Ambiente y Hábitat

30 marzo, 2021

Nuevo avance del extractivismo urbano en CABA: megatorres en Puerto Madero

Un convenio urbanístico aprobado por la legislatura modifica la zonificación del lugar y permite construir torres de más altura. Desde la oposición denuncian otro “negocio inmobiliario” del gobierno porteño.

El Gobierno de Horacio Rodríguez Larreta logró aprobar en la legislatura un convenio firmado con privados para modificar la altura de construcción permitida en un predio de Puerto Madero. Esta rezonificación habilita la construcción de torres de 140 metros a cambio de dos millones y medio de dólares en tierras que originalmente eran públicas

En la votación, el bloque oficialista consiguió 32 votos a favor (Vamos Juntos y UCR – Evolución). Sin embargo, no sumó los votos habituales de la Coalición Cívica, que decidió abstenerse, ni del legislador Sergio Abrevaya. Los rechazos fueron del bloque Frente de Todos, el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) y de Autodeterminación y Libertad.

Se trata de un lote de 3593 metros cuadrados, ubicado en el dique 4, que era propiedad de la Corporación Antiguo Puerto Madero SA y que fue subastado por 14 millones de dólares en noviembre de 2019. Las empresas beneficiadas con este convenio son Profidu S.A., Mitre Construcciones S.A. y Pedro Lionel Marsiglia 

Los dos millones y medio de dólares «serán destinados a gastos erogados como consecuencia de la emergencia sanitaria” por el coronavirus y para la construcción de “una plaza pública en homenaje a las víctimas del atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina”.

Este es el tercer proyecto de este tipo. A fines del año pasado, se aprobaron dos convenios urbanísticos para ampliar la capacidad constructiva de dos predios ubicados en Villa Crespo y en Palermo. 

“La trampa que vemos es que ganan más metros porque la normativa le da para hacer un edificio entre medianeras. Para hacer eso vos tenés que dejar huecos para que entre el aire y la luz a los ambientes. En cambio, cuando tenés esas torres de perímetros libres todos los ambientes dan afuera, entonces te permite construir más metros. Calculamos que ahí tienen 12.000 metros más y la incidencia del metro cuadrado del terreno que puede ofrecerse en el mercado como mínimo a 1100 dólares aproximadamente. Eso da como 10 millones. mientras que la ciudad dice que la plusvalía es de 4 millones”, afirmó el legislador del Frente de Todos, Matías Barroetaveña a Tiempo Argentino.

Por su parte, el legislador del Frente de Izquierda, Pablo Almeida, sostuvo que el proyecto «no tiene otro objetivo que seguir favoreciendo en la Ciudad de Buenos Aires a la especulación inmobiliaria»; mientras que su compañera de bloque Alejandrina Barry recordó que «hace tiempo que esta Legislatura se ganó el apodo de ´La inmobiliaria PRO´ porque tramita la venta de tierras».

En la Ciudad tenemos un ordenamiento territorial cada vez más dividido. Una estructura urbana social y económicamente muy polarizada. No estamos en una ciudad que sea para todes, sino en lo que se conoce como una “ciudad dual”. La planificación urbana de este tipo de ciudades no se puede pensar sin la complicidad entre lo público y lo privado, es decir entre el estado y el mercado, entendiendo así el enorme rol que tiene el estado para generar esta dinámica de “ciudadanes de primera” y “ciudadanes de segunda”.

Toda esta lógica responde a lo que se conoce como extractivismo urbano, que opera igual que el resto de los extractivismos, pero esta vez el recurso escaso es la tierra pública y los espacios verdes. En la Ciudad esto genera, por un lado, el encerramiento de los espacios públicos, el encerramiento de las plazas. Con la gentrificación las plazas, por ejemplo, terminan quedando para uso de la población que se vio privilegiada por esta organización socioespacial.

Por otro lado, además, esta planificación genera lo que se conoce como “zonas de sacrificio urbano ambiental” y “zonas de sacrificio urbano social”. Las primeras representan territorios que se toman como “costos del progreso” donde por avance de urbanización se lleva a contaminación del agua, de suelos, etc. Y las segundas son aquellas en las que se termina con menor disponibilidad de acceso a derechos básicos de vivienda y condiciones sanitarias. La población termina enfermando porque su ambiente lo hace. 

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