Deportes

1 febrero, 2021

Ascendió Platense al ritmo de un tango del Polaco

El ascenso y el regreso del Club Atlético Platense a la Primera División del Fútbol Argentino después de 22 años es sin lugar a dudas la noticia deportiva de la semana. Fue sin público, en Rosario y por penales frente a Estudiantes de Río Cuarto que había perdido una primera final frente a Sarmiento de Junín (el otro ascendido).

Hernán Aisenberg

@Cherno07

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“Uno busca lleno de esperanzas, el camino que los sueños, prometieron a sus ansias. Sabe que la lucha es cruel y es mucha, pero lucha y se desangra por la fe que lo empecina”, cantaba el Polaco Goyeneche que la semana pasada hubiera cumplido 95 años y que hoy estaría celebrando el ascenso de su querido Calamar junto a todo el barrio de Saavedra que los vio nacer al Polaco y al marrón. 

El Club Atlético Platense, en realidad se fundó en el barrio de Recoleta, pero pronto se mudó más al norte de la ciudad y desde allí fue uno de los emblemas del fútbol porteño y arrabalero. Es cierto que hace más de 40 años tienen su estadio del lado bonaerense de la General Paz, sumando hinchas en Florida, Munro, Villa Adelina y Martelli. Pero al margen de su estadio en Vicente López, los barrios porteños de Saavedra y Núñez son los que más identificación tienen con este club y su influencia probablemente alcance también a Colegiales, Coghland, Belgrano, Villa Pueyrredón y Villa Urquiza. 

Más allá de los últimos 22 años de ausencia en la primera categoría del fútbol argentino, Platense sigue siendo uno de los clubes históricos, fundador del profesionalismo junto a otros, uno de los últimos en descender por primera vez (lo hizo en 1955 cuando los únicos equipos que no lo habían hecho hasta el momento eran Boca, River, Racing, Independiente, San Lorenzo, Huracán y Newell`s Old Boys de Rosario), uno de los 20 clubes con más años en la máxima categoría del fútbol argentino y uno de los pocos que ha superado en algún momento los 20 mil socies.

En agosto de 1967 Platense fue protagonista de uno de los partidos más importantes de la historia argentina, quizá el más importante de los que no hayan participado ninguno de los denominados grandes. El equipo dirigido por Labruna que le alcanzaba con el empate, le ganaba 3 a 1 a los Estudiantes de La Plata de Zubeldía. Sin embargo, en los últimos 9 minutos y con un jugador menos el Pincha dio vuelta un encuentro que se convirtió en un hito del fútbol argentino. Estudiantes ganó aquel Metropolitano siendo el primer campeón argentino fuera de los denominados grandes y luego ganaron la Copa Libertadores tres veces seguidas inaugurando una escuela de fútbol que genera amores y odios hasta el día de hoy.
En un hermoso cuento de fútbol el periodista Alejandro Fabbri, reconocido hincha calamar, imagina qué hubiese pasado con el fútbol argentino, con Estudiantes y con Platense si aquel día ganaban los marrones. Lo importante es que a partir de aquel encuentro entre Estudiantes y Platense, los equipos “chicos” se animaron a ganarle a los denominados grandes y emparejaron un fútbol que dejó de ser solo para los poderosos.

Casi 55 años después, una nueva historia vuelve a cruzar a Platense con Estudiantes, pero esta vez de Río Cuarto, y ahora sí pudieron festejar los de Saavedra. El penal que no pudo atajarle Hurt a Madero (el 4 a 3 pincha en el 67), se lo atajó De Olivera a Gastón Benavidez y garantizó el ascenso de un equipo que volvió al lugar que pertenece luego de deambular 22 años por las categorías del ascenso.

“Uno va arrastrandose entre espinas, y en su afán de dar su amor sufre y se destroza, hasta entender que uno se ha quedao sin corazón. Precio de castigo que uno entrega, por un beso que no llega o un amor que lo engañó; vacío ya de amar y de llorar tanta traición”, sigue el tango de Goyeneche, como si estuviera marcando el compás. El Marrón es un club que hace años merecía estar en Primera porque era un equipo importante de nuestro fútbol. Desde grandes glorias como Amador Sánchez (hoy manager del club), David Trezeguet, Marcelo Espina, Mariano el Loco Dalla Libera, Fabián Cancelarich, Claudio Spontón, Raul Cascini o Eduardo el Chacho Coudet que han surgido y se han identificado con aquellos colores, hasta el arquero De Olivera que atajó el penal y Daniel Vega, el goleador histórico de la institución que a punto de cumplir 40 y cerca de su retiro pudo coronar su carrera con este ascenso inolvidable.

Pero la historia del club de Saavedra excede al fútbol y los resultados deportivos. Platense es uno de los clubes porteños que construyeron la identidad de nuestros barrios, nuestra ciudad y nuestro país. Desde los bailes y carnavales de principio de siglo hasta cualquiera de las competencias deportivas, siempre fueron espacios de ocio y recreación para todas las familias del barrio.

Es cierto que el neoliberalismo tenía otros planes para nosotres y nuestros clubes. El descenso de Platense en 1999 no es ajeno a ese proceso de crisis, individualismo y desintegración social al que nos llevaron. Basta con repasar qué pasaba en esos mismos años con otros clubes como Ferro, Atlanta, Chicago, Argentinos Juniors, All Boys, Deportivo Español y tantos otros que tuvieron situaciones similares. La crisis expresadas en descensos, quiebras, pérdidas de estadios, sedes y hasta nombres, hoy gira en otra dirección: recuperar su identidad, sus espacios comunes y sus hinchas y socies en estos momentos tan difíciles. Porque a pesar de que quieran vendernos que el club es algo cursi, pasado de moda y nostálgico, siguen siendo esos los espacios que están ahí con sus puertas abiertas cuando más los necesitamos sin vender meritocracias, salidas individuales ni falsas promesas de emprendedurismo.

No es casualidad tampoco este nuevo ascenso ni que Platense tenga a su equipo de básquet también en la Primera División de la Liga Nacional o que tenga un programa como Platense a lo Ancho que no solo se ocupó de transmitir los partidos de fútbol incluso cuando ni el monopolio los transmitía, sino que fueron fundadores y protagonistas de Medios Partidarios Unidos MPU, una organización de transmisiones partidarias de varios clubes del ascenso que dieron una batalla descomunal por el derecho a la televisación de nuestro fútbol. 

Alguien podrá decir que el posible ascenso de un club de Río Cuarto ayudaría a la federalización del fútbol argentino y es cierto. Sin embargo, la deuda de la AFA con las provincias es tan grande que tampoco sería justo exigirle al Calamar que la saldará solo. En el medio hubo una final, un empate, penales y la suerte que colaboró para el lado de los de Saavedra. También dirán que Atlanta o San Martín de Tucumán estaban al borde del ascenso antes que se iniciara la pandemia y que también son equipos con una rica historia en la Primera División y clubes con gran arraigo barrial y popular. Puede ser, pero además de todo eso, seguimos hablando de fútbol y hoy le tocó a Platense. Felicitaciones

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