Batalla de Ideas

16 agosto, 2020

Las infancias en plural y en presente indicativo

Los aniversarios se repiten; llega agosto, y los comercios se empapelan de carteles que expresan “16 de agosto, día del niño”. Todos los años, a esta altura del año, en nuestro país, celebramos esta fecha, y nosotres nos preguntamos: ¿de dónde surge? ¿para quién(es)?.

Valentina Corbani, Sofia Cammarota y Guido Loffreda*

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Desde 1956, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) determinó que el 20 de Noviembre sería el Día Internacional del Niño, dejando a definición de cada país cuando celebrar dicho día. Dos años después, en 1958, la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ) decidió “la necesidad de contar con una fecha en el calendario para conmemorar la infancia, la fraternidad y la comprensión de los niños y niñas”.

En un primer momento, y por muchas décadas, esta fecha se celebró el primer domingo de agosto. Sin embargo, esta celebración fue cambiando de fecha según intereses económicos y políticos. En el 2003 se cambió al segundo domingo de agosto con la idea de reactivar el consumo ya que, para ese momento del mes, la mayoría de las familias habrían cobrado sus sueldos y aguinaldos, para luego cambiarse en 2013 al tercer domingo de agosto para que no se superpusiera a las PASO.

Si bien hay que celebrar la importancia de que nuestro país haya decidido reconocer y homenajear a los niños y niñas, luego de 62 años, creemos que debemos desnaturalizar nuestras costumbres, proponiendo otro paradigma de cómo posicionarnos frente a les pibes y pibas, en esta y en todas las fechas.  

A lo largo de la historia, se ha atribuido a les niñes un rol pasivo, otorgándoles un lugar de puros receptores de conocimiento, afectades por acciones, sentimientos y pensamientos que les son ajenos. Así también se ha entendido a le niñe como una extensión de sus madres y padres, como si fuera un objeto sin voz, sin deseos propios; más de una vez, hemos escuchado que les niñes son ejecutores de los deseos de sus familiares, sin derecho a elegir sobre su propia vida.

En consonancia, les niñes transitan por diversas instituciones -familia, escuela, hospital, etc-. en las cuales son concebides como un sujeto en construcción, en conformación para las épocas venideras: future trabajador y ciudadano que ejercerá sus derechos y cumplirá sus obligaciones. O bien, como una futura esperanza: ¿cuántas veces leímos, escuchamos o dijimos que elles «son el futuro»?

Sin embargo, creemos que las infancias pueden ser pensadas, entendidas y construidas de otra manera. Les pibes son el presente: marcan sus rumbos, tejen sus redes, resignifican su entorno, (re)crean nuevas maneras de concebir el mundo.

Lo hacen pensando en su futuro, pero por sobre todas las cosas, lo hacen ponderando su presente; habitan las escuelas, las plazas, las calles, hacen la tarea, juegan, mientras están cuidando a sus hermanes y familiares. Su rol es sumamente activo en nuestra sociedad, son constructores de nuestras realidades: estudian, ejercen tareas de cuidado, se organizan frente a la crisis alimentaria, se expresan, escuchan, acompañan y transforman el ámbito público y privado.  

Para les pibes, todo ahora y siempre

Desde ya, cabe destacar que, en nuestra cotidianidad, conviven y se complementan una diversidad de infancias, con lo cual podremos denotar algunas de todas sus expresiones, sin ánimos de invisibilizar todas las demás.

Lo que sí está claro es que la CAIJ fijó el día del niño sin hacer mucho hincapié en la pluralidad y diversidad de infancias existentes. Dado que hay una universalidad -adultista, capitalista y patriarcal- del “niño”, reduciéndose así en una mera fecha mercantil para vender juguetes.

Sin lugar a dudas, les niñes están esperando recibir juguetes nuevos, una alegría más para el reconocimiento como sujetes politiques, con plenitud de derechos. Es decir, el comprarle un juguete, regalar golosinas, acercarle un obsequio está lejos de ser un problema. El problema es el reduccionismo de una cuestión sumamente política -como lo es el reconocimiento de les niñes como sujetos de derecho- a una cuestión meramente mercantil.

El conflicto reside en hacer uso -nuevamente- de les niñes para que el mercado incremente sus bolsillos. El problema es el estereotipo de juguetes que incita a que las niñas y niños consuman, sin permitir la libertad de elección -no solo del juguete- sino de sus cuerpos, de sus deseos, y de sus géneros. En definitiva, el problema sigue siendo entender a les niñes como sujetos pasivos.  

A su vez, al estar atravesados por la pandemia, la cuarentena se vuelve una herramienta de cuidado y protección en este contexto. Pero el encierro se vuelve muy tedioso para muches niñes, sin poder ver a sus amigues, sus compañeres de la escuela, o familiares.

Además se agrega la limitación del juego, de la exploración, de la recreación y de los espacios de encuentro. Sin mencionar lo complejo que se vuelve cuando no se tiene acceso  a servicios básicos, un techo y un plato de comida. Por eso, reconociendo la importancia de cuidarse a elles y a sus familiares, les pibes -una vez más- encuentran la manera de transitar estos tiempos hostiles para jugar, divertirse, alimentarse y seguir dando la batalla en todos los campos posibles.

En ese sentido, a partir del encuentro con muches pibes de los barrios de CABA, co-construyendo espacios participativos y democráticos, anhelamos que las voces de les pibes sean cada vez más protagonistas en sus casas, en sus barrios y en la sociedad en general.

Por parte del Estado, hay una gran deuda para las infancias, con lo cual desde los lugares que nos tocan acompañaremos para que las niñeces sean realmente libres, diversas y dignas.  

*Integrantes del Eje Infancias y Juventudes del Sector Territorial VAMOS – FPG

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