El Mundo

9 junio, 2020

El factor Bolsonaro en la crisis del coronavirus

Brasil es hoy uno de los países más perjudicados por la pandemia. Su jefe de estado, más preocupado por la economía y por su reelección que por la salud de los brasileros, fue fundamental para llevar al país al segundo puesto en el ranking de contagios y tercero en número de muertes.

Ana Laura Dagorret*

@anadagorret

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La crisis de coronavirus en Brasil, que ya superó la marca de los 35 mil muertos y los 600 mil contagios, encontró un aliado en la presidencia de la república. Ya sea por negacionismo o por incompetencia, Jair Bolsonaro ha sido un factor de peso que perjudicó a gobernadores y alcaldes en el trazado de estrategias de combate a la pandemia, algo que aún en un escenario de catástrofe humanitaria como el actual, continúa profundizando con discursos ideológicos y afrontas a las autoridades sanitarias.

Una de las últimas medidas que generaron repudio fue la decisión de adoptar un “abordaje diferente” para el seguimiento de casos y muertes, donde se haría un recuento de muertos y contagios y pasaría a divulgarse solamente los números diarios sin el conteo total de casos y decesos, pero con la cantidad de recuperados. La medida fue anunciada por Carlos Wizard, quien sería indicado como Secretario de Ciencia, Tecnología e Insumos Estratégicos del Ministerio de Salud. El argumento era que los datos actuales serían “fantasiosos y manipulados por gestores públicos puramente por interés de tener un presupuesto mayor en sus municipios, en sus estados, y por eso ponían a todo el mundo con covid” explicó el funcionario. Luego de las repercusiones, anunció que finalmente no aceptaría el cargo de Secretario.

El anuncio y posterior cambio adoptado por el Ministerio de Salud no sólo generó repudio y denuncias de una clara intenciones de esconder muertes, sino que además tuvo como consecuencia la suspensión del conteo de datos de Brasil en el centro global comandado por la Universidad Johns Hopkins, referencia en la contabilidad de estadísticas globales de la pandemia. “Mudar el sistema apenas en función de una especulación puede perjudicar todo un proceso de estudio de la evolución de la epidemia en el país” declaró a Globo el presidente de la Asociación Paulista de Medicina, José Luis Gomes do Amaral. Además, es importante destacar que con la metodología usada hasta ahora, el país ya se presentaba como un Estado con una enorme sub notificación estimada en 15 veces más de lo informado, debido a la falta de testeos masivos.

Presupuestos bloqueados para el combate en los estados

Desde el 19 de marzo, día en que gobernadores pidieron ayuda al gobierno federal, comenzaron las disputas por presupuesto y medidas de prevención. Algunos días después, Bolsonaro anunció una ayuda de 40 billones de reales para los estados en concepto de préstamo, además de 16 billones en recomposición del Fondo de Participación de Estados y Municipios, de los cuales a la fecha fue entregado apenas 2 billones, menos del 10 por ciento de lo prometido. En el momento del anunico, Brasil contaba con alrededor de dos mil casos de Covid-19 y apenas 34 muertes.

Sin embargo la radicalización del discurso del presidente, que ya había apuntado que la prioridad era la retomada de la actividad económica y apuntaba a los gobernadores de San Pablo Joao Doria y de Río de Janeiro Wilson Witzel como factores de desestabilización de su gobierno, preveían dificultades ya desde el inicio. En un intento de coordinación colectiva, los 27 gobernadores se reunieron de forma virtual el 25 de marzo y acordaron decretar medidas de aislamiento obligatorias y la consecuente interrupción de todas las actividades consideradas no esenciales, lo cual fue rechazado por Bolsonaro, quien en varias oportunidades intentó a través de decretos y medidas provisorias levantar el aislamiento. El Supremo Tribunal Federal (STF) en dos ocasiones impidió al presidente de intervenir en los estados, lo cual elevó el tono amenazante del presidente y sus apoyadores que pasaron a defender pautas antidemocráticas como “intervención militar” y “cierre del congreso y el STF”

Cámara de Diputados aprueba auxilio para estados

El 31 de marzo, cuando el país ya registraba cerca de seis mil casos y 200 muertes, la Cámara de Diputados comenzó a articular un proyecto de auxilio para estados, aprobado el 13 de abril. Sin embargo, debido a la presión del gobierno, que consideraba el auxilio como un “cheque en blanco”, el Senado frenó el avance del proyecto y sólo lo liberó para votación luego de una larga negociación con el equipo económico el 2 de mayo, casi un mes después de la iniciativa legislativa.

Para el momento, el país ya contabilizaba 96 mil casos de Covid-19 y casi siete mil muertes. En el norte y nordeste del país ya se hablaba de colapso en la red pública de salud por falta de camas en los hospitales, profesionales y equipos de protección individual. Si bien desde el comienzo de la pandemia, San Pablo y Río de Janeiro fueron los estados donde más casos y muertes se detectaron, el hecho del norte y nordeste contar con menos recursos humanos y estructura hospitalaria aceleró el desborde en varias de las capitales.

Luego de aprobado el proyecto legislativo que previa auxilio para los estados el día 6 de mayo, Bolsonaro demoró tres semanas más para sancionar el proyecto con algunos vetos que fueron vistos como perjudiciales para los estados. Así y todo, tanto el dinero anunciado por el Ejecutivo como el contemplado por el Legislativo todavía no fueron liberados. Por si fuera poco, en la primera semana de junio el presidente vetó un repase de 8,6 billones de reales de un fondo administrado por el Banco Central que sería entregado a estados y municipios para el combate al coronavirus.

Flexibilización temprana y abertura gradual de la economía

Ante la falta de seriedad de las autoridades federales y los escasos recursos, muchos estados y municipios comenzaron a flexibilizar las medidas de aislamiento presionados por empresarios. En Río de Janeiro, que registra un 90% de ocupación de las camas de terapia intensiva en toda la ciudad, el alcalde Marcelo Crivella, ahora aliado del presidente, ya anunció la apertura gradual de actividades.

En Belo Horizonte, capital de Minas Gerais y ciudad que concentra el 15% de los casos en el estado, ya se ingresó en la segunda etapa de flexibilización y cerca de cinco mil empresas podrán volver a funcionar. Fortaleza, capital de Pernambuco y una de las ciudades más afectadas por la pandemia, entró en la primera fase y el movimiento en las calles y comercios ya funcionan con pocas restricciones y algunas medidas de higiene. San Pablo extendió el aislamiento hasta el 15 de junio y el gobernador ya anunció que la siguiente etapa será la abertura gradual de la economía.

Ante un panorama de incertidumbre acerca de las consecuencias que traerá la flexibilización en pleno avance de la enfermedad y con el número de contagios y muertes alcanzando cifras récord, el factor Bolsonaro parece haber vencido la resistencia de quienes buscaron combatir la pandemia. Con números sub notificados y ahora maquillados por el Ministerio de Salud, el gobierno federal avanza en su estrategia de esconder la realidad pensando únicamente en una elección para la cual faltan más de dos años.

*Desde Río de Janeiro

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