el apoyo de funcionarios y funcionarias de gobierno que empiezan a ver en esta estrategia una posibilidad para salir de la crisis. Claudio Moroni, ministro de Trabajo de la Nación dijo que “tenemos una capacidad limitada de generación de empleo y la reducción de la jornada podría permitir mayor inclusión”. La economista Cecilia Todesca, vicejefa de Gabinete, fue otra de las que vio con buenos ojos abrir este debate: “me parece interesante estudiarlo a fondo. Los mercados de trabajo han ido cambiando mucho en los últimos años”.

Es un debate que excede incluso a la dirigencia política y sindical. Cecilia Anigstein, investigadora de la Universidad Nacional de General Sarmiento y el Instituto de Desarrollo Económico (UNGS-IDES) realzó que «es una herramienta para promover una redistribución equitativa entre géneros de la carga reproductiva, no remunerada, en los hogares y comunidades». La Doctora en Sociología aseguró que no debe implicar una reducción de ingresos en los hogares y que las condiciones de precariedad e informalidad, especialmente entre les jovenes y las mujeres, es parte del problema y no de la solución, por eso la reducción de la jornada «mejora la calidad de vida, favorece la formación y el aprendizaje permanente a lo largo de la vida, dinamiza el ejercicio de la ciudadanía, las prácticas de consumo sustentable y comunitarias», amplió.

En tanto Cynthia Benzion, titular de la Asociación de Abogadas y Abogados Laboralistas (AAL) explicó que “nuestro país tiene altísimos índices de desempleo desde hace años que no han podido ser revertidos por ninguno de los últimos gobiernos y cuando se piensan políticas de empleo se escuchan siempre los mismos argumentos empresarios que sostienen que para aumentar el empleo es necesario flexibilizar las normas laborales como si la culpa del desempleo fuera del derecho laboral cuando ya se ha comprobado que lo que genera empleo tiene que ver con variables macroeconómicas y que en nuestro país la flexibilización laboral trajo más desempleo y la duplicación de las indemnizaciones puso freno a los despidos permitiendo mantener los niveles de empleo en las distintas etapas”. 

“El trabajo asalariado –agregó Benzion- tiene una significativa cuota de padecimiento inherente a la naturaleza de ese vínculo de dependencia por lo que reducir ese padecimiento disminuyendo las horas de trabajo va en consonancia con los derechos humanos de las personas de trabajo a quienes las normas nacionales e internacionales les reconocen el derecho a una vida digna, con salario suficiente para atender sus necesidades y tiempo de descanso y de ocio, todas condiciones a las que la mayoría de los asalariados no tiene acceso en nuestro país”

El trabajo asalariado tiene una significativa cuota de padecimiento inherente a la naturaleza de ese vínculo de dependencia por lo que reducir ese padecimiento disminuyendo las horas de trabajo va en consonancia con los derechos humanos de las personas

Sin embargo, la propuesta sigue teniendo detractores y críticos. Daniel Funes de Rioja, actual titular de la Unión Industrial Argentina (UIA) y de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL) mostró su disidencia respecto del a iniciativa. “Esto no se resuelve repartiendo el trabajo formal que hoy existe, sino generando más y mejor trabajo, utilizando las nuevas tecnologías y la digitalización de la economía como vías para un desarrollo sustentable e inclusivo con trabajo registrado y socialmente protegido”, dijo el empresario cercano al macrismo que asegura que repartir el trabajo no asegura mejor productividad y que en todo caso eso es una función de los empresarios y los convenios colectivos de trabajo, que no requieren la intervención del Estado.

Según el economista mediático y precandidato del Partido Libertario la idea de reducir la joranda laboral no solamente es utópica, sino que considero que “sería un caos porque bajaría el crecimiento, la inversión, los salarios y subiría la desocupación”.

Un nuevo debate que corre el riesgo de volver a caer en la “grieta”, con el oficialismo y los sindicatos encabezando una propuesta que amplía derechos y donde la oposición y los empresarios vuelven a argumentar defendiendo intereses personales y privados. Otro de los debates que se ponen en juego de cara una nueva contienda electoral. ¿Se tendrá en cuenta este tema a la hora de votar?

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