Batalla de Ideas

1 octubre, 2020

“La respuesta vendrá de los pueblos, sólo debemos escuchar”

Durante los meses de agosto y septiembre se llevó a cabo un conversatorio con el ex juez de la Corte Suprema, Eugenio Raúl Zaffaroni, donde diversos temas como las problemáticas sociales, políticas, económicas y culturales de los países latinoamericanos fueron puestos en discusión.

Nayla Vera

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“El mundo global como conflicto. Las urgencias de una crisis y nuevas perspectivas para su estudio: un enfoque desde la criminología”, es un seminario organizado por la Universidad Nacional de La Plata, que dio lugar a seis encuentros donde el juez integrante de la Corte IDH, Eugenio Raúl Zaffaroni, debatió con diferentes profesionales del mundo académico en torno a las problemáticas actuales y con vistas al futuro. El análisis se fue tejiendo con los aportes de todes, construyendo una mirada crítica que funcione para repensar el lugar que ocupan los aparatos de poder en la sociedad, cuáles son los actores emergentes, y qué lugar ocupan allí les profesionales y académiques, quienes deben trabajar por y para el pueblo.

Durante los tres primeros encuentros se hizo hincapié en el avance de la financiación de la Economía y cómo los políticos devienen en agentes de la misma, en la medida que se encuentran altamente subordinados a las Corporación internacionales y financieras. 

En ese marco se destacó que el neoliberalismo tiene dentro de sí una pulsión de totalitarismo que frente cualquier indicio de debilitamiento propio, busca restablecer su poder a través de, por ejemplo, el refuerzo del control social. En ese sentido, el magistrado reflexionó y describió con sus palabras que la emergencia sanitaria mundial es el resultado de la hegemonía que corrompe los equilibrios que sostuvieron el planeta durante años, generando un “virus en serie”, según las palabras del doctor Zaffaroni. 

En los encuentros se tocaron distintos ejes transversales a través de los cuales los exponentes  – Atilio Borón (politólogo),Daniel Erbetta (Juez de la CSJ de la Provincia de Santa Fe),Víctor Ego Ducrot (periodista) , y Alejandro Medici (Director en CiderCrit), entre otres- generaron discusiones y reflexiones. Entre ellos figuran el poder mediático, el punitivismo , discursos cómplices con el poder económico, y la necesidad de nuevas ideas que forjen y edifiquen el aparato estatal. 

Poder mediático  

En las distintas intervenciones presentadas a lo largo de los encuentros, se tomó como eje el contexto político, que actualmente está sumergido en una especie de “tardo colonialismo”, un efecto directo de la complicidad entre los partidos políticos y los medios masivos de comunicación, donde nacen y se busca instalar a los “virreyes”, claro recurso del doctor Zaffaroni para referirse a políticos al servicio del poder económico.“Una antítesis de la filosofía: hay más preguntas que respuestas”, fue la reflexión del magistrado para exponer los discursos vacíos y superficiales que se apoyan constantemente en la publicidad en lugar de una planificación política real.   

El funcionamiento del poder punitivo se nutre del trabajo mediático en la creación de “parias” que en nuestra sociedad se traduce en un ejemplo muy claro: “los villeros”. El estereotipo se conforma de calificativos negativos que carecen de sustento fáctico como tal: son vagos, sucios, promiscuos, desordenados y más. Zaffaroni explica el motivo de su creación basándose en los estudios de Max Weber sobre el sistema de castas cuyo fin inmediato era detectar y seleccionar estos parias  para excluirlos, y producir en el resto de la sociedad un sentimiento de superioridad. 

De aquí surge la importancia de la batalla comunicacional, una fuerza alternativa que desequilibre la estructura y el recorte arbitrario de la realidad que reproducen las empresas mediáticas. 

Estados y recaudación fiscal independiente

La represión sin discurso tiene límites. ¿Por cuánto tiempo se sostiene? El pueblo comienza a torcer ese control, tanto por los movimientos y organizaciones sociales . No se trata de un pueblo irrumpiendo por mera casualidad, sino que es el resultado de fenómenos microsociales. Es muy frecuente concentrarse más en el resultado que en el caldo de cultivo.

“Yo creo que el pueblo se está preparando, y los fenómenos aparecen” enfatizó Zafffaroni. Los ya mencionados virreyes proceden con tal brutalidad y desprolijidad, que al fracasar en sus intentos por hacer las cosas a su modo o imponiendo su voluntad, producen, como fue el caso de algunos países, un golpe de Estado.Este manejo político permitió la concentración mediática, y la autonomización policial. 

El objetivo no es el Estado de Policía, ya que requiere una cúpula política muy fuerte, pero en ese proceso se van automatizando las agencias ejecutivas, los servicios de inteligencia. Una vez logrado arman cajas, es decir, agencias de recaudación fiscal paralelas al Estado. Como toda recaudación, alguien debe contribuir por lo tanto requiere de cohesión, y eso produce un sistema penal propio, ejercicio de poder punitivo propio.

