Derechos Humanos

12 junio, 2020

Garrigós: “La pena no es castigo»

Asi opinó la flamante Subsecretaria de Asuntos Penitenciarios e interventora del Servicio Penitenciario Federal (SPF) que además aseguró que buscará trabajar con los Patronatos de Liberados y que cuenta con el aval presidencial “para reformar el Sistema Penitenciario y adecuarlo al siglo XXI».

La ex jueza María Laura Garrigós, puesta en funciones oficialmente este jueves como interventora del Servicio Penitenciario Federal (SPF), declaró a los medios que una de sus primeras tareas será colaborar con la causa por espionaje ilegal que investiga escuchas a detenidos y sus abogados. 

«Lo primero que vamos a hacer es garantizarle al juez Villena que cuenta con la colaboración del Servicio Penitenciario para todo lo que requiera. Vamos a establecer una vía rápida para enviarle la información en la investigación de espionaje», sostuvo.

Por otra parte, manifestó que el presidente Alberto Fernández le ha dado “total libertad y me ha asegurado que cuento con todo su apoyo para reformar el Sistema Penitenciario y adecuarlo al siglo XXI».

“El presidente sabe como yo todo lo que hay que hacer en el Servicio Penitenciario. El tema no es lo que hay que hacer sino las limitaciones que hay. No es tan fácil cambiar estructuras tan consolidadas. Hay que cambiar cabezas. Hay reglamentos del Servicio Penitenciario que han sido declarados inconstitucionales y hay que cambiarlos», agregó.

Y opinó que “la pena no es castigo», por lo que buscará “trabajar con los Patronatos de Liberados para que cuando las personas salgan puedan afrontar la nueva vida en otras condiciones». «Los internos que se capacitan estando detenidos no reinciden. Y el Estado no puede desperdiciar la vida que quita a  esas personas sin darles herramientas», añadió.

Con respecto a la superpoblación carcelaria, uno de los principales problemas estructurales en los penales, expresó: «Hay que adecuar el funcionamiento y la estructura del Servicio Penitenciario a los estándares que define Naciones Unidas. Ahora hay 11.000 presos en el Sistema Penitenciario Federal, se bajó mucho durante la pandemia. Eso desinfló un poco la olla a presión».

A su vez, también se refirió a la polémica con la supuesta liberación de presos al incio de la pandemia. «No hubo liberación masiva de presos. No pasó. No hubo bandas de delincuentes corriendo por las calles», sostuvo y añadió:  «La gente le tiene miedo a los presos. Dejan de ver que los presos son personas. Los presos son parte de nosotros mismos. Cualquiera de nosotros podría estar en esa situación».

La ex magistrada se recibió de abogada en la Universidad de Buenos Aires (UBA) en 1979, a los 25 años. Años antes de recibirse, en enero de 1976, ingresó como empleada administrativa a la justicia nacional en el Juzgado de Instrucción 12 y en 1980 pasó al Juzgado de Instrucción 26, en el que permaneció hasta 1993, llegando al cargo de secretaria.

También desarrolló una intensa labor docente en la Universidad de Buenos Aires, en las cátedras del ex miembro de la Corte Suprema Raúl Eugenio Zaffaroni y también en la Universidad Católica de La Plata. En 2012 se convirtió en la primera presidenta de la asociación civil «Justicia Legítima». 

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