Educación y Ciencia

23 enero, 2021

Cómo volver a las aulas y no contagiarse en el intento

Este es un año electoral y Horacio Rodríguez Larreta lo sabe. Necesita mostrar que es la primera jurisdicción en comenzar las clases presenciales. Por eso le puso fecha: el 17 de febrero, pese a que los casos diarios de coronavirus en la Ciudad de Buenos Aires no bajan de los 1200.

Alicia García Tuñón

@AliGarciaTunon

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El jueves 21, el Gobierno porteño anunció el plan que llamó “Primero la escuela”, por el cual “todos los chicos todos los días aunque sea en una jornada simple” concurrirán a las escuelas desde el 17 de febrero.  Sin nuevos protocolos, las nuevas burbujas ahora serán cada uno de los grados o cursos, y les docentes podrán dar clases en más de una de ellas -como lo hicieron siempre-. Si hablamos de docentes de nivel medio, podrán estar en contacto con alrededor de 300 estudiantes, con lo que seguramente estas burbujas correrán peligro de pincharse o mejor dicho desarmarse por contagios.

La responsabilidad no es sólo de la Ciudad, el ministro de Educación Nacional. Nicolás Trotta también planteó la necesidad de volver a las aulas pese a que el semáforo epidemiológico que elaboró con el Consejo Federal de Educación no habilitaría la apertura por el momento.

Plantearon tres ejes fundamentales: 1) La educación será declarada un servicio esencial y prioritario; 2) Readecuación de las escuelas a los protocolos con propuestas desde cada institución escolar para la utilización de los espacios; 3) Recursos de la ciudad a disposición de la vuelta a clases, testeos cada 15 días para el personal docente y medidas para la utilización del transporte público.

El debate al que nos quiere llevar el Gobierno y los medios hegemónicos es si comienzan o no las clases, cuando en realidad debiéramos discutir cómo deben comenzar, y con qué condiciones para mantener la salud de les pibes, docentes y no docentes. No hay nuevos protocolos, pero ahora le tiran la pelota a las conducciones escolares quienes deberán definir qué espacios utiliza cada grupo. Si fracasan o crecen los contagios, será culpa del personal de conducción.

Según la ministra de Educación porteña, Soledad Acuña -que claramente no es docente-, una maestra de 5to grado, por ejemplo, podría dar clases a parte del curso en el aula y a la otra parte en el pasillo. Esto significa desconocer no sólo cómo se da clases, sino que no es posible dejar solos a les pibes en ningún momento, salvo que crean que le docente va a dar clases desde la puerta, con la mitad del cuerpo en el aula y la otra en el pasillo. Lo mismo haría la maestra de 4to grado y la de 3ero. El pasillo sería como un largo vagón de tren con bancos uno tras otros y, por supuesto, todes calladites, atendiendo a su maestra.

Por la mañana, concurrirán 5 horas de clase, pero a la tarde sólo tres. Les que vayan al turno tarde, ¿aprenderán menos? ¿Aumentamos la desigualdad dentro de la misma escuela? También se podría usar el SUM -si es que hay SUM-, aunque tampoco queda claro cuántos cursos podrán ir simultáneamente. ¿Cómo se hará en las grandes escuelas como el Krause, la Raggio, o el Normal N° 1 con 2500 estudiantes y cerca de 1000 docentes para organizar los espacios? Fácil, ¿no? Todo en menos de una semana. Recordemos que les docentes vuelven de sus vacaciones el 8 de febrero, aunque en los primeros días se producen las tomas de posesión de les titulares, inclusive de les directives, que son les que deben hacer las propuestas.

Algunos grados irán a la mañana y otros a la tarde. Se podrán organizar las familias con dos o tres hijes para que les toque en el mismo horario, o será un ir y venir de casa a la escuela acompañando a les pibes. La circulación de personas (y del virus) crece y crece.

¿Cómo se trabajará con les estudiantes que tienen alguna de las enfermedades de riesgo o que sus familiares son de riesgo? El mismo maestro que da clases en el aula y en el pasillo, ¿dará clases virtuales? Porque no hablaron de contratar más docentes, es más, bajaron a les suplentes en el 2020.