Dicha “institución” se rodea de discursos de “tolerancia 0” y en ese estilo, aunque no es otra cosa más que una agencia asesina, cuya letalidad policial varía según cada país. Acá aparecen los estereotipos criminales, que son aquellos que en el plano de la realidad deben agruparse e incorporarse a la criminalidad de mercado, es decir, la oferta y demanda de servicios tóxicos, que a su vez también recaudan y montan una agencia de recaudación independiente del Estado con su respectivo poder coercitivo. 

En un contexto tan caótico, la sociedad protesta y salen los grupos “parapoliciales” que nuevamente tienen su agencia de recaudación fiscal y poder punitivo propio. Llegado a un determinado momento, desde la cúpula de poder toman la decisión de introducir a las fuerzas armadas a que cumplan funciones policiales impropias, haciendo que pierdan respeto y prestigio. El resultado es evidente: otra agencia de recaudación fiscal independiente del Estado. Cabe preguntarse de dónde provienen lxs futuros policías, se lo selecciona de la misma faja excluida o al menos la más cercana. Son sometidos a un entrenamiento autoritario, vertical, “militarizado”, explicó el magistrado, inculcando la cultura de un discurso para afuera y otro para adentro. Los habitúan a un ejercicio incorrecto del poder punitivo e independiente del Estado.

En la misma línea analizó la situación laboral de los mismos denotando que la falta de derechos laborales y sindicalización tiene resultados convenientes para la cúpula de poder: “Una ‘idiotización’ y un entrenamiento para que se sume a esa selectividad de criminalizados y victimizados, y se invente una guerra donde se maten entre ellos, y cuanto más conflicto haya mejor. Una vez más, ¿por qué? Porque en esas condiciones no están en posición de dialogar o tomar consciencia de la situación y como son victimizados, se arraiga mucho más la incitación a la venganza”.

Al final del camino no hay un Estado de policía, sino un Estado que perdió la hegemonía y recaudación fiscal, la hegemonía del ejercicio del poder punitivo. Un Estado debilitado, a medias, es decir, degradado. El proyecto, en definitiva, es debilitar los Estados, que es lo que más le conviene a las Corporaciones internacionales. 

Poder Punitivo 

La historia evidencia fácilmente como el poder punitivo fue utilizado para lidiar con delitos, pero también como una herramienta verticalizadora de la sociedad, inventando enemigos y guerras, haciendo que el poder punitivo sea ilimitado.Para llevar a cabo estos fines, se valieron de promesas milagrosas, la salvación a peligros y adversidades, lo que por cierto no sucedió, explican los conversadores.

La tarea de los profesionales y especialmente los penalistas o jueces, es preservar el control jurídico  ya que siempre que este falla, las consecuencias son tan graves como un genocidio, y en esto, es importante no dejarse manipular por discursos o ideas que aparentan ser novedosas o aptas para aplicar a los problemas actuales, cuando en verdad nada más lejos de ese objetivo y son técnicas o saberes que provienen de la inquisición. La responsabilidad no está solamente en los políticos, sino también en los jueces, académicos, y aquellos encargados de formar a los futuros profesionales. Urge una revisión inmediata del saber jurídico de los pueblos. 

El curso de la política se tornó peligroso en la medida que adoptó, al menos para un sector de la sociedad, la violencia como respuesta inmediata.El funcionamiento estructuralmente selectivo del poder punitivo produce una delincuencia de supervivencia o pequeña criminalidad, cuya imagen más nítida y clara, son las cárceles colmadas de gente pobre. 

“Somos más jóvenes que Europa”

Históricamente para regular, crear, o moldear una sociedad se miraba la forma en que lo hizo Europa, pero en el marco de un mundo en plena metamorfosis con sucesos históricos que lo van marcando, quizás  es tiempo de cambiar la dirección. 

“Europa perdió su hegemonía y ha quedado vieja. El mediterraneo es un cementerio. Los genocidios, ¿quiénes lo hicieron? Ellos mismos”, acotó Zaffaroni. Entre las ideas expuestas durante el conversatorio subsiste la idea de que estamos presenciando un momento de cambios y quizás el surgimiento de un nuevo tipo de Estado, uno que surja de América Latina, el cual será el resultado de escuchar las necesidades y urgencias de los pueblos. 

Lejos de subestimar la inventiva y capacidad para la tarea que queda por delante, Zaffaroni declaró: “De América Latina surgió el constitucionalismo social, no nos falta creatividad. No debemos pecar de visionarios o gurús, porque la respuesta la tenemos en el pueblo. Nosotros tenemos que pensar en darle una base, pero el contenido lo darán ellos”. 

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