Batalla de Ideas

30 diciembre, 2020

Se ganó en la calle, se defiende en la calle

La legalización del aborto es un triunfo histórico para el movimiento feminista, pero trae aparejado una tarea histórica: construir su legitimidad en las calles y en los barrios.

Colectivo Editorial

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Durante años esperamos este momento: el abrazo de la conquista, de la victoria. Acumulamos historias personales que con el tiempo y con la lucha se volvieron colectivas. Las charlas de sobremesa, gracias a la perseverancia de los movimientos como la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal y su batalla política impecable, se volvieron una reivindicación política que había que defender en la calle a capa y espada. Hoy el Estado nos dio la razón, y le dio un sentido institucional a una deuda que tenía con los cuerpos gestantes, que no son sólo cuerpos, son sujetes insertos en un mundo violento.

Gracias a la lucha feminista entendimos que el problema no eran los vínculos, ni las familias, ni nuestros círculos de pertenencia, sino que detrás existe un sistema que legitima las violencias y construye una lógica en torno al sometimiento de les más vulnerades. 

Esta victoria histórica pone fin a esa violencia estructural, pero solamente desde lo legal. Desde la lucha colectiva, que es la que nos trajo es acá, es nada más que un punto de partida. Todo ese bagaje, esa construcción política que, con toda razón se arroga este triunfo, es el que tendrá ahora la tarea de legitimar la ley en la calle.

Es el momento de volver a embarrarse, a pisar los barrios que en algunos casos se perdieron, para que el aborto no solamente sea legal, sino que sea una opción accesible, desde todo punto de vista, para todes. Lo que nos enseñó el movimiento de Ni Una Menos es que las violencias no se reducen a lo visible. 

Es hora de ir a buscar esos rincones a donde el Estado no llega, y reivindicar que nuestros derechos conquistados a fuerza de pulmón se traduzcan en una vida más digna para todes. Entendimos los sistemas violentos que perpetúan las instituciones como la iglesia y el Estado mismo, pero a elles les contestamos que de la clandestinidad salimos colectivamente. 

Esta Ley conquistada en la calle se convirtió para el pueblo en una herramienta para legitimar nuestras demandas en contra de las opresiones.Será el momento de aprovechar este impulso para discutir en cada espacio cómo sigue la lucha contra todos nuestros monstruos, que son muchos. Hoy la Interrupción Voluntaria del Embarazo es ley, pero mañana levantaremos todas las banderas y barricadas que sean necesarias para terminar de desandar -de una vez y para siempre- el camino que construyó el sistema de desigualdades. Este es nuestro punto de partida. 

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