Batalla de Ideas

26 mayo, 2020

Cuando Chile no es Quilmes: precarización y derecho a la información

El canal Todo Noticias reconoció que difundió imágenes falsas sobre una supuesta protesta en Villa Azul en el conurbano bonaerense. Según la empresa, el error se produjo porque fue un vecino quien las envió. ¿Por qué no había periodistas registrando y por qué nadie chequeó?

Santiago Mayor

@SantiMayor_

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Cortes de calle, fogatas, una bandera que no se llega a leer colgada en una esquina y gente reunida sin distancia social ni barbijos. El breve video fue difundido el domingo a la noche por el canal Todo Noticias (TN) con un zócalo que indicaba que se trataba de protestas en Villa Azul, en los municipios de Quilmes y Avellaneda.

La manifestación, siempre de acuerdo al relato del canal de televisión, se debía a la decisión gubernamental de aislar preventivamente al barrio debido al brote de casos de coronavirus. 

Sin embargo, al día siguiente, en las redes sociales usuarios y usuarias hicieron notar que el video era en realidad de protestas que se dan en estos días en Chile. Puntualmente en la localidad de Puente Alto, al sur de la capital de ese país, Santiago.

Fue tan grosero el error (deliberado o no), que TN tuvo que salir a reconocerlo. “Asumimos la responsabilidad del caso reforzando el protocolo de chequeo de información y ratificamos el compromiso de Todo Noticias para contar y mostrar todo lo que sucede diariamente desde el lugar de los hechos”, sostuvieron a través de la cuenta oficial de Twitter del canal de televisión.

No obstante, intentaron derivar la culpa: “El material fue aportado por un vecino del barrio Villa Azul que venía colaborando con nuestro equipo durante esa misma cobertura”, explicaron.

Este hecho concreto cobró visibilidad por lo burdo y desprolijo, pero se trata apenas del emergente de un problema estructural que abarca cada vez más a las empresas periodísticas.

Más precarización, menos información

El ajuste implementado sobre el gremio de prensa en el mundo y particularmente en nuestro país viene siendo una constante. En Argentina, durante los cuatro años del gobierno de Mauricio Macri se perdieron más de cuatro mil puestos de trabajo por despidos y cierres de empresas. 

A esto se suma un incremento de la precarización laboral que se manifiesta en los tipos de contratación (temporales, como monotributistas, a destajo, etc.) y en la multitarea. La combinación de estos factores provoca una caída abrupta de la calidad de la información que se produce.

Cada vez son más los medios que exigen trabajadores y trabajadoras que sepan redactar, sacar fotos, editar videos y manejar redes sociales, todo al mismo tiempo. En la mayoría de los medios escritos se ha eliminado -o nunca existió- la figura del corrector o correctora y en algunos casos ni siquiera hay una etapa de edición antes de que un artículo se publique.

Es así que una misma persona puede llegar a redactar una noticia, seleccionar la foto, subirla a un portal web y compartirla en las redes. Lo que debería ser tarea de cuatro profesionales y, por lo tanto, cuatro salarios, termina siendo solo por uno. 

De esta forma la sobrecarga laboral deriva en un deterioro de los contenidos producidos, de su veracidad y de su rigurosidad en el chequeo de la información.

Y lo mismo se repite en otras plataformas. La imagen de Jorge Fontevechia lanzando tiempo atrás su flamante Radio Perfil junto a una locutora que al mismo tiempo redactaba el informativo y hacía las veces de operadora sintetiza el modelo de negocios al que apuntan los propietarios de medios.

El caso de Todo Noticias se inscribe en este contexto a partir de una modalidad que se ha adoptado en muchas empresas periodísticas. Bajo la excusa de fomentar el marketinero “periodismo ciudadano” con plataformas como “TN y la gente”, lo que se oculta en realidad es el ahorro que hace la patronal en personal. Ya no se le paga a trabajadores y trabajadoras profesionales por ir al lugar de los hechos, registrar lo que está sucediendo y comunicarlo. No. 

Ahora, de manera gratuita, el canal de televisión obtiene fotos y videos que le acercan “los vecinos”. Esto se agrava ante la decisión de difundir esos contenidos sin chequear ni revisar. 

En un escenario en el que el consumo de medios de comunicación tradicionales se ha visto incrementado producto de la cuarentena, no es un tema menor. El deterioro de las condiciones en las que trabajadores y trabajadoras de prensa realizan su actividad, impacta de manera directa en el tipo de noticias a las que accede la población dando cuenta que sin derechos laborales no hay libertad de expresión ni derecho a la información.

Si llegaste hasta acá es porque te interesa la información rigurosa, porque valorás tener otra mirada más allá del bombardeo cotidiano de la gran mayoría de los medios. NOTAS Periodismo Popular cuenta con vos para renovarse cada día. Defendé la otra mirada.

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