El Mundo

18 octubre, 2020

Armenia y Azerbaiyán acuerdan una nueva tregua en Nagorno Karabaj

Tras el fallido cese al fuego firmado el pasado 9 de octubre en Moscú, este domingo entró en vigencia un nuevo pacto humanitario entre ambos países. No obstante el gobierno armenio acusó a su par azerí de no cumplirlo.

Soldados de la milicia de Nagorno Karabaj. 11 de octubre de 2020. Associated Press.

Santiago Mayor

@SantiMayor

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«La República de Armenia y la República de Azerbaiyán acordaron una tregua humanitaria a partir de las 00:00, hora local, del 18 de octubre», reza el comunicado firmado de manera conjunta por los Ministerios de Relaciones Exteriores de ambos países. Así, este sábado se alcanzó un nuevo cese al fuego en el conflicto por el control de la región de Nagorno Karabaj.

Esta tregua cuenta con el aval de Rusia, Francia y EE.UU., países que integran el llamado Grupo de Minsk de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) que ha mediado en el conflicto desde la guerra de principios de la década del ‘90.

Por su parte Arayik Harutiunian, presidente de la República de Artsaj (como se autoproclama el gobierno autónomo de Karabaj), expresó su “beneplácito” ante “los esfuerzos de los países copresidentes del Grupo de Minsk de la OSCE y de la República de Armenia para lograr la cesación del fuego y reducir la tensión en la zona de conflicto».

No obstante, durante la madrugada del domingo los gobiernos de Armenia y Artsaj denunciaron la violación del acuerdo por parte de Azerbaiyán. Según informaron, las ciudades de Shushí y Stepanakert -esta última capital de la región-, recibieron disparos de artillería.

De esta forma se repite la dinámica que se dio ante la firma del cese al fuego del 9 de octubre en Moscú donde el ejército azerí incumplió con lo pactado. Incluso, durante la última semana las tropas de Bakú bombardearon un hospital, lo cual es considerado un crimen de guerra.

La reactivación de un conflicto histórico

El domingo 27 de septiembre el ejército azerí inició las hostilidades intentando recuperar el territorio que le perteneció hasta la guerra de 1991-1994. A pesar del llamado a la paz de Rusia, Irán y Francia, las acciones militares no se detuvieron.

Tanto Israel como Turquía brindaron apoyo militar, logístico y diplomático a Azerbaiyán que no dudó en bombardear a la población civil. Si bien la situación se ha relajado levemente tras el cese al fuego formal de hace 10 días, la región está prácticamente incomunicada, con escaso suministro de combustible, alimentos y comunicaciones. 

Por su parte las y los corresponsales internacionales solo pueden cubrir el conflicto del lado armenio ya que el gobierno azerí prohibió el ingreso de periodistas internacionales a su territorio.

De acuerdo a la información suministrada por Armenia (Azerbaiyán no ha publicado datos oficiales), desde que se iniciaron la hostilidades fallecieron 6.109 militares azeríes y 633 armenios. 

Asimismo se han contabilizado 36 víctimas civiles en Artsaj, ocho de ellos desde la tregua establecida en Moscú. 

Azerbaiyán: entre el reclamo legítimo y los crímenes de guerra

La disputa por el control de Nagorno Karabaj tiene raíces históricas profundas aunque en su etapa moderna se remonta a comienzos del siglo XX. Con mayoría de población armenia, el territorio perteneció a Azerbaiyán tanto bajo dominio del Imperio Ruso como luego bajo la administración de la Unión Soviética. Sin embargo, esta última le dio un estatus de importante autonomía permitiéndole, entre otras cosas, que el idioma oficial fuera el armenio.

Pero a fines de la década de 1980 se reavivó la agitación nacionalista. Finalmente la desintegración de la potencia comunista en 1991 abrió paso a un conflicto armado entre las nacientes repúblicas de Armenia y Azerbaiyán por el control de Nagorno Karabaj. La guerra se extendió hasta la firma de un cese al fuego en 1994.

Si bien la comunidad internacional reconoce que Karabaj debe ser parte del territorio azerí las Fuerzas Armadas armenias nunca se retiraron de la región y mantienen ocupados, además, otros siete distritos alrededor que consideran una “franja de seguridad”. No obstante no anexaron el territorio y por eso se declaró como un Estado autónomo: la República de Artsaj.

Asimismo, aunque Azerbaiyán cuenta con apoyo turco e israelí y el visto bueno de la Unión Europea que mide con distinta vara al gobierno autoritario de Ilham Aliyev, el conflicto se ha mantenido estancado y sin resolución durante años.

Es que el principal aliado de Ereván es Rusia que posee una base militar propia en su territorio. Ambos países forman parte también de la Organización del Acuerdo de Defensa Colectiva (ODKV). Esto supone que si Armenia es atacada, Moscú debería intervenir en su defensa.

Ante este escenario el reclamo azerí cuenta con cierta legitimidad de acuerdo al derecho internacional. Sin embargo, el discurso belicista del gobierno de Aliyev que ha llamado a “eliminar” a los armenios pone en cuestión cuáles son los verdaderos intereses de Bakú. A esto se suman las violaciones a los derechos humanos en el marco del conflicto como el bombardeo a población civil y la utilización de municiones de racimo prohibidas por varios tratados humanitarios.

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