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27 mayo, 2020

Ecógrafos para garantizar la ILE en el primer nivel de atención

El acceso a la Interrupción Legal al Embarazo es un derecho. Sin embargo, en los Centros de Salud y Acción Comunitaria no existen las condiciones materiales para llevarlo a cabo.

Lucía Fuster Pravato* y Paola Simoni**

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La forma más sana, segura y cuidada de realizarse un aborto de manera legal es a través del tratamiento ambulatorio en el primer nivel de atención de la salud, según lo indican el actual Protocolo de Interrupción Legal del Embarazo (ILE) para todas las personas con capacidad de gestar y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

¿Qué significa eso? Que no requiere internación y que se pueden realizar en los Centros de Salud y Acción Social (CeSACs). Pero claro está, se recomienda cuando están dadas las condiciones. Es por eso que la legisladora porteña Ofelia Fernández presentó un proyecto de ley que establece la obligatoriedad de dotación de ecógrafos en cada CeSAC de la CABA, contemplando la dotación de personal capacitado para su uso o la capacitación a les trabajadores. Es decir, para que estén dadas las condiciones para la aplicación de la ILE, y más temprano que tarde, para la aplicación de la Interrupción Voluntaria del Embarazo.

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires cuenta actualmente con 45 CeSACs, los cuales han logrado consolidarse como espacios de referencia en los barrios. Tal como lo indica la Ley 153, Ley Básica de Salud de la Ciudad de Buenos Aires, la salud es entendida desde una concepción integral.

A diferencia de lo que se plantea en la concepción del modelo médico hegemónico, la salud entendida es su integralidad, refiere a la salud bio-psico-social y no sólo como la ausencia de enfermedad. Esto es clave para comprender los abordajes territoriales que tiene que tener la salud. Asimismo, para comprender que no puede pensarse la salud en abstracto si no se piensa en las condiciones materiales en las que las vidas se desenvuelven.

En este sentido, los CeSACs, desde hace varias décadas vienen realizando una tarea esencial en los barrios porteños, garantizando la asistencia, la prevención, rehabilitación y promoción de la salud. A pesar de las precarizaciones laborales y la falta de recursos que tienen.

Uno de los programas que se desarrollan en los CeSACs es el programa de Salud Sexual, SIDA y ETS que nuclea distintas líneas de abordaje, entre ellos, el equipo de ILE. Éste garantiza el derecho a Interrupción Legal del Embarazo, establecido en el artículo 86 del Código Penal.

Según los datos publicados en la página oficial del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, durante el 2019, el primer nivel de atención dio acceso al 86% de las 4858 ILE realizadas en dicho año. Esto da un promedio de 93 ILE por centro de salud por año. Para ejemplificar con datos actualizados relevados por el Programa de Salud Sexual, desde enero hasta mediados de mayo del corriente año, solo en el CeSAC 24 se atendieron 57 ILE.

Sin embargo, existe en la actualidad un gran obstáculo que no solo impide la efectiva atención y acompañamiento en la ILE, sino que sobrecarga la demanda y la atención en los hospitales públicos, generando acciones contrarias para la prevención del Covid-19. Esto tiene  que ver con la falta de ecógrafos en los CeSACs. La derivación al segundo nivel de atención de salud para realizar las ecografías correspondientes estorba el procedimiento. Entre otros emergentes, porque dada la sobrecarga de turnos en los hospitales, la resolución de las consultas se alarga. 

Asimismo, el personal que recibe a las personas gestantes en los hospitales generalmente no se encuentra capacitado desde la perspectiva de derechos de salud sexual, específicamente en ILE. Ello trae aparejado un trato hostil hacia les usuaries que, sumado al tedioso itinerario entre distintas instituciones, muchas veces provoca angustias o la expulsión del sistema sanitario, llevando a las personas a prácticas y estrategias que atentan contra su propia salud.

En ese sentido, la provisión de ecógrafos en los CeSACs no solo significa un avance para el trabajo del equipo de ILE, sino para toda la atención en salud sexual. Pero también, y sobre todo, resultaría de gran utilidad para el área de medicina general y tocoginecología, las cuales conforman especialidades con una gran demanda de atención en los barrios.

Por otro lado, consideramos necesario resaltar que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires aún no cuenta con la adhesión al Protocolo sancionado en Nación. En diciembre del 2019, se presentó la adhesión con la firma de 40 legisladores y legisladoras de la ciudad, de todos los bloques. Pero aún no se ha logrado su  tratamiento.

Sin dudas que pensar en este tipo de proyectos, nos devuelve todo el tiempo la pregunta sobre los derechos de quiénes. Porque sabemos que en la ciudad más rica del país –y una de las más ricas del continente- el acceso a los “derechos de ciudadanía” se dan de forma totalmente diferencial.

Si alguien viajó al exterior de vacaciones, lo en un hotel. Ahora, si alguien debe hacerse un testeo por posible contagio de Covid-19, termina amontonado con un montón de personas en un hospital que no tienen los elementos básicos de limpieza, ni el espacio suficiente para actuar según protocolo de contagios. Parece ser que estando muy cerca, en esta ciudad, las diferencias pueden llegar a ser muy grandes.

Eso lo sabemos, y por eso consideramos que este proyecto de ley permite construir líneas de trabajo que desarticulen las desigualdades, pensando en los CeSACs como espacios que garanticen el efectivo acceso a la ILE, mientras seguimos luchando por la legalización del aborto. Luchando, también, porque esta ciudad, algún día, sea una ciudad que nos cuide a todes.

*Asesora de Ofelia Fernández e integrante de Mala Junta
** Asesora de Ofelia Fernández e integrante de La Colectiva

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