Géneros

2 septiembre, 2020

La feminización del trabajo informal

Un informe del Ministerio de Trabajo evidenció que durante el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio, las mujeres se vieron más representadas en los trabajos precarizados.

“La pandemia pone de manifiesto las inequidades de género existentes, a la vez que las profundiza. Las mujeres siguen estando más representadas que los varones en los trabajos precarios, en el trabajo informal”, destaca el informe elaborado por la Comisión Tripartita para la Igualdad de Oportunidades (CTIO-Género) del Ministerio de Trabajo. 

La pandemia dejó en evidencia la diferencia entre aquellas personas que tienen un trabajo formal o informal. Quienes se ven expuestos a un trabajo precarizado, son también los más expuestos al contagio o a la explotación. Si bien estas diferencias siempre existieron, el coronavirus profundizó la brecha que existe entre la heterogeneidad de los trabajos, pero, por sobre todas las cosas, también mostró quiénes son las más perjudicadas: las mujeres. 

“La recreación, el turismo, la gastronomía, la hotelería, la organización de eventos, las peluquerías, son actividades donde trabajan muchas mujeres y estos sectores son probablemente los que más sufren las consecuencias del aislamiento. En la Argentina estos serán los sectores que más tardarán en reanudar sus actividades”, agrega el informe.

Sin embargo, los trabajos feminizados no son únicamente aquellos que se nombran en la cita anterior. También esto sucede con la enfermería, la docencia, el trabajo doméstico, entre otros. Las trabajadoras de salud y empleadas de casas particulares son las más expuestas al contagio y a jornadas laborales extensas. Lo mismo pasa con las mujeres que trabajan en las ollas populares, o en los comedores barriales. La exposición es mucho mayor.

Cerca del 70% de las trabajadoras de casas particulares son contratadas informalmente. Al no haber sido considerada una actividad esencial, muchas perdieron sus trabajos (aunque esté prohibido por el decreto 624/2020), fueron suspendidas sin cobro de haberes, se les adelantaron los días de vacaciones, entre otras maniobras efectuadas por los empleadores.

El aislamiento también implicó una sobrecarga en las tareas del hogar, también frecuentemente feminizadas. Las jornadas laborales se superponen con las tareas de cuidado, que pueden ser tanto domésticas como de cuidado de infancias o de adultos mayores. Todos trabajos no remunerados. Según una encuesta realizada por UNICEF, el 51% de las mujeres reconoce una mayor sobrecarga de tareas de cuidado.

El informe de la CTIO-Género se propone destacar que las organizaciones sindicales están llevando adelante acciones para acompañar a las mujeres y sus familias en esta situación crítica. Además, señala que, en referencia a las medidas que tomó el Estado para paliar la crisis laboral, “continúa siendo un desafío el análisis de estos apoyos económicos con perspectiva de género para comprender cómo han impactado en el empleo de las mujeres».

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