Cuando un docente se contagie, ¿qué burbujas/cursos deberán aislarse? En la escuela secundaria, un docente puede tener 10/12 cursos en más de una escuela. ¿Aislamos los 12 cursos? Plantean que van a testear cada 15 días a les docentes, pero no hablan de un plan de vacunación para la Ciudad. Aún no vacunaron ni a la mitad del personal sanitario y no hay programas de vacunación para adultes mayores.

Según Soledad Acuña, la mayoría de las familias van a la escuela en sus propios autos. Nuevamente desconoce la realidad de nuestres pibes o estará hablando de las familias que concurren a las escuelas privadas. Cerca de 1.200.000 personas entre docentes, no docentes, estudiantes y familias, se movilizan diariamente para concurrir a clases. Muches de elles, desde Provincia de Buenos Aires.

Pero para el ministro de Transporte de la Ciudad, va a haber prioridad en los transportes públicos apelando a la buena voluntad de la ciudadanía. Imaginemos en hora pico, les laburantes que pierden el premio de presentismo si llegan tarde, diciéndole a les pibes o a les docentes que pasen primero, que tienen la mejor predisposición para no ir amontonades en el subte o en el colectivo. Nos están tomando el pelo. Volveremos a los transportes públicos colapsados en los que la circulación del coronavirus se incrementará notablemente.

La Ciudad se muestra ansiosa por abrir escuelas en medio de la pandemia, cuando dos años atrás quiso cerrar las nocturnas, o cerró el Jardín Maternal del Hospital Ramos Mejía. Dice que pondrá todos los recursos para que el inicio de clases presenciales sea posible, pero año a año bajó el presupuesto educativo. Además, transfirió 371 millones de pesos de la partida destinada al Plan Sarmiento a la educación privada, destinó un 70% menos para infraestructura escolar que en 2019 y no hizo ningún arreglo desde el 16 de marzo de 2020. Sin embargo, el presupuesto para la pauta publicitaria aumentó más del 30%. Y el pago de utilidades de la deuda no para de crecer.

Quieren enfrentarnos con las familias, con la sociedad. Les docentes queremos volver a dar clases presenciales pero no de cualquier manera. No hace falta aclarar que nunca dejamos de trabajar y de dar clases en forma remota, incluso pagando de nuestro propio bolsillo celulares, computadoras y el servicio de internet. ¿Por qué adelantarse y plantear el regreso antes que las demás jurisdicciones? Cuando empiecen los contagios, ¿tendremos que volver atrás y cerrar las escuelas como en el Reino Unido o Alemania? ¿No es preferible esperar un poco a que bajen los casos y adecuar realmente las escuelas?

Todes acordamos con la Sociedad Argentina de Pediatría con que el aislamiento perjudicó a les pibes, aunque no se menciona el resto del informe, en donde señalan que debe mantenerse la distancia de dos metros, no compartir juguetes ni útiles y evitar el contacto físico. ¿Podremos hacerlo en el nivel inicial, en la primaria, con nuestres adolescentes?

¿Vamos a poder hacerles dejar el barbijo a les pibes con más de 30 grados de temperatura? ¿Habrá agua disponible para todes, ya que los bebederos no se podrán usar? Las escuelas, ¿tendrán la ventilación suficiente? Informaron que no se podrán usar los pocos ventiladores de las escuelas por temor a la propagación del virus. Muchas preguntas sin respuestas. Mucho marketing discursivo, mucho relato construido.

Por último: ¿van a abrir el registro para que les docentes nos vacunemos, o para Juntos por el Cambio la salud no es prioridad? No hay un plan de vacunación en la Ciudad como sí lo hay en otras jurisdicciones. También hay que mencionar que ningún funcionario porteño quiso vacunarse aún. Queremos volver a las escuelas a dar clases, pero no queremos enfermarnos o morir en el intento. Ni nosotres, ni nuestres alumnes, ni sus familias.

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