Cultura

26 mayo, 2020

Raymundo Gleyzer, cine y revolución

Un 27 de mayo de 1976, durante la última dictadura cívico-miliar-eclesiástica, fue secuestrado Raymundo Gleyzer, quien todavía permanece desaparecido. Era documentalista y militante revolucionario, fundador del grupo Cine de la Base y director de la famosa película Los Traidores.

Raymundo Gleyzer nació un 25 de septiembre de 1941 en Buenos Aires. A los 20 años decidió dejar la carrera de Ciencias Económicas e inscribirse en la Escuela Superior de Cine de la Universidad de La Plata, eligiendo el camino audiovisual al que dedicaría el resto su vida.

En 1964 filmó La tierra quemada, documental en el que retrató la dura vida de los campesinos del nordeste brasileño. Luego realizó varios mediometrajes documentales en el interior del país, entre los que se cuentan Ocurrido en Hualfin, Ceramiqueros de Tras la Sierra y Quilino (codirigida con Jorge Prelorán), todos con una mirada clara respecto de las luchas y sufrimientos de los sectores populares.

A partir de 1965 comenzó a trabajar para noticieros de Canal 13 y Canal 7, siendo el primer camarógrafo en grabar en las Islas Malvinas (experiencia de la que se desprendería luego su documental Nuestras islas Malvinas) y también el primero en cubrir la experiencia de la zafra del azúcar cubana de 1970. Ese mismo año estrenó su primer largo documental: México, la revolución congelada, en el que traza una serie de paralelismos entre el Partido Revolucionario Institucional (PRI) de aquel país y el peronismo, que por entonces estaba proscripto en Argentina.

En ese contexto de radicalización política, Gleyzer rompió con el Partido Comunista y en 1971 se sumó a las filas del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), planteando “que la incorporación a una organización que tenga un proyecto político concreto para la toma del poder es la misión fundamental de todo cineasta, de todo revolucionario que no lo sea nada más que en palabras”.

Con compañeros vinculados al PRT fundó el grupo Cine de la Base, que si bien ya había producido desde la clandestinidad los mediometrajes Swift, Ni olvido ni perdón y la Masacre de Trelew, cobró reconocimiento por su único film de ficción, Los traidores (1972), donde narraron el proceso de burocratización de un sindicalista surgido de las bases.

Gleyzer consideraba que además de la producción de films de contenido político, también era necesario modificar la forma de distribución y circulación de los mismos, para que no sean vistos únicamente por quienes tuvieron tiempo para hacerlo y podían pagar una entrada. Así, Cine de la Base se caracterizó por llevar sus proyecciones a los barrios, sindicatos y fábricas.

Su último trabajo cinematográfico fue Me matan si no trabajo, y si trabajo me matan (1974), un corto sobre el problema del saturnismo (intoxicación con plomo) de los obreros de INSUD.

Ya en la mira de la Alianza Anticomunista Argentina, Raymundo viajó a Nueva York en 1976 y, a pesar del golpe de Estado del mes de marzo, decidió volver al país. El 27 de mayo de 1976 fue secuestrado en la puerta del Sindicato Cinematográfico Argentino.

Se supo que estuvo detenido en el centro clandestino El Vesubio, junto a Haroldo Conti. Sin embargo, desde entonces, permanece desaparecido.

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