Batalla de Ideas

27 octubre, 2020

Astillero Río Santiago y las privatizaciones

Luego de más de treinta años de resistencia a la privaticación, el astillero permanece en el olvido de las políticas nacionales.

Hasta el regreso de Perón, de la mano de la Juventud Peronista y las Fuerzas Especiales, la colonia norteamericana estaba más o menos insubordinada, y también más o menos bajo control. Pero con su gobierno la Ford fue forzada a exportar Falcons a Cuba, el Producto Bruto Interno aumentó 30% en un solo año, el 100% de la Población Económicamente Activa consiguió trabajo y el ejército de reserva del capitalismo desapareció del suelo argentino. Algo profundo y poderoso estaba pasando: el PB, Peronismo de las Bases, llenaba por sí solo la Plaza de Mayo, sin más territorio que el barrio, la facultad o la fábrica, sin referentes notables, sin locales partidarios, sólo siendo, al decir de Eduardo Duhalde y David Viñas, un estado de ánimo.

Después de la muerte de Perón, la juventud nacida en casa de material y con teléfono que mudara su cuerpo a la villa para cumplir con su espíritu, no quiso retroceder de aquella feliz emancipación popular. Y si cuestionaba al General en persona, tanto más lo haría con La Chabela y El Brujo. Ese fue el contexto político del golpe de estado de 1976, groseramente hablando, con el cual EEUU retrotrajo la historia al modo colonial. Pero la juventud argentina, que había hecho de su vida su discurso, no cejaba en su proyecto y la embajada ordenó el terrorismo de estado: los 30.000 secuestros y las posteriores torturas, seguidas de asesinato, la Doctrina de Seguridad Nacional, en Argentina y todo el Cono Sur, a manos de militares golpistas. Así fue.

Por eso en 1982, cuando la dictadura pretende perpetuarse en el poder, Galtieri también llena Plaza de Mayo, pero lo hace con Malvinas, causa popular, latinoamericana y anti imperialista si las hay. Y las islas se recuperan con 2 buques: El ARA Cabo San Antonio, Buque de Desembarco de Tropas, Construcción 34 del Astillero Rio Santiago (ARS), con cobertura anti aérea y anti submarina de la Fragata Misilística ARA Santísima Trinidad, Destructor Tipo T42 en nomenclatura NATO, Construcción 42 del ARS. Aunque esté llena, la Plaza no se confunde: cuando el dictador dice “si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla”, la masa ruge, pero cuando dice “yo interpreto al pueblo argentino”, la rechifla y los insultos son iguales de intensos. Hasta para un estadounidense es evidente: pueblo trabajador y patria argentina adhieren a la causa y repudian al dictador.

Por eso, reflexiona la embajada, sin poder ya continuar en dictadura, los Acuerdos Santa Fe II del Pentágono, 1975, que denunciaran como enemigos de la geopolítica norteamericana a los nacionalismos, las propiedades del estado y el narcotráfico, se deberán cumplir en democracia. Ahí, en 1989, empieza el Plan de Privatizaciones que los obedientes peronistas Menem-Dromi llevaron adelante, en modo liberal, apoyados por la obediente oposición política radical Alfonsín-Terragno, que votaba en contra pero daba quórum. Así fue que, avisado el ARS por Germán Abdala de que encabezaba una lista de privatizaciones de 27 empresas del Área de Defensa, se movilizó a Capital Federal y llegó, justo el día de la votación en Senadores, al Parlamento Nacional. Y quiso la suerte que la votación quedase empatada en 18 votos a favor de la privatización y 18 en contra, con Duhalde de vicepresidente de Menem y a cargo del desempate. Entonces, revelando el acuerdo geopolítico pro yankee, el Senador radical porteño Juan Trilla, como cortesía personal al oficialismo, rompió la disciplina de su bloque y votó a favor: la privatización ganó 19 a 17. Así fue.

A partir de entonces, las empresas estatales fueron cayendo en manos privadas, frenándose lo que es producción nacional y favoreciendo la importación extranjera, como es el caso actual de los buques franceses, que el ministro Rossi visita y festeja, y las lanchas israelíes, negocio del liberal monto-empresario Montoto. Por eso es que el ARS es envenenado desde adentro y desde afuera: es un ejemplo de lo que no debe ser, en códigos de geopolítica estadounidense. Pero al mismo tiempo y por esa misma razón, su resistencia a la privatización es lo que sí debe ser, en términos geopolíticos argentinos y de la Producción para la Defensa. Este es el contexto en el que el aeronáutico, que ya fuera impotente para frenar la privatización de Aerolíneas Argentinas, asume la conducción del ARS. Poco y nada le durará la careta si es un privatizador más de los tantos que ya pasaron: en 12 años keynesianos (4 de Néstor y 8 de Cristina Fernández de Kirchner), y 18 años liberales (10 de Menem, 2 de De la Rúa, 2 de Duhalde y 4 de Macri), el ARS y sus trabajadores resistieron de todo, hasta ocupaciones armadas (1992, Escuadrón Albatros de Prefectura). Ahora, sin la más mínima necesidad de plata o presupuesto, está en posición óptima de sacar al ARS de su condición de privatizable. Y también el gobernador Kicillof, el presidente AFK y la vicepresidenta CFK, ya que el ARS fue cedido a la Provincia para su privatización.

Olvidados de esta asignatura pendiente, burócrata, municipal y aeronáutico miran para otro lado, como perro que lo están avergonzando. Es tarea política, no industrial, para la que deberían ser competentes. Pero está claro que lo suyo es obedecer a la embajada. Ya son profesionales de la política, como todos los demás, y sacar al ARS de la lista de las privatizaciones comprometería la gobernabilidad del sistema, ya que una cosa es hablar de estado presente y muy otra, profunda y material, histórica y espiritual, es defender el Estado Empresario, la forma argentina de la propiedad social de los medios de producción. La política de AFK y CFK es subsidiar al capitalismo, no al socialismo. Clarín pide y recibe ayuda para pagar los sueldos, en el mismo mes que le descuenta el 50% a un furioso Jorge Lanata, que decía que eso estaba bien que les pasara a los políticos, no a él mismo, pero eso no le impide repartir a sus propietarios: $800 millones de utilidades. Igual Techint. Igual las privatizadas. Igual las petroleras del Sur. Igual los fondos buitres.

Rodolfo Treber, Bárbara Solernou, Martín Ayerbe, Ángel Mauro, Agata Grinberg, David Cardante y Laura Barrionuevo, integrantes de Socal 21, La Tendencia.

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