Derechos Humanos

25 marzo, 2021

Roca, genocidios y memorias

En el marco de la semana de la memoria, la municipalidad de la ciudad de Neuquén instaló carteles que señalan al Monolito “Paso Fotheringham” como el lugar donde comenzó el genocidio mapuche. Por otro lado, desde La retaguardia impulsan un proyecto para que la Línea Roca lleve el nombre de Rodolfo Walsh.

A partir del Día de la Memoria, celebrado cada 24 de marzo en nuestro país para repudiar y concientizar sobre las acciones tomadas durante la última dictadura cívico-militar-eclesiástica, desde distintos sectores se realizaron propuestas para repudiar el genocidio indígena impulsado por el expresidente Julio Argentino Roca (1898-1904) a través de la mal llamada “Campaña del desierto”.

En la ciudad de Neuquén, capital provincial, la Subsecretaria de Derechos Humanos, Diversidad y Pluralismo Cultural del Municipio instaló carteles en los alrededores del Monolito “Paso Fotheringham”, identificándolo como el lugar de inicio “de un saqueo territorial seguido de un intento de exterminio a mano de Julio A. Roca y sus secuaces”, tal como señalaron desde la Confederación Mapuche de Neuquén.

El monumento se colocó en la década del ‘50 a modo de homenaje a los soldados de Roca caídos mientras intentaban atravesar el Río Neuquén nadando. Según la Confederación, este acontecimiento “señala la llegada del primer wigka a tierra mapuce de Neuquen”. “Su presencia como monumento histórico es una afrenta a la memoria mapuche”, agregaron. 

Además, destacaron que “realizar este tipo de reivindicaciones y revisión de la historia militar permite avanzar hacia políticas de reparación que las nuevas generaciones exigen para que las condiciones de proyectarnos con plena identidad le dé contenido a un Neuquén y una Argentina plurinacional”.

De manera análoga, la radio La Retaguardia lanzó una campaña para que la Línea del Ferrocarril Roca pase a llamarse “Rodolfo Walsh”. En su momento, el tren llegaba hasta San Vicente, la localidad del sur bonaerense donde el escritor y periodista vivía antes de ser secuestrado un 25 de mayo en el cruce porteño de las calles San Juan y Entre Ríos. Luego de su desaparición, la casa de San Vicente fue ocupada por el familiar de un policía de manera ilegítima. 

Desde el medio explicaron que ninguna línea que tenga el nombre del genocida Julio Argentino Roca “puede tener como cabecera principal una estación con el nombre de Constitución. Si no se le cambia el nombre a la línea, habría que, por lo menos, cambiarle el nombre a la cabecera. ‘Exterminio’ podría ser”.

“De Walsh, entonces, se conocen y están señalizadas dos puntas de su secuestro: su casa en San Vicente y su asesinato en San Cristóbal; pero el ramal del último recorrido que realizó en tren tiene nombre de genocida. Cambiar ‘Línea Roca’ por “Línea Rodolfo Walsh” para unir la memoria, sería un acto de justicia”, señala la nota que presenta la iniciativa.   

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