Educación y Ciencia

2 abril, 2020

La comida en las escuelas sigue sin ser prioridad para Rodríguez Larreta

En plena emergencia sanitaria, el jefe de gobierno porteño prioriza los negocios a los derechos de los niños, niñas y adolescentes. La distribución de comida en las escuelas sigue trayendo múltiples problemas.

Alicia García Tuñón

@AliGarciaTunon

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Desde el comienzo de la cuarentena obligatoria, el ministerio de Educación y el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires entregaron a cientos de familias comida que no tiene ni la calidad nutritiva ni la cantidad necesaria para alimentar a los niños, niñas y adolescentes que concurren a las escuelas públicas.

Desde el inicio del aislamiento preventivo y suspensión de clases, la alimentación fue un problema.

Las dos primeras semanas, entregaron sándwiches con escaso queso y fiambre adentro y una fruta, incluso a los niños de uno y dos años que concurren a los jardines de infantes.

Al terminar los primeros siete días de cuarentena, en algunas escuelas del distrito 19, una de las zonas del sur de la ciudad en la que concurren niñes con más derechos vulnerados,  colas de alumnos con sus madres y padres se quedaron sin recibir comida porque no alcanzaron para todos.

En los barrios ya no hay para comer y las familias tuvieron que esperar horas para retirar esos refrigerios sin que se respeten las medidas básicas de prevención como la distancia para evitar contagios.

Sumado a esto, los elementos de limpieza como el alcohol en gel también escasearon en las escuelas. El Gobierno de la Ciudad no entregó ni siquiera lavandina ni guantes suficientes. Los edificios están sucios.

Las cooperadoras, sindicatos docentes y legisladores le reclamaron a Horacio Rodríguez Larreta y al Ministerios que entreguen bolsones de comida para varios días como se empezaba a hacer en algunas jurisdicciones de la provincia de Buenos Aires. Finalmente, el gobierno cedió ante los reclamos e instrumentó la entrega de lo que denominaron “canastas escolares nutritivas” para 10 días hábiles a partir del 1 de abril.

Esta modalidad mejoraría, en teoría, la situación respecto a la entrega del pequeño sándwich por día. Sin embargo, tanto la cantidad de raciones como el contenido de cada una de ellas, resultaron absolutamente insuficientes para garantizar la alimentación de los estudiantes durante dos semanas. 

Fue muy angustiante para las familias que se acercaron a buscar la comida comprobar que los bolsones no alcanzaban para todas y que, en el caso de poder acceder a ellos, los productos no iban a cubrir las necesidades nutricionales de sus hijos e hijas.

Nuevamente, se originaron largas filas que daban vuelta la manzana de las escuelas. Expectativas se vieron empañadas por varios motivos.

En algunos lugares los productos no perecederos fueron enviados a primera hora de la mañana y el camión con las verduras llegó después de las 12. Los bolsones no alcanzaron porque sólo llegó el número que estaba en las nóminas que se elaboraron con los alumnos y alumnas que tenían beca asignada o que habían iniciado el trámite. 

La falta de ingresos producido por la imposibilidad de seguir haciendo changas o trabajos no registrados hizo que se acercaran casi todas las familias a retirar comida. 

Pero también la angustia se generó porque lo que se distribuyó no alcanza para 15 días. Los bolsones están pensados para 10 días hábiles pero los chicos y chicas también comen los fines de semana.

Ana Diasprotti, vicedirectora de la escuela 10 del Distrito 4, estuvo este miércoles entregando alimentos en la escuela 27. «Para 160 becados para comedor, mandaron 120 bolsones. Pero además, nos llegó primero el almuerzo. El desayuno lo trajeron más tarde, lo que obligó a muchos a hacer dos viajes para retirar la comida”.

Además en muchos casos, tanto la verdura como la fruta estaban en pésimas condiciones, golpeadas, con gusanos o naranjas secas.

“En el Bajo Flores llegaron 236 bolsones para 340 alumnos. Y cómo le decís a una familia que no le das el bolsón porque no hizo un trámite”, comentó Eduardo López, secretario adjunto de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE).

Más grave fue la situación de las escuelas de jornada simple o las secundarias. Las familias esperaban que se les repartiera comida y se les entregaron 10 saquitos de té o mate cocido sueltos, dos cartones de leche, cinco barritas de cereal, tres paquetes de galletitas y cinco frutas para 10 días. Ni siquiera una fruta por día.

En la mayoría de las escuelas de jornada simple y del nivel medio, se instaló el programa de jornada extendida, que entre otras actividades, le daba de almorzar a los estudiantes. El gobierno no está remplazando estos almuerzos por canastas alimentarias sino por desayuno o merienda.

Desde la UTE, reclamaron “el aumento inmediato del contenido de cada Canasta, el envío de las raciones para la totalidad de la matrícula de la institución sin ningún faltante, la provisión de elementos de prevención del contagio de COVID-19 y el desarrollo de una logística que impida la aglomeración de personas”. 

“Al mismo tiempo, reiteramos el reclamo de que se entreguen ‘canastas de almuerzo’, y no sólo de merienda o desayuno, aún en aquellas escuelas que no tuvieran habitualmente comedor”, completaron.

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