Cultura

22 agosto, 2020

José Aricó: Gramsci y el marxismo latinoamericano

El 22 de agosto de 1991 falleció José Aricó. Con su trabajo intelectual y su militancia política, Aricó contribuyó de manera sustancial en la construcción del marxismo latinoamericano. Es él quien recuperó la obra de Gramsci y la difundió en América Latina.

José Aricó nació en Villa María, Córdoba, el 27 de julio de 1931. Según la reseña biográfica publicada por la Universidad Nacional de Córdoba, “su adopción del marxismo puede rastrearse desde su adolescencia, durante la militancia estudiantil, cuando descubre el materialismo histórico en las páginas de Orientación, semanario del Partido Comunista”.

Aricó comenzó su militancia en las filas del Partido Comunista Argentino (PCA). Sin embargo, su interés por la obra del italiano Antonio Gramsci y la concepción de un socialismo democrático, superador de lo que en esos años se interpretaba como “marxismo-leninismo”, le valió la expulsión.

Gramsci fue uno de los pensadores políticos que signó a importantes sectores de la cultura y la militancia del sur de América Latina, hasta la actualidad. Su obra se conoció antes en Argentina -en gran parte, gracias al trabajo de Aricó- que en Inglaterra, Francia, Alemania o Estados Unidos.

Aricó nunca terminó una carrera universitaria. Su formación teórica fue prácticamente autodidacta. Su trabajo intelectual se basó en la dedicación y la pasión por vincular la acción política y el pensamiento marxista, a contramano de las normas de la intelectualidad.

Pasado y Presente

En 1963, junto a Oscar del Barco, Héctor Schmucler, Samuel Kicszkovsky y Juan Carlos Portantiero, fundó una de las publicaciones de mayor importancia en la historia del marxismo latinoamericano: la revista Pasado y Presente. En su primera etapa, publicaron nueve números en Córdoba durante los años 1963 y 1965.

Desde allí promovieron la discusión sobre las concepciones marxistas adoptadas por la militancia y la intelectualidad en esa época, signada por la hegemonía del estalinismo. Junto a sus compañeros impulsó discusiones en torno al marxismo heterodoxo, entablando vínculos con los procesos históricos que se daban en la época en el continente con la irrupción de los movimientos de liberación nacional y la lucha armada.

Según Néstor Kohan, “Gramsci era el guía, mediado por la influencia de la revolución cubana, el Che Guevara y la ruptura chino-soviética”. Esto promovió que varios núcleos intelectuales y jóvenes militantes dentro del PCA se radicalizaran y viraran a la experiencia armada.

Aunque poco se conoce este tramo de su trayectoria, Aricó y su grupo formaron parte del Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP), dirigido por el periodista argentino Jorge Ricardo Masetti en el norte argentino. La dirección política del EGP era conducida por Ernesto “Che” Guevara desde el exterior, como parte de un plan que incluía su retorno a la Argentina y el desarrollo de una guerrilla socialista en el país.

La muerte de Masetti y la derrota del EGP impactaron sobre el grupo de Pasado y Presente, que se alejó de las concepciones de la guerra revolucionaria y comenzó a enfatizar en el desarrollo de la autonomía obrera. Se concentraron en el debate, la construcción y la promoción de ideología, en una constante búsqueda y cuestionamiento sobre el sujeto revolucionario.

En 1965 la revista fue cerrada. Aricó fundó entonces la Editorial Universitaria de Córdoba (Eudecor) y luego la editorial GARFIO, a través de la cual publicaba ediciones ilegales y piratas.

En 1968 se retomó la publicación con los Cuadernos Pasado y Presente, que realizarían un aporte sustancial al pensamiento marxista en Argentina y América Latina a través de sus 98 números. Años más tarde, Aricó fundó una nueva editorial: Siglo XXI, a través de la cual publicó una de las mejores ediciones en español de El Capital de Karl Marx en nueve volúmenes.

Durante los primeros años de la década de 1970, el grupo se aproximó a Montoneros y las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), a quienes apoyaron políticamente.

El exilio en México

Con el golpe de Estado y el inicio de la última dictadura militar, Aricó se exilió a México en mayo de 1976. Mantuvo el trabajo de la editorial Siglo XXI y dirigió la “Biblioteca del Pensamiento Socialista”, donde realizó importantes traducciones de intelectuales marxistas al español por primera vez, como Bauer, Kautsky, Bernstein, Grossmann, e incluso obras inéditas de Marx en ese idioma.

Durante los años del exilio también investigó, publicando dos de sus más importantes obras: Mariátegui y los orígenes del marxismo latinoamericano (1978) y Marx y América Latina (1980). Aquí trazó líneas entre el pensamiento de Gramsci y el de José Carlos Mariátegui y explicó los obstáculos de Marx para comprender el pensamiento de Simón Bolívar y la historia latinoamericana.

Los años del exilio impactaron sobre el grupo Pasado y Presente, quienes fueron acusados de haberse moderado y dejado influir por la socialdemocracia europea.

Estas críticas se profundizaron a partir del rotundo apoyo que el grupo tuvo con la guerra de Malvinas (entre abril y junio de 1982) y luego, con el retorno de la democracia, por el soporte que dieron al gobierno de Raúl Alfonsín.

La ausencia de autocrítica, como derrotero de Pasado y Presente, se evidenciaba en sus producciones, en la distancia que mantenían con los movimientos políticos de izquierda y con las crecientes observaciones realizadas desde el campo intelectual.

El regreso y la democracia

El grupo Pasado y Presente retornó a la Argentina luego del fin de la dictadura militar, adoptando el nombre de Club de Cultura Socialista. Rescató la idea de que el país atravesaba por un “pacto democrático” al que había que apoyar, sin realizar críticas sobre la implantación de un modelo neoliberal dentro del Estado.

Aricó y su grupo se incorporaron junto a otros consejeros presidenciales de Alfonsín en el conocido “grupo Esmeralda”. Cada vez más alejados de la izquierda, algunos de los miembros reprocharon contra Gramsci en los últimos años de su vida intelectual.

Durante sus últimos años de vida, Aricó se concentró en importantes trabajos como La cola del diablo. Itinerario de Gramsci en América Latina (1988) y la fundación de la revista La Ciudad Futura, junto a Juan Carlos Portantiero.

En 1999, ocho años después de su muerte, se editaron dos libros póstumos: La hipótesis de Justo: escritos sobre el socialismo en América Latina, de Editorial Sudamericana; y las Entrevistas, 1974-1991, a cargo del Centro de Estudios Avanzados de la UNC.

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