Educación y Ciencia

7 septiembre, 2020

Contrapedagogías en el marco del COVID-19: La tarea del Educador/a/e Popular y Feminista

Les educadores, trabajadores de la cultura, orgánicos a las clases populares, luchamos desde nuestras trincheras (la escuela, el barrio, etc. ) contra el mercado y los grupos sociales que lo sostienen. Frente a ellos anteponemos millones de estrategias. Con mucho esfuerzo las sostenemos cotidianamente y las transformamos en “contrapedagogía”.

Marcela Leivas*

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Les educadores, trabajadores de la cultura, orgánicos a las clases populares, luchamos desde nuestras trincheras (la escuela, el barrio, etc. ) desde hace años contra la violencia material y simbólica que se amasa al calor de la explotación capitalista. Hubo, hay y habrá enemigos claros, el mercado y los grupos sociales que lo sostienen. Frente a ellos anteponemos millones de estrategias. Con mucho esfuerzo las sostenemos cotidianamente y las transformamos en “contrapedagogía”.

Capaces de construir subjetividades reflexivas, protagonistas de su propia historia, hoy nos encontramos frente a la necesidad de sostenernos frente/contra una etapa apocalíptica del capital, agravada ahora por el COVID-19.

En este contexto, el mercado sí tiene una propuesta: “ensayar” pedagogías de la crueldad y del shock.  El presente aparece como un instante infinito sin futuro, sin proyección. Sufrimos al macrismo y ahora la pandemia ¿qué vendrá después? El mercado se instala una vez más. La realidad se presenta como una ola insurfeable. La angustia, la distancia, la velocidad y la hiper-tecnologización se vuelven hegemónicas.

En este contexto, les educadores que aspiren a transformar la violencia del mercado en relaciones de “humanización”, aún frente a la avalancha del presente, deben detenerse y pensar. Pues, tienen por delante la tamaña tarea histórica de quitar el velo a lo que se presenta como evidente, para desde allí educar.

En una de las primeras entrevistas que Rita Segato ofreció en el marco de la pandemia, advirtió sobre la apertura de un nuevo escenario simbólico, dada una disputa trascendental por el “significante vacío” que coloca la pandemia. En una publicación posterior, reconoció la existencia de al menos seis argumentos que compiten por dar contenido a este significante:

1. El virus hará posible derrumbar la ilusión neoliberal y abandonar la acumulación egoísta.

2. Estamos ingresando en un laboratorio de experimentación a gran escala que permitirá espiar a la población mundial con medios de control digital e inteligencia artificial.

3. Se avizora “la masacre esperada”, dado que se manifiesta el “exterminio de los sobrantes del sistema económico”.

4. Una actitud fascista protagonizada por sectores reaccionarios buscará imponer “un orden social frente a lo que puedan definir como “amenaza pública”: enfermos, migrantes, no-blancos, delincuentes, inmorales, etc”.

5. La Tierra “ha demostrado su límite y dejará probado que la explotación industrial de la naturaleza nos lleva en una dirección suicida”.

6. Se propone un Estado Materno, dado que “el virus vino a imponer una perspectiva femenina del mundo”, “con su ley de reciprocidad mutua”, “administrar equivale a cuidar como tarea ciudadana principal” (Segato, 2020: 81-83).

De estos seis argumentos, entendemos que es el sexto el que propone una gobernabilidad popular y feminista. Un Estado Materno, representado en una gestión doméstica de la nación, según Segato, tal como la que propone el “enfoque albertista”.  

Ahora bien ¿esta disputa por el “significante vacío” de la pandemia también se manifiesta en el espacio escolar? ¿cómo? y frente a ella ¿cuál es el posicionamiento del educador popular?

Para acercar posibles respuestas, pensando fundamentalmente en quien forma parte del sistema educativo formal, se podrían consideran relevantes las siguientes cuestiones,

A. Las desiguales condiciones materiales que atraviesan su condición de trabajador/a/e de la educación. Al respecto,

⦁    La comunidad educativa, fundamentalmente femenina, que hasta marzo del 2020 se abocaba a recuperarse del embate neoliberal, se vio arrasada por una avalancha, que literalmente la “desterritorializó”, promoviendo la multiplicación de sus responsabilidades sobre el cuidado de la población.   

