Nacionales

28 mayo, 2020

Cordobazo: la toma de conciencia de un pueblo

El 29 de mayo de 1969 se llevó a cabo en la ciudad de Córdoba una protesta social y política sin precedentes. Enmarcada en una huelga general, los obreros y estudiantes de la ciudad se movilizaron y tomaron las calles durante dos días. Fue el principio del fin del gobierno del dictador Juan Carlos Onganía.

«El Cordobazo es la expresión militante, del más alto nivel
cuantitativo y cualitativo de la toma de conciencia de un pueblo,
en relación a que se encuentra oprimido y a que quiere liberarse
para construir una vida mejor, porque sabe que puede vivirla y se lo
impiden quienes especulan y se benefician con su postergación y su
frustración de todos los días»
Agustín Tosco

Como resultado de varias protestas previas contra la represión y el modelo económico de la dictadura de la autodenominada «Revolución Argentina», los sindicatos cordobeses convocaron un paro general para el 29 de mayo de 1969 que empalmaría con el paro nacional del día 30.

Por su parte, los estudiantes también habían sufrido la represión de la dictadura. Al asesinato de Santiago Pampillón en Rosario unos años antes se le sumaron los de Juan José Cabral en Corrientes el 16 de mayo y Adolfo Ramón Bello, nuevamente en Rosario, el día 18. De esta forma, con sus reivindicaciones adhieren al paro general.

Tal como describió Agustín Tosco, secretario General del sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba: «No hay espontaneísmo. Ni improvisación. Ni grupos extraños a las resoluciones adoptadas. Los Sindicatos organizan y los estudiantes también».

El día 29 de mayo, desde la mañana, las columnas de obreros marchan desde las fábricas de la periferia hacia el centro de la ciudad. Lo mismo hacen los estudiantes. Al mediodía se conoce la noticia del asesinato del trabajador mecánico Máximo Mena lo que produce indignación en los manifestantes y un estallido popular.

La población avanza contra la policía que no puede controlar la situación y retrocede. El apoyo de toda la ciudad permite a obreros y estudiantes tomar el control de las calles mediante barricadas. Será recordado el papel de los motoqueros (que años después se verá en las jornadas de diciembre de 2001) llevando y trayendo información.

Es así que el gobierno de Córdoba debe pedir la intervención del ejército que recién dos días después logrará controlar la situación y recuperar el control de la ciudad. Sin embargo, el Cordobazo ya había sucedido y los días del dictador Onganía estaban contados.

«En medio de esa lucha por la justicia, la libertad y el imperio de la voluntad soberana del pueblo, partimos esposados a bordo de un avión con las injustas condenas sobre nuestras espaldas. Años de prisión que se convierten en poco menos de siete meses, por la continuidad de esa acción que libró nuestro pueblo, especialmente Córdoba, y que nos rescata de las lejanas cárceles del sur, para que todos juntos, trabajadores, estudiantes, hombres de todas las ideologías, de todas las religiones, con nuestras diferencias lógicas, sepamos unirnos para construir una sociedad más justa, donde el hombre no sea lobo del hombre, sino su Compañero y su Hermano», recordará Tosco.

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