Política

6 julio, 2021

Correo Argentino: la gran estafa

Finalmente la justicia decretó la quiebra de Correo Argentino S.A. La empresa del Grupo Macri que en 1997 había recibido la concesión del Correo Oficial de la República Argentina. Mauircio intentó negociar sentado de los dos lados del mostrador, y ahora que no le gusta la sentencia, afirma ser víctima de la persecución política.

Hernán Aisenberg

@Cherno07

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Finalmente la Jueza Marta Cirulli decretó la quiebra de Correo Argentino S.A. La empresa pertenece a la familia Macri y en el año 1997 asumieron la concesión del Correo Oficial, única empresa que seguía en manos del estado para ese entonces, luego de que el ex presidente Menem se encargara de rematar al Estado al mejor postor.

Entel, Televisión y radios, YPF, Aerolíneas Argentinas, las autopistas, Ferrocarriles, el Correo. El expresidente riojano había puesto todo en venta. “Nada de lo que deba ser estatal permanecerá en manos del Estado”, decía Roberto Dromi, paradójicamente el Ministro de Obras y Servicios Públicos de los 90, cuando relataba el decálogo liberal menemista. Muchas de esas empresas fueron a parar a la familia Macri, afamado luego como uno de los referentes de la «patria contratista». El Correo fue una más de aquellas supuestas empresas estatales quebradas que los empresarios como Franco y Mauricio Macri venían a recuperar.

En el año 2001, la empresa, con el Estado en crisis, se presenta en convocatoria de acreedores dejando de hacerse cargo entre otras cosas de la concesión. Cuando Néstor Kirchner asume en 2003, encuentra que la empresa había pagado sólo el canon del primer semestre y vuelve a estatizarla. La empresa privada no sólo se había comprometido a invertir más de 25 millones al año en los primeros 10 años sin siquiera pagar los cánones, sino que consideraba como parte de la inversión a las indemnizaciones de más de 10 mil empleados despedidos. 

La empresa privada no sólo se había comprometido a invertir más de 25 millones al año en los primeros 10 años sin siquiera pagar los cánones, sino que consideraba como parte de la inversión a las indemnizaciones de más de 10 mil empleados despedidos. 

Empresas estatales (en general de servicios) abandonadas por el gobierno militar y los primeros gobiernos democráticos, especialmente el de Carlos Saul Menem, se terminaban privatizando con el argumento que le implicaban un gasto enorme a los y las contribuyentes, y que de igual manera no estaban bien gestionadas. Así aparecieron los Macri, que se hicieron de terrenos, instalaciones, maquinaria y demás a precios regalados y sin nuevas inversiones. Se enriquecieron con lo que el Estado no quería seguir gestionando. Cuando estas empresas ya no eran redituables simplemente se presentaban en convocatoria de acreedores sin hacerse cargo de ninguna deuda ni de ninguna contraprestación. Una estafa perfecta con gobiernos y jueces que de mínima miraban para otro lado.

El proceso de convocatoria de acreedores es un tiempo en donde la empresa en bancarrota busca un “salvataje” de otras empresas, o bien un acuerdo con sus acreedores para poder seguir existiendo. De otra forma, la Justicia debe declarar la quiebra. La misma puede durar como mucho cuatro años, por lo que la causa de Correo Argentino S.A. podría haber durado hasta 2004. Sin embargo, el Poder Judicial se encargó sistemáticamente de extender los plazos llegando hasta el día de hoy. 

El Estado Argentino era el principal acreedor y, por lo tanto, el actor clave. En los años kirchneristas, la empresa de Macri intentó hacer varios ofrecimientos que el gobierno no aceptó por considerarlos desventajosos para el Estado argentino. Principal factor que hizo que Macri acusara de persecusión política.

La deuda inicial de Correo con el Estado Argentino era de 296 millones de pesos, en la época en la que cada peso tenía el valor de un dólar. Es así como Mauricio Macri llegó a la primera magistratura con causas abiertas, pero especialmente con esta deuda pendiente con el Ejecutivo que él mismo iba a presidir. 

Pero ni bien asume se propone cerrar esa cuenta pendiente. Se sienta de ambos lados del mostrador y como empresario (sus hijos aun figuraban como principales accionistas de la empresa) hace una oferta a pagar en 15 cuotas anuales, y él mismo como presidente debió responderse. Oferta que su ministro de Comunicaciones, Oscar Aguad, se ocupó formalmente de aceptar.

Sin embargo, Macri desconoció que la fiscal nacional ante la Cámara Nacional en lo comercial, Gabriela Boquín, se opuso al acuerdo porque lo consideraba “ruinoso y evasivo” para el Estado. El argumento era que el monto que la empresa ofreció pagar no contemplaba gran parte de los intereses de los 20 años que habían pasado, ni de los 15 años hacia delante, que tampoco contemplaba los tipos de cambio, y que por lo tanto si el Estado aceptaba esa oferta, licuaba la deuda casi en un 99%.

Sin embargo, Macri desconoció que la fiscal nacional ante la Cámara Nacional en lo comercial, Gabriela Boquín se opuso al acuerdo porque lo consideraba “ruinoso y evasivo” para el Estado

No por casualidad el Macri presidente, hablando en nombre del Macri empresario, inició una guerra contra el Consejo de la Magistratura que le costó el cargo a Gils Carbó y a varios jueces y fiscales que no formaban parte de este entramado de complicidad. 

Con todos estos datos por delante, al familia Macri realizó una nueva oferta por via judicial que el gobierno, a través del Procurador del Tesoro Carlos Zannini, seguía considerando insuficiente. Fue así que la jueza en lo Comercial Marta Cirulli decretó la quiebra tras dar por fracasado el proceso de salvataje. 

Ayer Macri hizo pública una carta donde se victimiza diciendo que esta resolusión responde a una persecución política, que el gobierno solo “busca venganza” y tiene como objetivo a sus hijos. Además, reafirma que la voluntad de Zannini y la jueza Cirulli es llevar a su empresa a la quiebra y hacerle un daño a él antes que cobrar la deuda y capitalizar al Estado.

Si bien es lógica una respuesta del ex presidente, es interesante la lógica que utiliza. Después de haberse aprovechado del doble rol presidente-empresario para sacar ventajas para sus negocios como este caso lo demuestra, ahora intenta volver al rol netamente empresarial, negando su rol político como opositor y acusando a la política de venganzas y persecuciones como si él no formara parte. Es llamativo que se ponga a hablar de persecuciones, justo la misma semana donde se van a cumplir 2 mil días de la detención de Milagro Sala, presa política del gobierno que él encabezó.

Más allá de las cartas, los justificativos y los medios y periodistas “independientes” que avalan la idea de persecución política, negando así la gran estafa de la familia Macri al Estado a través de Correo Argentino S.A., la quiebra es un hecho y este podría ser un puntapié para que la justicia pueda investigar con más detenimiento todas esas privatizaciones de aquel decálogo menemista. 

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