Ya en 2017 CTERA identificaba que el 78% población docente es mujer, el trabajo docente está a cargo de mujeres, tal como el de cuidado, ampliado en el marco de la pandemia. En una encuesta a docentes de Junio del corriente Suteba-CTA-IDESBA se identifica que de un total de 5.038 docentes el 49.5% reconoce tener 4 o más personas a cargo, y el 91.4% reconoce ver aumentada la carga horaria total de su trabajo docente, y al consultar sobre las sensaciones y emociones solo el 17% son positivas, el 83% restante afirma sentirse estresade, preocupade, desbordade, entre otras. En la Encuesta sobre Continuidad Pedagógica (SEIE-ME/ UNICEF), realizada en el mismo período de un total de 2658 hogares, el 88% reconoce que el adulto que acompaña las tareas de la infancia y adolescencia acompañante es mujer. Para ahondar más, según el informe elaborado por la Dirección de Economía Igualdad y Género de la nación, el Trabajo Doméstico y de Cuidados No Remunerado (TDCNR) representa un 15,9% del PIB y es el sector de mayor aporte en toda la economía, seguido por la industria (13,2%) y el comercio (13%).

⦁    El Sistema Educativo reafirma su lugar como institución fundamental en toda organización social. Ahora bien, sus tendencias a la reproducción de una estructura social que distancia grupos sociales se agrava en el marco de la pandemia.

En la encuesta sobre continuidad pedagógica, antes mencionada, se registra que solo el 46% tiene buena conectividad, el 47% tiene una computadora disponible para uso educativo, solo el 53% reconoce hacer todas las tareas, en un 72% las comunicaciones son por whatsapp, y solo en un 32% por alguna aplicación (zoom, meet, hangout, entre otras), solo el 19% dedica entre 16 y 20 horas semanales a la tarea escolar.

B. El escenario simbólico escolar, su “significante vacío”, también está en disputa. ¿Cuáles son los argumentos sobre la escuela que se disputan los diferentes grupos sociales? a grandes rasgos,

1. El Sistema Educativo es una institución auxiliar del Estado, cuya tarea es fundamentalmente la asistencia.

2. Acceder al capital cultural legítimo es derecho de quienes tienen la posibilidad económica de garantizar las condiciones para ello.

3. La escuela es una institución fundamental solo para el ordenamiento y jerarquización de la sociedad. Sino califica, no tiene sentido.

4. Dada la inexistencia de una “institución” que contenga físicamente a les estudiantes, la escuela no tiene sentido. Les padres cubrimos la necesidad. No tendría que ser obligatoria.

5. Para acortar la brecha tecnológica, quienes no tienen acceso deberían volver a las escuelas, no acceder a tecnología, a pesar del riesgo de contraer COVD-19.

6. La escuela es un espacio estratégico para la formación de una ciudadanía capaz de acompañar un proceso de gobierno democrático, la garantía de un Estado de derecho.

En síntesis, las respuestas podrían girar en torno a dos certezas. Por un lado, la necesidad de disputar las desiguales condiciones que atraviesan a les trabajadores de la educación -fundamentalmente femenina-. Por otro lado, fortalecer un sentido que coloque a la escuela como una institución fundamental en la conformación de un ciudadane profundamente comprometido con su tiempo histórico, tal como lo propone la opción seis del punto B, a sabiendas de que éste “significante vacío” debe integrarse a uno más amplio, la prefiguración de un sentido común del cuidado.

La pedagogía para la liberación, nos movilizaba con propuestas humanizantes, críticas, que permitía con un método, trazar un camino de problematización promover una  conciencia libre del yugo opresor. La pedagogía feminista amplía los límites de esa propuesta, coloca la revolución del lenguaje, los vínculos, el cuidado y los derechos humanos como condición para la existencia en sociedad.

Quizás tengamos como tarea seguir pensando cómo sentar las disposiciones inherentes a la configuración del sujeto/a/e protagonista de la etapa, capaz de habitar y sostener una “nueva humanidad materna”, centrada en el conocimiento teórico/práctico del cuidado, la tecnología y de su propio territorio -hoy escenario de insólitas dinámicas-.

La propuesta es que les trabajadores de la educación, combinemos nuestros mejores antecedentes libertarios, políticos y revolucionarios, para ponerlos al servicio de la pre-figuración de un Estado Materno, feminista y popular.

*Dra. En Ciencias de la Educación
CONICET/PROIEPS/FCH

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